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Más historias extraídas del proyecto “Children on the Run”, ACNUR

http://unhcrwashington.org/children/stories

Niño, 16, Honduras

El año pasado los miembros de la pandilla les dijeron a todos en mi colonia que ellos estaban a cargo y que nos teníamos que ir. Mi familia entera se fue porque sabían que era peligroso. Ellos reclutan niños para que entren a la pandilla. También es peligroso para las niñas. Aunque no recluten a las niñas, las obligan a estar con ellos a la fuerza.

Niña, 17, Honduras

Mi tío fue asesinado una semana antes de que yo me fuera.  En la colonia donde vivíamos, un “mara” estaba a cargo.  El mara extorsionaba a todos los choferes de autobús que vivían en la zona. Mi tío era un chofer de autobús. Fueron a la estación de autobuses y lo mataron. Yo estaba esperando un taxi a dos cuadras de ahí cuando esto sucedió. Escuché todo, escuché los disparos. Después de que lo mataron, los miembros de la pandilla me dijeron que sabían que yo era su sobrina y que estaba en peligro.  Mi familia entera tuvo que huir porque estábamos en peligro. Yo no planeaba irme a Estados Unidos hasta que esto pasó.

 

Niño, 16, Honduras

Yo vivía en uno de los barrios más peligrosos en Honduras. Las pandillas en mi barrio querían que me uniera a ellos. Me dijeron que me darían dinero, drogas, armas, mujeres y poder.  Querían que defendiera mi barrio de la pandilla rival. Ellos eran del MS-13. Yo no quería lastimar gente ni robar cosas, así que le dije a mi mamá que quería irme. Cuando fui deportado de Canadá, regresé a mi barrio y ahí me vieron unos miembros de la pandilla MS-13 que pensaron que pertenecía a la pandilla rival porque no me reconocieron. Intentaron matarme. Me golpearon con la culata del rifle e intentaron dispararme. Logré escapar, pero tuve que esconderme en mi casa por un par de meses hasta que pude venirme a Estados Unidos.

 

Niña, 12, Honduras

El lugar en el que vivía era como una aldea que estaba llena de “mareros”. Todo lo que hacían eran cosas malas, secuestraban a la gente. Mi mamá y mi abuela tenían miedo que algo me pasara, por eso mi mamá me trajo aquí. Ellos violan a niñas y terminan embarazadas.  Hubo cinco niñas que los miembros de la pandilla embarazaron, y otras de las que sus familias nunca volvieron a saber. Había mucha seguridad en mi escuela, y solo tenía que caminar durante dos minutos. Aun así, ya fuera uno de mis tíos o de mis primos, siempre me acompañaban a la escuela. Tenía miedo de que si no era lo suficientemente cuidadosa me agarraran las pandillas, no quiero ni pensar que hubiera pasado.

 

Niño, 17, El Salvador

Me fui porque tuve problemas con las pandillas. Querían que me les uniera, y me dijeron que si no lo hacía me iban a matar. Me molestaban en el camino de ida y de regreso de la escuela,  pues se reunían en una cancha por la que yo tenía que pasar para llegar a la escuela. La policía no llega ahí porque también tienen miedo de las pandillas. … Si les dices que no te quieres unir, te forzan. Tengo muchos amigos que fueron asesinados o desaparecidos por rehusarse a unirse a la pandilla. Le dije a la pandilla que no quería unirme. Sus vidas son solo muerte y cárcel, y yo no quería eso para mí. Yo quiero un futuro. Quiero seguir estudiando y tener una Carrera. Eso no es posible cuando perteneces a una pandilla. Tampoco quería eso para mi familia. No quería que mi madre sufriera de la manera en la que todas las madres de pandilleros sufren. Mis amigos que eran miembros de la pandilla me querían convencer de que me uniera. No podía dejar de ser su amigo aunque me estuvieran queriendo convencer. Es peligroso ser su amigo, sí.  Pero, si no eres su amigo, eres su enemigo. Y eso también es peligroso. Cuanto más me rehusaba a unirme, cuanto más empezaban a amenazarme y decirme que me matarían si no me unía. … Me golpearon en cinco ocasiones por rehusarme a unirme. No me gustaba cuando me golpeaban porque el dolor era tan intenso que no podía ni levantarme. Mataron a un amigo mío en marzo porque no quiso unirse. Su cuerpo fue encontrado hasta mayo.  Esto hizo que más me quisiera ir.

 

Josué 15, Honduras

Rubí 17, El Salvador