ACNUR insta a sus socios a ayudar a las personas refugiadas para que puedan desarrollar su potencial emprendedor

Carmen Sánchez, una colombiana refugiada en Ecuador, hornea el pan que vende en casa, en Esmeraldas.

Carmen Sánchez, una colombiana refugiada en Ecuador, hornea el pan que vende en casa, en Esmeraldas.  © ACNUR/Jaime Giménez

GINEBRA – Según señaló ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, las personas refugiadas merecen recibir más apoyo para poder desarrollar su potencial empresarial, alcanzar la autosuficiencia y conseguir beneficios a largo plazo para sus nuevas comunidades.

En un informe publicado recientemente (“Hoja de ruta mundial para el emprendedurismo en contextos de refugiados”, disponible en inglés), ACNUR subraya que, aunque las personas refugiadas tienen habilidades únicas, la apertura y la prosperidad de sus negocios necesitan recibir más apoyo sostenible. Los desafíos incluyen impedimentos jurídicos con respecto a la propiedad de un negocio, dificultades para tener acceso a fondos, barreras lingüísticas y falta de conocimiento de cómo funciona el mercado en las comunidades de acogida.

“El potencial de las personas refugiadas no conoce límites”, señaló Sajjad Malik, Director de la División de Resiliencia y Soluciones de ACNUR. “Las habilidades que muchas de estas personas desarrollan – antes o después de la huida – pueden impulsar las economías locales. Sin embargo, se necesita apoyo para arrancar y sostener un emprendimiento”.  

Apoyar el emprendedurismo puede abonar a la inclusión económica, reducir la dependencia en la asistencia, fortalecer la cohesión social e impulsar la igualdad de género. El apoyo puede ser en forma de clases de idioma, mentorías, capital semilla y oportunidades de vinculación.

Crear alianzas nuevas también puede aumentar las oportunidades. En Marruecos, ACNUR está colaborando con la agencia nacional del empleo y la organización nacional de cooperativas para incluir a las personas refugiadas en los programas existentes. En Indonesia, ACNUR, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y una universidad local están colaborando para ofrecer capacitación a emprendedores de las comunidades refugiadas y de acogida. En Kenya, en la zona de acogida de Kakuma-Kalobeyei, hay más de 2.500 empresas de personas refugiadas que han creado empleos para ayudar a la región. ACNUR está colaborando con la Cooperación Financiera Internacional para apoyar estos negocios y mejorar las oportunidades mercantiles que ofrece el sector privado a las personas refugiadas y a las comunidades de acogida.

Con frecuencia, los refugiados emprenden en lugares donde los índices de desempleo son altos y donde la situación económica es también dura para la ciudadanía. Además, el giro de muchos de estos negocios suele no tener barreras de entrada, como la alimentación, el comercio a pequeña escala, las artesanías y los servicios de belleza. Las mujeres refugiadas emprenden por la flexibilidad, que les permite conciliar el trabajo con las tareas domésticas.

El informe constató que la mayor parte del apoyo a los negocios de personas refugiadas se centraba en la fase inicial de creación de una empresa, pero los dejaba expuestos durante la fase de crecimiento. Las recomendaciones incluyen brindar apoyo específico a cada empresario refugiado (sobre todo en los programas de financiación combinada de garantías, financiación de la deuda y asistencia técnica), fortalecer las alianzas, realizar cambios en la política pública y mejorar el acceso a la información.

 

Notas para la prensa:

La “Hoja de ruta mundial para el emprendedurismo en contextos de refugiados” ofrece directrices estratégicas para que tanto ACNUR como sus socios apoyen el emprendedurismo en contextos de refugiados, a partir de las oportunidades disponibles y las mejores prácticas en la materia. El documento se basa en los hallazgos de investigaciones realizadas por oficinas regionales o globales, con un enfoque en 21 países, en África Occidental y Central, África Oriental, Asia, las Américas, el Cuerno de África y los Grandes Lagos, el norte y el sur de África, Europa y Medio Oriente. En colaboración con el Centro de Impactos, se llevaron a cabo diversas consultorías para nutrir la hoja de ruta, lo que incluyó recopilar datos primarios mediante 47 entrevistas y 10 reuniones de consulta con el personal y los socios de ACNUR a nivel nacional, regional y mundial, así como con profesionales y los principales actores del desarrollo.

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