El Alto Comisionado de ACNUR publica unas directrices para abordar la crisis de refugiados en Europa

Guterres señaló que la más grande afluencia de refugiados que ha visto Europa en décadas requiere un "masivo esfuerzo común" y romper con el actual enfoque fragmentado.

Un miembro de ACNUR distribuye mantas a las personas que esperan para cruzar la frontera entre Grecia y la Antigua República Yugoslava de Macedonia. El personal de ACNUR ha estado en la frontera desde el inicio de la crisis, supervisando la situación y ayudando a las personas vulnerables.  © ACNUR/A.Kitidi

GINEBRA, Suiza, 4 de septiembre de 2015 (ACNUR/UNHCR) – El Alto Comisionado de la Agencia de la ONU para los Refugiados, António Guterres, ha destacado hoy que la Unión se enfrenta a un "momento crucial" y ha hecho públicas una directrices que según él deberían ser la base de todos los esfuerzos encaminados a resolver la crisis de refugiados que está viviendo Europa.

Guterres señaló que Europa se enfrenta a una de las mayores afluencias de refugiados en décadas y la situación requiere "un enorme esfuerzo común" y romper con el actual enfoque fragmentado que ha hecho que Europa falle a la hora de encontrar una respuesta común y efectiva.

"Europa no puede continuar respondiendo a esta crisis con un enfoque fragmentado o progresivo. Ningún país puede hacerlo en solitario pero, al mismo tiempo, ningún país puede negarse a cumplir su parte", declaró en un comunicado emitido en vísperas de una serie de reuniones clave de la UE sobre la crisis. "Circunstancias excepcionales requieren una respuesta excepcional. Resignarse a actuar como de costumbre no resolverá el problema".

"Más de 300.000 personas han arriesgado sus vidas para cruzar el Mediterráneo en lo que llevamos de año. Más de 2.600 no han sobrevivido al peligroso trayecto, incluido Aylan, un niño de tres años cuya foto ha conmovido los corazones de la opinión pública mundial", declaró Guterres.

El Alto Comisionado elogió algunos ejemplos de generosidad y liderazgo moral verdaderamente inspiradores por parte de algunos países y muchos ciudadanos, reiterando al mismo tiempo la necesidad de una estrategia colectiva que incluya un impulso renovado para resolver los conflictos.

La imagen del pequeño niño sirio, cuyo cuerpo fue arrastrado por el mar hasta una playa turca tras un fallido intento de alcanzar Grecia, movilizó a millones de personas en todo el mundo y trasladó de nuevo el foco de la atención pública a las tragedias humanas de quienes tratan de llegar a las costas de Europa.

"La Unión Europea ya no tiene otra opción que movilizarse con toda su fuerza para responder a esta crisis. El único modo de solucionar este problema es que la Unión Europea y todos sus Estados miembros pongan en marcha una estrategia común, basada en la responsabilidad, la solidaridad y la confianza", declaró.

Instando a todos los Estados a respetar el derecho internacional y sus obligaciones, Guterres destacó que incluso aquellos que logran llegar a las costas y fronteras europeas tienen que hacer frente a terribles riesgos.

"Tras llegar a las costas y fronteras europeas, estas personas continúan su viaje, enfrentándose al caos y sufriendo situaciones indignas, explotación y peligros en las fronteras y a lo largo del camino", añadió.

El Alto Comisionado recalcó que "ningún país puede hacerlo en solitario pero, al mismo tiempo, ningún país puede negarse a cumplir su parte".

Guterres expuso seis principios fundamentales que, según él, es necesario tener en cuenta en todos los esfuerzos encaminados a resolver la situación:

1. Esta es, ante todo, una crisis de refugiados, y no sólo un fenómeno migratorio. La gran mayoría de quienes llegan a Grecia proceden de zonas en conflicto como Siria, Irak o Afganistán y están, simplemente, huyendo para salvar sus vidas. Todos aquellos que se desplazan en estas trágicas circunstancias merecen que sus derechos humanos y dignidad sean plenamente respetados, independientemente de su situación legal. Pero no se debe olvidar la responsabilidad concreta que tienen los Estados frente a los refugiados conforme al derecho internacional.

