Últimas noticias sobre el desplazamiento en Somalia

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

A medida que aumenta el número de somalíes obligados a huir de sus hogares por el conflicto en Mogadiscio, la creciente inseguridad está haciendo cada vez más difícil para los trabajadores humanitarios el poder tener acceso y asistir a las últimas víctimas de la guerra civil en Somalia.

En este momento calculamos que unas 223.000 personas han huido de Mogadiscio desde el pasado 7 de mayo, cuando las milicias de Al-Shabaab y Hisb-ul-Islam lanzaron ataques conjuntos contra las fuerzas gubernamentales en varios distritos de la capital somalí. Tan sólo en las últimas dos semanas han huido unas 20.000 personas.

Estamos muy preocupados por la grave situación del gran número de desplazados internos que han encontrado refugio en campamentos improvisados donde hace un calor sofocante, situados en el Corredor de Afgooye, al suroeste de la capital, que acogen a más de 400.000 desplazados por conflictos previos. Estos desplazados se concentran en una franja de terreno atestada de gente que cuenta con mínimas instalaciones y servicios.

Nuestra contraparte local en Somalia nos ha informado de que las organizaciones humanitarias nacionales se encuentran en una situación comprometida y se ven en apuros para hacer frente a las necesidades básicas de los recién llegados. No hay sistemas de alojamiento adecuados, ni instalaciones de saneamiento o agua potable. La situación ha empeorado con las últimas lluvias torrenciales. La falta de letrinas plantea un importante riesgo sanitario.

Los continuos combates y el deterioro de la seguridad en Somalia están dificultando la entrega a tiempo de ayuda humanitaria desde el puerto de Mogadiscio hacia Afgooye y otras partes de Somalia, empeorando aún más si cabe una de las peores crisis humanitarias en todo el mundo.

A modo de ejemplo, se ha tenido que posponer la distribución prevista para esta semana de 4.000 paquetes de ayuda de ACNUR en Mogadiscio y en las zonas cercanas debido a problemas de seguridad.

Además, como consecuencia de los últimos incidentes registrados en Baidoa y Wajid, donde los milicianos ocuparon y saquearon ayer dos recintos de la ONU, nuestros esfuerzos humanitarios en la región colindante se han visto interrumpidos casi por completo.

Una vez más hacemos un llamamiento a las partes enfrentadas en Somalia para que respeten los principios básicos de derecho humanitario y de los derechos humanos y para que garanticen la seguridad de la población civil, así como de los trabajadores humanitarios que tratan de ayudar a las víctimas.

Entretanto, en el noreste de Kenia seguimos recibiendo un importante número de llegadas desde Somalia en el complejo de campos de Dadaab, gestionado por ACNUR. Desde el mes de enero, hemos recibido a 39.000 refugiados de Somalia, a pesar del hecho de que la frontera entre Kenia y Somalia sigue cerrada oficialmente. La mayoría de estos refugiados proceden de las regiones de Bajo y Medio Juba y de Mogadiscio.

Unas 7.000 nuevas llegadas han sido registradas en los campos en junio, frente a 5.000 en mayo.

ACNUR está profundamente preocupado por la congestión de personas que hay en los tres campamentos de Dadaab, Kenia, y por los importantes riesgos para la salud que esta superpoblación pueda causar a los refugiados. Diseñado en un principio para acoger a 90.000, los campos albergan en la actualidad a más de 286.000 personas.