Anciano sudanés septuagenario se reencuentra con su familia después de 57 años.

La Agencia de la ONU para los Refugiados ayuda a rastrear familias de refugiados en Sudán del Sur y organizar reuniones después de años de separación.

En un hospital de Jartum, Mohamed Ahmed Jamil Musa conversa con su hermano Adam (de pie, con turbante) y personal de ACNUR que les ayudó a reencontrarse.  © ACNUR/Al Elsir

JARTUM, Sudán, 26 diciembre de 2007 (ACNUR) -- Durante una calurosa tarde, el sueño de, Mohamed Ahmed Jamil Musa se hizo realidad, se reencontró con su hermano y su hermana después de más de medio siglo.

Se sucedieron muchas lágrimas, abrazos, y se intercambiaron algunas noticias durante la reunión en el ala de hombres del Hospital Norte de Jartum, en donde este anciano sudanés septuagenario estaba ingresado. Su familia no le había visto en 57 años y pensaban que estaba muerto. "Todos nosotros habíamos lamentado su muerte tras haber perdido el contacto con él. Habíamos perdido toda esperanza de volver a saber algo de él", dijo uno de sus hermanos, Adam Ahmed Jamil Musa.

El inesperado encuentro con Adam y su hermana Aicha fue posible gracias a ACNUR, que logró dar con el paradero de la familia de Mohamed a partir de los retazos de información que este antiguo refugiado pudo rescatar de su debilitada memoria. El trabajo detectivesco comenzó el pasado junio, cuando Mohamed regresó a Sudán desde Isiro, en la República Democrática del Congo (RDC) tras años en el exilio.

El personal en Jartum y Juba, en donde Mohamed pasó cinco meses tras su llegada en un convoy de ACNUR, descubrió que el anciano era del pueblo de Umm Sangor en la región de Al Obeid en el centro de Sudán, pero que había ido a Jartum en 1950 y allí se había ganado la vida como trabajador del sector de la construcción. A mediados de los años 60, se trasladó a Kaya, en Sudán del Sur, donde empezó a trabajar en el comercio agrícola.

Cuando estalló la guerra civil en Sudán del Sur en 1993, Mohamed huyó a través de la frontera con la RDC en la ciudad de Isiro. Trabajó como comerciante de ropa trasladándose entre la RDC y Uganda, pero lograr llegar a fin de mes supuso para él una verdadera lucha, especialmente a medida que se iba haciendo más mayor. Mohamed tenía tres esposas en aquel momento, pero ningún hijo.

Decidió regresar a principios de ese año y empezar a buscar a su familia con la ayuda de ACNUR, quien resuelve una media de cuatro casos de reunificación familiar cada mes en Sudán. La Agencia de la ONU para los refugiados finalizó su programa de repatriación desde la RDC en junio y Mohamed llegó a Juba en uno de los últimos convoyes.

Pero el caso de Mohamed resultó ser particularmente difícil de resolver. "Como el tiempo pasaba y la búsqueda en Juba no traía resultados positivos, Mohamed se frustró e imploró a ACNUR que le trasladara a una mezquita en Jartum. Nos dijo que planeaba vivir allí por su cuenta", relataba Onyekachi Madubuko, responsable de servicios comunitarios de ACNUR en Juba.

La Agencia de la ONU para los Refugiados por el contrario, trasladó a Mohamed a una residencia de mayores en Jartum, y más tarde al hospital cuando cayó enfermo. "Sentíamos que quedándose en Jartum, un sitio familiar para él, podría refrescar su memoria y mejorar su estado de salud", cuenta Madubuko.

Pero no había avances y el rastreo se enfriaba. Fue en ese momento que Salah Idris, un trabajador del área de repatriación de ACNUR convenció a la oficina de Jartum para que le dejaran visitar Al Obeid a mediados de noviembre.

Fue un viaje largo y arduo desde la ciudad al remoto pueblo, subiendo y bajando montañas y atravesando un paisaje árido en busca del jefe de la tribu de Mohamed. Finalmente encontró al hombre, que le dijo que la familia de Mohamed podría haberse reasentado a 1.000 km, en el este de Sudán.

La corazonada resultó ser correcta y en el trascurso de una semana, el hermano de Mohamed, Adam, se presentó por su propio pie en las oficinas de ACNUR en Jartum. "Cuando le mostré las fotografías él permaneció calmado, pero sentí que estaba intentando contener un volcán de sentimientos encontrados. Dejé mi oficina y el hombre rompió de pronto a llorar. Fue un momento muy emocional", contaba Idris.

De vuelta en el hospital, Adam dijo que había reconocido inmediatamente a su hermano a partir de la foto. "Le reconocí por el tatuaje en su frente. Todos nosotros teníamos estos tatuajes en la tribu", dijo. "Nos lo hacíamos en la parte frontal y posterior de la cabeza. Pero cuando vi los documentos de nacionalidad estuve seguro que de que era mi hermano".

Mientras hablaba, Adam se volvió hacia Idris y agradeció a él y a ACNUR haber hecho posible la reunificación. "Con tal de encontrar a nuestra familia, Idrids fue a lugares a los que yo nunca iría, incluso si me ofrecieran dinero por ello", contaba el agradecido hermano.

La historia de Mohamed demuestra que la persistencia da sus frutos. "La reunificación familiar es uno de los principios de protección de ACNUR", señaló Chris Ache, representante de ACNUR en Sudán. "Es por tanto muy importante para nosotros ayudar a rastrear a los familiares de los refugiados que vuelven y que han perdido completamente el contacto con sus seres queridos a causa de la guerra".

ACNUR ayudó a más de 8.000 refugiados sudaneses como Mohamed a regresar a sus hogares desde la RDC en el marco de una operación puesta en marcha el año pasado y que finalizó en junio. Desde la firma del acuerdo de paz en enero de 2005 entre el gobierno central y el Movimiento/Ejército para la Liberación del Pueblo Sudanés, más de 162.000 refugiados sudaneses han regresado a sus hogares, incluyendo a unos 70.000 con asistencia de ACNUR. En 2008, ACNUR planea ayudar a otros 80.000 refugiados sudaneses a regresar desde los países vecinos.

Por Ayman Elsir en Jartum, Sudán.