2. Europa no puede continuar respondiendo a esta crisis con un enfoque fragmentado o progresivo. Ningún país puede hacerlo en solitario pero, al mismo tiempo, ningún país puede negarse a cumplir su parte. No es sorprendente que, cuando un sistema se desequilibra y es disfuncional, todo se bloquee cuando la presión aumenta. Nos encontramos ante un momento decisivo para la Unión Europea, que ya no tiene otra opción que movilizarse con toda su fuerza para responder a esta crisis. El único modo de solucionar este problema es que la Unión Europea y todos sus Estados miembros pongan en marcha una estrategia común, basada en la responsabilidad, la solidaridad y la confianza.

3. En concreto, esto significa tomar medidas urgentes y valientes para estabilizar la situación y para encontrar una manera en que realmente se compartan las responsabilidades estatales a medio y largo plazo. La UE debe estar preparada, con el consentimiento y en apoyo a los Gobiernos afectados –principalmente Grecia y Hungría, pero también Italia– para poner en marcha cuanto antes un sistema de acogida de emergencia adecuado, así como para mejorar la capacidad de asistencia y registro. La Comisión Europea debería movilizar a las agencias europeas de asilo, inmigración y protección civil, así como otros mecanismos para ese propósito, incluyendo los recursos de los Estados miembros, con el apoyo de ACNUR, la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) y la sociedad civil. En cuanto al ACNUR, esta agencia está firmemente comprometida a redoblar sus esfuerzos. Es esencial que las familias de refugiados que desembarcan en Europa tras haberlo perdido todo, sean acogidas en un ambiente seguro y protector.

4. Las personas que tengan una solicitud de protección válida tras una valoración preliminar, deben poder beneficiarse de programas de reubicación a gran escala, con la participación obligatoria de todos los Estados miembros de la Unión Europea. Una estimación muy preliminar indicaría la necesidad potencial de incrementar las oportunidades de reubicación a al menos 200.000 plazas. Esto sólo puede funcionar si va acompañado de una capacidad de acogida adecuada, especialmente en Grecia. La solidaridad no puede ser responsabilidad de solo unos pocos Estados de la UE.

5. Aquellos que no se encuentren en necesidad de protección internacional, y que no puedan beneficiarse de vías legales de inmigración, deben ser ayudados a retornar rápidamente a sus países de origen, respetando plenamente sus derechos humanos.

6. Los únicos que se están beneficiando de la falta de una respuesta europea común son las redes de tráfico y trata de seres humanos, quienes se están lucrando con la desesperación de personas que buscan seguridad. Se requiere una cooperación internacional más eficaz para acabar con los traficantes, incluidos aquellos que operan dentro de la UE, pero de un modo que permita la protección de las víctimas. No obstante, ninguno de estos esfuerzos resultará eficaz si no se facilitan mayores oportunidades legales para que las personas puedan llegar a Europa y encuentren seguridad desde el primer momento de su llegada. Al carecer de otra alternativa, miles de padres y madres refugiados están arriesgando las vidas de sus hijos en peligrosísimos viajes en embarcaciones de traficantes. Los países europeos –así como los gobiernos de otras regiones– deben abordar algunos cambios fundamentales que permitan mayores cuotas de reasentamiento y admisión humanitaria, más programas de visados y patrocinio, becas y otras vías de entrada legal en Europa. De manera crucial, la reunificación familiar tiene que convertirse en una opción real y accesible para muchas más personas que en la actualidad. Si estos mecanismos se amplían y se hacen más eficientes, podemos reducir el número de personas que se ven forzadas a arriesgar sus vidas en el mar ante la falta de alternativas.

Más allá de la respuesta inmediata a esta crisis, resulta evidente que esta situación nos exigirá una seria reflexión sobre el futuro. Este flujo masivo de personas no se detendrá hasta que se atiendan las causas originarias de su difícil situación. Se debe hacer mucho más para prevenir los conflictos y detener las actuales guerras, que están forzando a tantas personas a huir de sus hogares. Los países vecinos de las zonas de guerra, que acogen a 9 de cada 10 refugiados en el mundo, deben recibir un apoyo más firme, así como la financiación necesaria. Al mismo tiempo, es también esencial que las políticas de cooperación y desarrollo se reorienten con el objetivo de dar a las personas la opción de tener un futuro en sus propios países.

Ha llegado el momento de la verdad para Europa. Éste es el momento de reafirmar los valores sobre los que fue construida.