Selección Malaika gana la inédita Copa de Brasil de los Refugiados

La selección, compuesta por jugadores sub-20 de diferentes nacionalidades, fue invitada a participar en el torneo y se convirtió en el equipo ganador tras ganar el juego con Angola.

El equipo Malaika, cuyo significado en árabe es "ángeles de la guarda", posando para la foto oficial tras recibir el trofeo de campeón de la Copa de Brasil de los Refugiados 2018.

El equipo Malaika, cuyo significado en árabe es "ángeles de la guarda", posando para la foto oficial tras recibir el trofeo de campeón de la Copa de Brasil de los Refugiados 2018.  © ACNUR/Miguel Pachioni

SÃO PAULO, BRASIL – La selección Malaika, un equipo mixto compuesto por jugadores refugiados sub-20 de ocho países diferentes, participó como equipo invitado en la Copa de Brasil de los Refugiados y se consagró campeona del torneo. Lo que parecía ser un logro casi imposible, se convirtió en realidad.

“Este equipo es de constitución muy reciente, integrado por jóvenes jugadores que disputaron la etapa de São Paulo de la Copa de los Refugiaos este año. Aquí tenemos a jugadores de Siria, Nigeria, Angola, Togo, Guinea Bissau, República Democrática del Congo y de otros países, que aman el fútbol y que en la cancha muestran la determinación de los campeones, tal y como hoy nos afirmamos”, señaló el nigeriano Mavis, director técnico del equipo.

La Copa de los Refugiados ya se convirtió en un punto de referencia del calendario deportivo de São Paulo, realizándose desde hace cinco años en la capital paulista y gozando de un gran prestigio entre las comunidades de personas refugiadas. Las selecciones que participan en esa etapa regional son 25, y este año fue Níger que se quedó con el título.

Más recientemente, la Copa de los Refugiados se integró a otras actividades deportivas en Porto Alegre y Rio De Janeiro. Las selecciones finalistas en cada ciudad se volvieron a enfrentar en un cuadrangular, que también contó con la participación del equipo Malaika, que le ganó a Líbano - representante de porto Alegre - en las semifinales con un marcador de 3 a 0 y a Angola, en la final de la competición, tras empatar a 1 en el Estadio de Pacaembú, en São Paulo.

“La victoria llegó solamente en los penales, pero nuestro juego es así, con garra y determinación. Tenemos ese espíritu del brasileño de nunca desistir. Fue increíble esta experiencia de jugar aquí, en este estadio, donde jugaron grandes campeones, y donde nosotros también pudimos enseñar lo que valemos”, manifestó el delantero Virgilio, de 19 años, quien vive en Brasil desde hace tres años.

Ironía del destino, Virgilio es angoleño y jugando en el Malaika hizo el gol que abrió el marcador contra la selección de Angola, campeona de la etapa de Rio de Janeiro. El empate llegó sorpresivamente en el último minuto de juego, difiriendo la definición del partido para los penales, donde el portero y los jugadores del Malaika se destacaron.

Jugadores del Malaika y de la selección de Angola se despiden al final de la Copa de Brasil de los refugiados. El partido se llevó a cabo en el famoso Estadio de Pacaembú, en São Paulo.

Jugadores del Malaika y de la selección de Angola se despiden al final de la Copa de Brasil de los refugiados. El partido se llevó a cabo en el famoso Estadio de Pacaembú, en São Paulo.  © ACNUR/Miguel Pachioni

Para el técnico de la selección angoleña, el empresario Garcia Zacarias, lo que importa es la fraternización entre los jugadores refugiados que viven en diferentes ciudades, valorizando el factor humanitario de la acogida que encuentran en Brasil quienes buscan recomenzar con sus vidas.

“Tuve que dejar mi país por causa de la guerra, hace más de tres décadas. Llegué aquí con 21 años y hoy soy un empresario, gracias a las oportunidades que Brasil me ofreció. La Copa de los Refugiados es una oportunidad que tenemos para mostrar nuestro talento en la cancha, pero también tenemos muchas cualidades como profesionales”, dijo el entrenador, que anima sin parar a su equipo desde la banca”.

El lema de la Copa de los Refugiados de este año, ‘No me juzgues sin conocerme’, resume los objetivos trazados por la organización socia de ACNUR África del Corazón, que organizó el torneo en las tres ciudades.

“Este evento es mucho más que fútbol. Representa la integración entre personas sin distinción de raza, nacionalidad o religión. Nadie se convierte en refugiado por elección, sino que son personas que se ven obligadas a dejar su país, su cultura, sus familiares y amigos para buscar protección. Las dificultades nos obligan a ser fuertes, pero eso no significa que el dolor y la añoranza no estén ahí”, confesó Abdul Jarour, refugiado sirio, coordinador de la Copa de los Refugiados.

El alcalde de São Paulo, Bruno Covas, recibe un certificado de agradecimiento del director de la ONG África del Corazón, el congoleño Jean Katumba.

El alcalde de São Paulo, Bruno Covas, recibe un certificado de agradecimiento del director de la ONG África del Corazón, el congoleño Jean Katumba.  © ACNUR/Miguel Pachioni

Las palabras del alcalde de São Paulo, Bruno Covas, en el cierre de la competición reafirmaron la importancia de la convivencia pacífica y el respeto mutuo, con una referencia especial a la fecha en que se jugó la final del torneo, Día de la Conciencia Negra, que es feriado municipal en São Paulo.

“En estos tiempos extraños, en que se ataca a la defensa de los derechos humanos, en que la defensa de las minorías y de los más necesitados se considera casi un crimen, la ciudad de São Paulo reafirma su compromiso en la lucha contra el prejuicio. São Paulo no admite ningún tipo de racismo y xenofobia, porque eso incluso sería ir contra la historia de Brasil, y es especial la historia de São Paulo”, resaltó el alcalde, entre los aplausos.

En 2018, más de 800 refugiados, migrantes y brasileños participaron en los partidos en São Paulo, Rio de Janeiro y Porto Alegre, representando a 41 selecciones integradas por 27 nacionalidades diferentes. En 2019, la etapa final de los juegos de la Copa de Brasil de los Refugiados se realizará en Rio de Janeiro, cuya invitación fue presentada durante la ceremonia de premiación de los jugadores por el Secretario de Asistencia Social, João Mendes.

La Copa de Brasil de los Refugiados contó con el apoyo de la Secretaría Estatal de Deporte, Cultura y Juventud (SELJ-SP), las Secretarías Municipales de Deportes y Cultura (SEME) y de Derechos Humanos y Ciudadanía (SMDHC), SESC Rio de Janeiro, Sodexo On-site, ABACE, Conectas Direitos Humanos y Cruz Roja Brasileña.