ACNUR expresa preocupación por la reducción de las plazas de reasentamiento de refugiados anunciada hoy por Estados Unidos

Refugiados sursudaneses reciben las recomendaciones finales de un funcionario de ACNUR en Chad, antes de ser reasentados en un tercer país (mayo de 2016).  © ACNUR/Ibrahima Diane

WASHINGTON D.C. (Estados Unidos de América) - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, expresa su preocupación por la decisión anunciada hoy por el Gobierno de los Estados Unidos de reducir de manera substancial, y por tercer año consecutivo, el número de personas refugiadas que admitirá para su reasentamiento en los Estados Unidos durante el próximo año. El techo máximo de admisión de 18.000 personas deja a miles de los refugiados más vulnerables en situación de riesgo, envía un mensaje contraproducente a otros países sobre la necesidad de una mayor responsabilidad compartida, y debilita una de las tres soluciones duraderas posibles para las personas refugiadas.

“En un momento de desplazamiento forzado en el mundo sin precedentes, la disminución de las admisiones limita la capacidad de ACNUR de ejercer su mandato de protección de las personas refugiadas y reduce nuestro poder de negociación humanitaria a nivel mundial”, afirmó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi. “En su calidad de agencia encargada por la Asamblea General de las Naciones Unidas de dirigir y coordinar la respuesta internacional a las situaciones de refugiados, ACNUR está naturalmente preocupado por esta tendencia en los Estados Unidos y en otros países”, destacó.

Grandi subrayó que sólo el 0,5% de los 26 millones de refugiados en el mundo – incluyendo a víctimas de tortura, mujeres y niñas en situación de riesgo, y otras personas en situación de grave vulnerabilidad – consigue ser reasentado en algún país. El reasentamiento se concreta sólo después de un examen riguroso y únicamente a discreción de los Estados de admisión. Sin embargo, ya que el número de personas y familias desarraigadas en todo el mundo por los conflictos y la persecución está alcanzando niveles nunca antes vistos, las necesidades de reasentamiento superan con creces las plazas que los gobiernos ponen a disposición.

El techo de admisión anunciado por los Estados Unidos para el año fiscal 2020, que comenzó el 1 de octubre, está muy por debajo del número de personas que ya están esperando una decisión sobre su reasentamiento en los Estados Unidos. La reducción de las admisiones pospondrá la reunión de familias traumatizadas y dejará a muchas de ellas viviendo en un limbo, sin las condiciones básicas para reconstruir sus vidas.

ACNUR reconoce que el reasentamiento de personas refugiadas es un acto humanitario – no una obligación legal – y está profundamente agradecido por la generosidad de larga data del Gobierno de los Estados Unidos y del pueblo estadounidense al escoger actuar de esa forma. Es una elección que salva vidas todos los días. Sin embargo, sabemos por nuestra experiencia diaria en situaciones de refugiados en todo el mundo, que se necesitan más plazas de reasentamiento para ayudar a las personas más vulnerables. Por lo tanto, seguimos pidiendo no sólo que se ofrezcan más plazas en los países tradicionales de reasentamiento, sino también que más países tomen acción y aúnen esfuerzos para hacer frente a este creciente desafío humanitario, de acuerdo con nuestra Estrategia Trienal 2019-2021 sobre Reasentamiento y Vías Complementarias para los refugiados, que se elaboró en estrecha consulta con los Estados y otras partes interesadas de la sociedad civil y el sector privado.

El reasentamiento consiste en la reubicación de personas que ya se vieron forzadas a desplazarse de su país de origen, pero que permanecen en situación de riesgo en su país de asilo, y que necesitan ser trasladadas a un tercer país por razones de salud y seguridad.

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