Los refugiados somalíes se ganan el corazón del Embajador español de Buena Voluntad

Cumpliendo su promesa de regresar a los campos de refugiados de Kenia, el embajador de Buena voluntad Jesús Vázquez hace hincapié en la importancia de la educación.

El Embajador de Buena Voluntad Jesús Vázquez hablando con una madre refugiada y su hija en el campamento de Dadaab.  © Cortesía de Beatriz Knaster

CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE DADAAB, Kenia, 6 de agosto de 2008. (ACNUR) -- Jesús Vázquez estaba deseando regresar a Dadaab. El popular presentador español de televisión, que había prometido a los refugiados y al personal humanitario que volvería tras su primera visita a los campos de refugiados en marzo de 2007, cumplió su promesa la semana pasada, durante la que fue su primera misión al terreno después de ser nombrado Embajador de Buena Voluntad del ACNUR a mediados de julio.

Los jóvenes y líderes locales del campamento de Ifo, uno de los tres que forman el complejo de Dadaab, recibieron a Jesús Vázquez con danzas y canciones cuando el presentador español aterrizó en esta región semi-desértica, cercana a la frontera entre Somalia y Kenia, al noreste de Kenia. Allí, el ACNUR y sus contrapartes asisten a más de 200.000 refugiados que han ido llegando desde 1991, mayoritariamente huyendo de la devastadora guerra civil en Somalia.

"Cuando supimos de tus campañas en televisión y tu apoyo desde Europa, nos dimos cuenta de que no eras uno de tantos blancos que vienen a visitarnos con sus cámaras, dijo Bashir, uno de los ancianos del campamento, al dar la bienvenida a Vázquez

Pero sí traía cámaras consigo. Acompañado por un equipo de Telecinco, Vázquez visitó los proyectos financiados por el ACNUR en Nairobi, así como un emplazamiento para desplazados internos kenianos en Naivasha, en el valle del Rift, antes de dirigirse a los tres campamentos de Dadaaab, que se encuentran a unos 500 kilómetros al noreste de Nairobi.

El Embajador de Buena Voluntad estaba muy interesado por recabar información de primera mano y material audiovisual de actividades educativas que utilizará posteriormente para campañas de sensibilización y de captación de fondos, y también por conocer los progresos para dotar los campamentos de una estación de radio, un proyecto para el que recaudó cerca de medio millón de dólares el pasado año.

Aunque se han distribuido ya radios solares, los refugiados han recibido formación al respecto e incluso se ha identificado el lugar en los campamentos para la ubicación de la estación de radio, debido a la complejidad de los procedimientos para que la emisora pueda ser operativa, en los que están implicadas una serie de entidades gubernamentales, el proyecto de radio no se ha puesto en marcha tan rápidamente como el ACNUR habría deseado.

Para tratar de agilizar el proceso, durante su estancia en la capital, Vázquez se reunió con altos funcionarios de los Ministerios de la Presidencia y de Información y Comunicación, que confirmaron su voluntad de apoyar el proyecto de radio en Dadaab.

"La Radio nos permitirá llegar directamente a los hogares de miles de refugiados a la vez y difundir importantes mensajes sobre salud, logística y educación, algo que tradicionalmente han hecho los líderes del campamento, que van de bloque en bloque provistos de un altavoz", dijo Liz Ahua, Representante del ACNUR en Kenia.

En sus conversaciones con los refugiados de Dadaab, Vázquez se quedó muy impresionado por la pasión de éstos por la educación."Creo que la educación es el regalo más valioso que les podemos ofrecer a estos jóvenes", dijo a los refugiados. "Sé que muchos de vosotros camináis hasta ocho kilómetros al día para ir y volver de la escuela y que compartís un libro entre cuatro o seis alumnos. Yo me comprometo a apoyar al ACNUR con fondos para la educación, que es una ventana a la esperanza; algo que no se puede arrebatar, que podréis llevar a cualquier sitio al que vayáis".

Especialmente sensibilizado por los temas de género, Vázquez pidió a los líderes, profesores y estudiantes un mayor compromiso para aumentar el porcentaje de niñas que asisten a la escuela. En la cultura somalí, muchas niñas abandonan la escuela en torno a los trece años para contraer matrimonio o para trabajar en las tareas domésticas. En otros casos, la razón es que no se sienten seguras fuera de sus casas por no haber sido sometidas a la mutilación genital. Las madres y las familias de las niñas que no han sometido a sus hijas a la ablación genital son a menudo víctimas de la marginación e incluso son amenazadas por la propia comunidad.

El viaje no solo permitió a Vázquez y a su equipo enviar reportajes ya desde Kenia para la televisión española, sino que además ha sido a nivel personal muy enriquecedor para el Embajador español de Buena Voluntad.

"Una parte de mi corazón se queda con vosotros", dijo a los refugiados. "pero volveré con las pilas cargadas, y con la convicción de que invertir en educación es preparar a las generaciones futuras para la construcción de la paz".

Por María Jesús Vega, en Nairobi y Dadaab