Nuevos ataques del LRA contra zonas habitadas del noreste de la RDC

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR ha manifestado alarma ante el nuevo brote de violencia contra los civiles que el LRA ha desencadenado en el noreste de la República Democrática de Congo.

Los informes nos dicen que desde enero se produjeron en la Provincia Oriental 52 ataques, con un saldo de 35 muertos, 104 personas secuestradas y más de 17.000 desplazados.

Preocupa que los rebeldes del LRA hayan dejado de arrasar aldeas aisladas o alejadas para concentrarse en zonas más pobladas. Los últimos ataques se centraron en las ciudades de Niangara, Dungu, Faradje y Ango, ubicadas en los distritos de Alto Uele y Bajo Uele.

El más reciente se produjo el 24 de febrero contra la ciudad de Banangana. No se salvó prácticamente ninguna casa y se habla de 8 muertos y 30 secuestrados. Una niña de 14 años logró salvarse pese a numerosas heridas de bala en el pecho. El 11 de febrero el ataque del LRA al territorio de Faradje obligó a varias agencias humanitarias a evacuar a su personal y a abandondar a la población a su suerte. También fueron atacados varios vehículos que transportaban ayuda humanitaria. El 21 de febrero un camión de la NGO Solidarités que llevaba insumos y alimentos fue asaltado cerca del Parque Nacional de Garamba.

La violencia del LRA está comprometiendo seriamente la labor humanitaria. Según datos de la ONU, desde diciembre de 2007 los ataques contra la población civil de aldeas y ciudades de la Provincia Oriental arrojaron 2.000 muertos y 2.500 secuestrados, entre los que se cuentan 892 niños.

Los rehenes son reclutados para el ejército, obligados a trabajar en tareas pesadas o en el campo, o reducidos a esclavos sexuales. Los ataques se caracterizan por la extrema crueldad. Los asesinatos, las mutilaciones, la amputación de labios y orejas son moneda corriente y apuntan a aterrorizar a los civiles para que abandonen sus tierras. Los traumas sufridos por este tipo de desplazados suelen durar meses e incluso años.

Desgraciadamente la violencia del LRA no se limita a la RDC. Cuando el 9 de febrero fue atacada la aldea de Madabuzuma, en la vecina República Centroafricana, muchos desplazados se refugiaron en la RDC. Actualmente estamos registrando a los que van llegando al campo de Kpala Kpala, situado en Bondo (Distrito del Bajo Uele), en el que ya había 800 refugiados de la RCA. En las últimas semanas hemos contabilizado 82 nuevos ingresos.

Los ataques del LRA han determinado uno de los desplazamientos de población más grandes de África. Desde 2008 han abandonado la Provincia Oriental unas 290.000 personas. Hay alrededor de 20.000 refugiados congoleños en el sur de Sudán y otros 3.500 en la RCA.