La escasez de fondos amenaza las operaciones de ACNUR para desplazados malienses

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

La falta de fondos está amenazando seriamente los esfuerzos de ACNUR para ayudar a más de 300.000 malienses desplazados por el conflicto y la inseguridad en el norte del país. Hasta la fecha la Agencia de la ONU para los Refugiados sólo ha recibido el 13% de los 153,7 millones de dólares que necesita para asistir a los desesperados desplazados malienses tanto dentro como fuera de su país.

El llamamiento de ACNUR llega en un momento en el que se está informando de que más personas siguen huyendo de la inestabilidad y los combates en Malí. Tan sólo durante las últimas cuatro semanas unos 20.000 malienses han cruzado a Burkina Faso, Níger y Mauritania y hay más personas en camino. Mauritania, por ejemplo, está recibiendo actualmente una media de 460 personas al día como resultado de los continuos enfrentamientos en Malí.

Los esfuerzos de ACNUR se centran en ofrecer asistencia de emergencia a más de 170.000 refugiados malienses en los tres países. Sin embargo, el déficit de fondos implica que la prestación de la asistencia más básica como agua, saneamiento, cobijo y educación primaria, está muy por debajo de los estándares humanitarios mínimos.

El suministro de agua en la árida región del Sahel es particularmente escaso y muchos refugiados no están recibiendo la cantidad mínima de agua establecida para las emergencias de 10 litros por persona al día. Según los estándares humanitarios, la asignación de agua habitual por persona es de 20 litros al día.

ACNUR y sus socios han estado transportando agua en camiones cisterna hasta los remotos asentamientos de refugiados, un traslado costoso debido al elevado precio del combustible y a las largas distancias por caminos en mal estado. Asimismo, ACNUR ha estado perforando pozos, pero debido a los años de sequía que han asolado el Sahel, algunos de ellos se han secado en apenas tres meses.

La solución que está ofreciendo ACNUR es excavar más pozos de los que poder sacar mayores cantidades de agua, aunque esto requiere el uso de equipos más pesados y más caros que actualmente ACNUR no puede financiar. Estas perforaciones requieren además un mantenimiento.

ACNUR también necesita fondos para construir más letrinas. El estándar humanitario es de una letrina por cada 20 personas, sin embargo en muchos campos no se alcanza este objetivo y los refugiados tienen que enfrentarse a un creciente riesgo de enfermedades y epidemias por las pobres condiciones sanitarias. Estos riesgos se verán incrementados con la temporada de lluvias, que comenzará en poco tiempo.

Mientras tanto, en el sector educativo, los actuales niveles de financiación sólo permiten al ACNUR ofrecer educación para uno de cada cuatro niños malienses en los campos de refugiados.

La crisis de Malí comenzó a mediados de enero tras el estallido de la revuelta tuareg. El movimiento separatista ha tomado el control desde el pasado mes de abril del norte de Malí con la ayuda de grupos armados. ACNUR prevé que más malienses sigan buscando seguridad en los países vecinos. El llamamiento revisado de 153,7 millones de dólares cubre la ayuda para unos 440.000 refugiados y desplazados internos malienses hasta finales de año.