ACNUR advierte de nuevos riesgos para la población civil en la República Centroafricana

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR está cada vez más preocupado por la situación en el sureste de la República Centroafricana (RCA), donde los ataques de esta semana están planteando riesgos adicionales para la población civil y para los refugiados congoleños.

El lunes, los rebeldes seleka, que firmaron un acuerdo de paz con el gobierno hace dos meses, atacaron y tomaron la ciudad de Bangassou. Los rebeldes han estado avanzando hacia el este, hacia la ciudad de Zemio, donde residen 3.300 refugiados procedentes de la provincia de Orientale, en la República Democrática del Congo (RDC).

Además de presentar un riesgo para la seguridad, el avance seleka está comprometiendo aún más nuestro acceso a los refugiados y a los desplazados internos. ACNUR y otras agencias humanitarias se han visto obligadas a trasladar temporalmente a una parte de su personal a Bangui, la capital. A pesar de que aún mantenemos personal en el lugar, los servicios para los refugiados sin embargo se han reducido.

Los enfrentamientos iniciados en diciembre entre las fuerzas seleka y el ejército de RCA han restringido seriamente el acceso humanitario a cerca de 5.300 refugiados y a más de 175.000 personas desplazadas internas.

Mientras tanto, se estima que unos 29.000 civiles han huido a la vecina RDC. Chad también ha recibido unos 5.000 refugiados desde el comienzo de la crisis. La gente continua cruzando al sur de Chad tras la toma de la ciudad de Sido por parte de las fuerzas de Seleka el pasado 1 de marzo.

Durante los últimos dos meses, ACNUR y otros miembros del Grupo de Protección han llevado a cabo misiones de evaluación a nueve provincias de la República Centroafricana. La mayoría de los desplazados internos con los que hablamos nos informaron de que estaban viviendo con miedo e inseguridad: el 88% de los miembros de la comunidad entrevistados manifestaban que no se sienten seguros. Además, el 99% de los 168.000 niños que estaban escolarizados antes de la crisis ya no acuden a la escuela. Lo que es aún más preocupante, es que se cree que 1 de cada 5 niños no escolarizados han sido reclutados a la fuerza por grupos armados.

La misión del Grupo de Protección descubrió que en la mayoría de los casos, los civiles tienen un acceso muy limitado a los alimentos y a los servicios básicos debido a la combinación de la persistencia de la violencia armada, las violaciones de los derechos humanos y el desplazamiento forzado. La gente también corre riesgo de sufrir asaltos, violaciones, saqueos y extorsión de sus propiedades. Los trabajadores humanitarios también se enfrentan al acoso, incluyendo el robo y el saqueo de los locales de sus oficinas.

ACNUR reitera su llamamiento al gobierno y a los rebeldes seleka para garantizar la protección de los civiles y facilitar el acceso humanitario a las personas necesitadas.