Las lluvias y las enfermedades azotan los campos de refugiados de Kenia y Etiopía

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Más de un mes después del secuestro de tres trabajadores humanitarios en el complejo de campos de refugiados de Dadaab, en Kenia, la inseguridad sigue afectando el trabajo humanitario. La situación se está viendo complicada además por las fuertes lluvias y los riesgos de enfermedades que éstas conllevan.

Cerca de 100 policías kenianos adicionales han sido trasladados a los campos en el último mes. ACNUR les está apoyando con vehículos, alojamiento y equipos de telecomunicación. La Agencia de la ONU para los Refugiados está contemplando – junto a sus contrapartes – opciones para ir retomando gradualmente todas las operaciones a pesar de los continuos incidentes de seguridad dentro y en los alrededores de Dadaab. Mientras tanto, los refugiados siguen recibiendo ayuda de emergencia de primera necesidad: agua, comida y atención sanitaria.

La situación se ha visto complicada por un estallido de cólera en los campos, que se cree que empezó entre los recién llegados, quienes la habrían contraído probablemente en Somalia o en su ruta hacia Dadaab. Las lluvias y las inundaciones han afectado el transporte de agua en camiones hacia algunas partes del campo y se teme que algunos refugiados hayan recurrido a utilizar agua no potable de zonas inundadas.

En estos momentos hay 60 casos en los campos, de los que 10 han sido confirmados en laboratorio y un refugiado que ha fallecido. Para gestionar este brote, ACNUR y sus contrapartes han establecido centros para el tratamiento de los casos más severos de cólera. Muchos de ellos pueden ser tratados mediante soluciones orales de rehidratación (ORS por sus siglas en inglés), que se pueden administrar en sus hogares o en puestos de salud. ACNUR está trabajando con UNICEF y el Ministerio de Sanidad para formar a trabajadores sanitarios en la gestión comunitaria de la diarrea de modo que los pacientes puedan empezar sus tratamientos en sus hogares.

Se han aumentado los niveles de clorina, que mata la bacteria causante del cólera, en los puntos de agua en los campos. Estos están siendo vigilados para asegurar que se mantienen en los niveles correctos. Estamos además promoviendo prácticas de higiene entre los refugiados, especialmente el uso de las letrinas y del jabón para lavarse las manos. Cada refugiado recibió 250 gramos de jabón en la última distribución que se hizo de comida, y se continuará con el reparto mensual durante bastantes meses.

En la zona de Dollo Ado, en Etiopía, un estudio de nutrición en los campos de Kobe y Hilaweyn ha detectado altos niveles de malnutrición entre los niños menores de cinco años. Los refugiados en ambos campos llegaron de Somalia en condiciones extremadamente graves de salud y muchas familias perdieron a sus hijos por el camino a causa de la desnutrición o nada más llegar a Etiopía. Se han establecido programas de salud y nutrición por parte de muchos socios experimentados con el fin de hacer frente a la malnutrición, especialmente entre los niños más pequeños. Pero los progresos son lentos, tal y como confirma este estudio.

Sin embargo, el número de muertes entre los niños menores de cinco años ha descendido dramáticamente si se compara con los altos niveles que se alcanzaron en el momento álgido del flujo de refugiados este verano. Esto refleja la mejora en los accesos a una atención sanitaria de calidad y servicios nutricionales, así como la mejora en las instalaciones de agua y saneamiento. ACNUR está liderando la coordinación de una respuesta nutricional a los descubrimientos de este estudio.

Mientras tanto, la llovizna intermitente en Dollo Ado sigue causando algunas inundaciones en la zona. Las pistas de aterrizaje se han visto afectadas por las inundaciones en los últimos cuatro días y, por ello, han permanecido fuera de servicio.

No obstante, el trabajo continúa en el quinto campo de refugiados que se está construyendo en la zona, Bur Amino. El terreno es rocoso y esto ralentiza la excavación de letrinas, alguna de las cuales deben instalarse antes de que los refugiados sean reubicados desde el centro de tránsito. Más de 7.600 personas recién llegadas de Somalia están ahora acampadas en el centro de tránsito, donde reciben cobijo básico, materiales de ayuda humanitaria y comida caliente.