Cerrar sites icon close
Search form

Search for the country site.

Country profile

Country website

"El Premio Nansen fue uno de los momentos más inspiradores de mi vida"

Historias

"El Premio Nansen fue uno de los momentos más inspiradores de mi vida"

Zannah Mustapha, ganador del Premio Nansen, analiza cómo ha cambiado su propia vida – y la de los niños y niñas desplazados por Boko Haram – desde que ganó el premio en 2017.
21 December 2020
Zannah Mustapha, ganador del Premio Nansen, posa ante la cámara en el Estado de Borno (Nigeria), donde unos 2.000 niños y niñas huérfanos asisten a sus escuelas Future Prowess.

Hace tres años Zannah Mustapha fue elegido ganador del Premio Nansen para los Refugiados que otorga ACNUR por su labor proporcionando una educación a niños y niñas huérfanos a causa de la insurgencia de Boko Haram en Nigeria.


Este abogado y promotor inmobiliario nigeriano fundó las escuela Future Prowess en 2007 después de presenciar como cada vez había más niños y niñas en las calles de Maiduguri, capital del Estado de Borno y corazón de la insurgencia de Boko Haram.

La inseguridad en el norte de Nigeria llegaba de nuevo a las noticias este mes cuando más de 300 escolares eran secuestrados después de que su escuela fuera atacada por hombres armados; fueron posteriormente liberados y devueltos a sus hogares.

La escuela de Mustapha ofrece educación gratuita, alimentación gratuita, uniformes y atención sanitaria para niños y niñas afectados por la violencia. Gracias a su inagotable esfuerzo por tender puentes, Mustapha resultó fundamental para conseguir la liberación de 82 de las niñas de Chibok en mayo de 2017, cuyo secuestro tres años antes junto con casi 200 estudiantes más a manos de militantes de Boko Haram llamó la atención de los medios de todo el mundo.

Reflexiona sobre el modo en que el Premio – entre cuyos anteriores galardonados se encuentran Eleanor Roosevelt, primera Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y ex Primera Dama de los Estados Unidos, y Julius Nyerere, antiguo Presidente de Tanzanía – cambió su vida y la de los miles de niños y niñas que se benefician de su trabajo.

¿Cómo ha favorecido el Premio Nansen a su trabajo con huérfanos?

Hoy la Fundación Future Prowess consta de tres escuelas primarias y una escuela secundaria. También hemos abierto un centro de formación profesional técnica y tenemos a más de 2.000 menores matriculados (casi todos niñas) y a más de 1.800 más en lista de espera.

“El Premio Nansen fue uno de los momentos más inspiradores de mi vida”.

¿Qué impacto tuvo el Premio Nansen en su vida?

El Premio Nansen fue uno de los momentos más inspiradores de mi vida. Ser conocido en todo el mundo y que me asocien a personas como Eleanor Roosevelt y Julius Nyerere, que dedicaron sus vidas enteras a una causa, es algo que me inspira. “¿Soy yo?”,  me preguntaba. A veces siento que no es real. El Premio también supuso un desafío para mí, y a menudo me pregunto si podré mantener el impulso. Pero cuando veo que estas mujeres, viudas y niñas que han tenido experiencias terribles, vienen aquí todos los días para aprender nuevas destrezas, prosperar y cuidar de sus familias… tengo una sensación de realización.

¿Cómo afectó la COVID-19 a sus escuelas?

En el peor momento de la insurgencia de Boko Haram, cuando todas las escuelas estaban cerradas, las nuestras se mantuvieron abiertas; pero ante la COVID-19 no nos quedó más remedio que cerrar durante dos meses siguiendo instrucciones gubernamentales. En noviembre volvimos a abrir las puertas.

La comida fue el principal reto. Los huérfanos solían comer en la escuela, pero a causa de la COVID-19 no podían encontrar comida fuera ya que las tiendas estaban cerradas. Así que distribuimos hasta sus hogares alimentos que recibíamos en forma de donaciones.

¿Qué más ha cambiado desde 2017?

El Premio Nansen cambió profundamente las oportunidades que les podemos brindar a nuestros niños y niñas. Hemos incrementado nuestra capacidad y podemos recibir a más niños y niñas. Hemos recibido otros premios, en especial el Premio Aurora.

En la Fundación, nos preguntamos cómo podíamos hacer nuestro trabajo de manera más sostenible. Compramos 10 hectáreas de terreno a la orilla del río y plantamos arroz y plátano y establecimos una piscifactoría para los parientes de nuestros estudiantes, porque eran desplazados internos y no tenían ningún empleo en Maiduguri.

Comenzamos una colaboración con el Centro de Medios de Vida de ACNUR, donde 6.000 personas vulnerables, sobre todo viudas, reciben formación para conseguir ingresos. Se les enseña a tejer a máquina, a confeccionar zapatos y bolsos, cosmetología, uso de computadoras, corte y confección, restauración y repostería, creación de abalorios con cuentas y de esteras.

¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante que ha vivido como humanitario?

El momento en que dije a las niñas de Chibok, que habían sido secuestradas por Boko Haram: “¡Sois libres!”

El conflicto de Boko Haram ha dejado muchos muertos, así como huérfanos y viudas que siguen viviendo con miedo. ¿Cómo se avanza por el camino de la reconciliación?

No es una tarea sencilla, lleva tiempo. Conseguimos crear una relación de confianza que se tradujo en la liberación de las niñas de Chibok. Sin embargo, en tanto que sociedad, me temo que no hemos ido más allá de Chibok. Necesitamos tres elementos fundamentales para crear la reconciliación: protección de civiles, acceso de personal humanitario y cese de las hostilidades. Quiero ver el fin de las hostilidades, pero para ello tenemos que analizar la raíz de los conflictos, abrir las puertas de la comunicación.

¿Qué significa esta situación, que sigue siendo tensa en algunas zonas, para un huérfano concreto?

Todos los niños y niñas que quieren matricularse en nuestras escuelas tienen que pasar por el centro de traumas para ser evaluados. El efecto de la insurgencia sigue siendo visible en nuestros niños. Muchos han vivido traumas que afectan a su comportamiento. Otros han interiorizado la tensión y el único signo visible era la elevada presión arterial que todos presentaban al comienzo.

¿Qué lo empuja a seguir?

Es una cuestión de moral. También mi fe musulmana. Para los musulmanes, los huérfanos son muy importantes. Si ayudas a un huérfano es probable que vayas al cielo. Si abusas de uno o le robas algo, irás al infierno.

Yo fui a una escuela que enseñaba tanto Islam como fe cristiana, y teníamos un sacerdote católico. En nuestras escuelas también ofrecemos educación en distintas religiones, no discriminamos por razón de las creencias.

“Nada va a conseguir que deje de hacer aquello en lo que creo, aunque no le guste a algunas personas”.

¿Recibe amenazas por su trabajo?

Nunca he recibido una amenaza, jamás. Hay personas que no entienden mi trabajo, pero nada va a conseguir que deje de hacer aquello en lo que creo, aunque no le guste a algunas personas. Existía –y sigue existiendo– cierta resistencia a la educación de las niñas, también dentro de la élite. Los hombres prefieren enviar a la escuela a sus hijos.

Entonces, ¿cómo consigue que se matriculen tantas niñas?

Todo empezó con el conflicto. Las madres se quedaban viudas y ellas decidían enviar a sus hijas a nuestras escuelas.