Chile: Mujeres venezolanas reescribieron un final feliz para sus historias

Mujeres de diversas nacionalidades, la mayoría de ellas venezolanas, participaron en las actividades organizadas por ACNUR en el marco del Día Internacional de la Mujer.

En Chile, Rebecca se vio obligada a salir adelante con sus tres hijos pequeños. Un día, en medio de la desesperación, se sentó en una calle del centro de Arica y comenzó a cantar para recaudar dinero. Finalmente, conquistó a los transeúntes con su dulce voz, logrando hacer del canto su principal fuente de ingresos.
© ACNUR/Cristian Valenzuela

Todas ellas reflexionaron sobre sus experiencias de integración local en Chile: a pesar de la adversidad, decidieron transformarse en las protagonistas de sus vidas y reescribir un final feliz a sus historias.


Raycli (o “Ray”, como le dicen sus amistades) es venezolana y llegó a vivir a Chile hace poco más de tres años. Se instaló en Arica – una árida ciudad fronteriza del norte chileno – junto a su marido y su hija de dos años, Bárbara, para así poder iniciar una nueva vida y salir adelante juntos, a miles de kilómetros desde su país de origen.

“Jamás pensé que pasaría por todo aquello… hasta que lo acepté y dije: aquí vamos nuevamente”

Al poco tiempo de haber llegado a Chile, Ray consiguió un buen empleo que prometía contribuir con la estabilidad familiar. Sin embargo, antes de poder aceptar la oferta, se dio cuenta de que estaba embarazada y que pronto vendría al mundo su segunda hija. Pero la pérdida de esta oportunidad de empleo no fue obstáculo para que encontrara la forma de apoyar económicamente a su familia: sólo le bastó una silla, un espejo, unas pinzas y unas cuantas herramientas de belleza, para instalar su propio emprendimiento. “Ray Cejas”, comenzó con unos cuantos anuncios en las redes sociales y ya ha logrado captar a un gran número de clientela ariqueña.

Raycli es venezolana. Al poco tiempo de llegar a Chile, quedó desempleada y fue diagnosticada con Cáncer de Mama. Tras una dura batalla, logró recuperarse y montar un emprendimiento de belleza. Además, participa activamente en las actividades de la comunidad venezolana en Arica y es panelista del programa de TV "Despertando Arica".

Raycli es venezolana. Al poco tiempo de llegar a Chile, quedó desempleada y fue diagnosticada con Cáncer de Mama. Tras una dura batalla, logró recuperarse y montar un emprendimiento de belleza. Además, participa activamente en las actividades de la comunidad venezolana en Arica y es panelista del programa de TV "Despertando Arica".   © ACNUR/Cristian Valenzuela

Pero el destino tenía preparado otro vuelco para Ray: fue diagnosticada con Cáncer de Mama. La enfermedad trajo consigo una mastectomía parcial, miedo, sesiones de quimioterapia y la pérdida de su cabello.  “Jamás pensé que pasaría por todo aquello, lloré todo lo que no había llorado, estuve en oscuridad por varios días, hasta que lo acepté y dije: aquí vamos nuevamente”, cuenta. Y así fue: en la actualidad continúa con su emprendimiento de belleza, participa en las actividades de la comunidad venezolana en Arica y se desempeña como panelista del programa de televisión “Despertando Arica”.

“Siempre se puede mejorar y salir adelante”

La historia de Raycli no sólo ha inspirado a quienes la conocen personalmente, sino que también logró tocar los corazones de más de 30 mujeres, niñas y adolescentes venezolanas que participaron en la actividad del “Día Internacional de la Mujer”, organizada por ACNUR y la casa de acogida “Beato Scalabrini” de Arica. Las invitadas se reunieron para compartir una cena comunitaria y escuchar los testimonios de mujeres que han logrado salir adelante en el país. “El hecho de que podamos dar a conocer nuestra historia a otras personas que están recién llegando al país, las va a motivar y les dará convicción de que siempre se puede mejorar y salir adelante”, afirma Ray.

En Chile, Rebecca se vio obligada a salir adelante con sus tres hijos pequeños. Un día, en medio de la desesperación, se sentó en una calle del centro de Arica y comenzó a cantar para recaudar dinero. Finalmente, conquistó a los transeúntes con su dulce voz, logrando hacer del canto su principal fuente de ingresos.

En Chile, Rebecca se vio obligada a salir adelante con sus tres hijos pequeños. Un día, en medio de la desesperación, se sentó en una calle del centro de Arica y comenzó a cantar para recaudar dinero. Finalmente, conquistó a los transeúntes con su dulce voz, logrando hacer del canto su principal fuente de ingresos.  © ACNUR/Cristian Valenzuela

Rebecca es otra de las mujeres que compartió su inspiradora historia de vida. En Venezuela, se tituló como ingeniera agrónoma, se casó y formó una familia. En Chile, de un día para otro, se vio obligada a salir adelante sola con sus tres hijos pequeños: un día, en medio de la desesperación, se sentó en una calle del centro de Arica y comenzó a cantar para recaudar dinero. Poco a poco, Rebecca fue cautivando a los transeúntes con su voz y, en la actualidad, ha logrado hacer del canto su principal fuente de ingresos participando en eventos y concursos de talentos. “En Venezuela no cantaba profesionalmente, lo hice acá en Chile por necesidad y eso me ha llevado a lugares a los que nunca pensé en llegar”, cuenta. “Estoy agradecida del público ariqueño, por abrirme las puertas de sus casas y de su corazón; por escucharme y por siempre estar ahí para mí y para mi familia”.

Cerca de 100 mujeres, la mayoría de ellas venezolanas,  participaron en las actividades organizadas por ACNUR y la Fundación Scalabrini en el marco del Día Internacional de la Mujer. Las participantes compartieron sus historias e imaginaron un final feliz para sus vidas, en donde nada ni nadie podrá volver a quitarles la libertad para soñar sin límites.

Cerca de 100 mujeres, la mayoría de ellas venezolanas, participaron en las actividades organizadas por ACNUR y la Fundación Scalabrini en el marco del Día Internacional de la Mujer. Las participantes compartieron sus historias e imaginaron un final feliz para sus vidas, en donde nada ni nadie podrá volver a quitarles la libertad para soñar sin límites.  © ACNUR/Cristian Valenzuela

Además de la actividad en Arica, el ACNUR y la Fundación Scalabrini llevaron a cabo una jornada conmemorativa en Santiago, con más de 50 mujeres albergadas en el Centro Integrado de Atención al Migrante (CIAMI). Juntas, participaron en un taller de cuentacuentos, en donde realizaron ejercicios de expresión corporal, relajación y autoestima, en base a sus propias experiencias personales. Al finalizar la actividad, las participantes fueron invitadas a narrar sus propias vivencias de integración local ante sus compañeras, pero con un desafío muy especial: reescribirles un final feliz. En aquel instante se comprometieron a dejar de ser meras espectadoras y comenzar a ser las protagonistas de sus propias vidas: nada ni nadie podrá volver a quitarles la libertad para soñar sin límites.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, en Chile, existen más de 280.000 niños, niñas, mujeres y hombres venezolanos viviendo en el país. El ACNUR trabaja constantemente, junto con las organizaciones de la sociedad civil, para brindarles la protección y el bienestar que necesitan, en línea con lo establecido por el Pacto Mundial de Refugiados, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.