La escasez de cobijo se convierte en una de las mayores preocupaciones para los desplazados en Yemen

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Con el empeoramiento del desplazamiento, el agravamiento del conflicto y el difícil acceso por parte de los trabajadores humanitarios y de la asistencia, el cobijo se está convirtiendo en una de las necesidades humanitarias más apremiantes en Yemen.

El número de civiles desplazados por la escalada de violencia en las últimas semanas se estima, provisionalmente, entre 120.000 y 150.000 personas. Se teme que esta cifra pueda aumentar significativamente si la violencia continúa. A esta cifra debemos sumarle los más de 300.000 yemenís ya desplazados por los episodios de violencia anteriores, muchos de los cuales – incluyendo a los residentes en el campo de desplazados internos en Mazraq, que fue objeto de ataques aéreos – han tenido que huir por segunda vez. La mayoría de los 250.000 refugiados en el país también se están viendo afectados.

Una reciente evaluación interinstitucional en la provincia occidental de Hajjah, que acoge unos 60.000 desplazados internos yemeníes, mostró que el apoyo en materia de refugio y cobijo era una de las tres grandes necesidades, junto con comida, y agua potable y saneamiento.

103 de 111 personas con las que contactaron los miembros del equipo de evaluación en la región de Hajjah (entre los que se incluyen desplazados internos, miembros de comunidades de acogida, trabajadores sanitarios, mujeres, comerciantes minoristas y líderes locales) dijeron que el acceso a un alojamiento apropiado constituía un problema grave y que muchas personas no tenían un lugar decente en el que vivir. Más de la mitad de este grupo está viviendo en refugios hechos con maderas, hojalata u otros restos que habían ido recogiendo. En Mustaba, todas las personas con las que se entrevistó el equipo de evaluación contaron que estaban viviendo en este tipo de viviendas improvisadas. En otros lugares, la gente está viviendo en tiendas de campaña, con familiares o en edificios públicos. En varios sitios la gente está viviendo a la intemperie y no cuenta con ningún tipo de cobijo. Según relataban muchas personas, sus viviendas han quedado inhabitables, dañadas por los ataques aéreos. No obstante, algunos permanecen en sus casas a pesar de los daños.

Naciones Unidas ha presentado hoy un llamamiento conjunto urgente para Yemen, por valor de 25,4 millones de dólares con el objetivo de mejorar las condiciones de vivienda y entregar material humanitario de primera necesidad para 250.000 personas, en el marco de un llamamiento conjunto interagencial más amplio para los próximos tres meses.

En Yemen la situación de seguridad continúa deteriorándose, con 18 de las 22 gobernaciones afectadas en estos momentos. Los ataques aéreos y bombardeos en Sa'ada de esta semana han destruido bancos, infraestructuras gubernamentales y comunitarias, la oficina postal y viviendas. Los ataques continuaron durante la pasada noche, dañando más servicios, gasolineras y casas, y forzando el cierre de hoteles, tiendas y de un hospital abarrotado. Un socio de ACNUR que gestiona actualmente uno de los cuatro centros comunitarios para desplazados internos, e recientemente hizo una llamada de socorro para solicitar ayuda para tratar a los hombres, mujeres y niños heridos y poder reubicar al mayor número posible. La falta de comida, agua y combustible, unida a la constante violencia, amenaza con generar más desplazamientos.

Los trabajadores de ACNUR en Sana'a han informado de que la población está cada vez más desesperada, ya que muchos han perdido familiares en los ataques aéreos o en el conflicto. Incluso dormir resulta difícil en la ciudad debido a los incesantes ataques aéreos que golpean las ciudades tanto de día como de noche. El precio de los alimentos se ha duplicado, el del combustible se ha disparado y el suministro eléctrico se ha reducido hasta ser casi inexistente.

A pesar de la volátil situación, ACNUR y sus socios están proporcionando varios servicios en Sana'a, así como en Adén y en el campo de refugiados de Kharaz. Entre otros servicios, se encuentran la asistencia médica para los refugiados y solicitantes de asilo más vulnerables. También se proporciona orientación social y asistencia jurídica, además ofrecer un servicio de asistencia telefónica operativo las 24 horas del día para contestar las dudas de los refugiados y solicitantes de asilo, tramitar las solicitudes de ayuda, derivar a las personas a los servicios adecuados, proporcionar asesoramiento en materia de protección y organizar la renovación de los certificados de refugiados y solicitantes de asilo ya caducados.

Flujos de refugiados desde Yemen

Al mismo tiempo, la gente sigue huyendo en barco de Yemen hacia el Cuerno de África. Unas 2.029 personas han llegado a Yjibuti y a las regiones somalíes de Somalilandia y Puntlandia, principalmente por vía marítima, durante las últimas semanas.

De estas, 431 personas han llegado a Yibuti y han solicitado asilo. Entre ellos hay 408 yemenís, 3 sirios, 11 somalíes, 4 eritreos y 5 palestinos. Estas personas están recibiendo asistencia por parte de las autoridades locales, ACNUR y sus socios tanto en el centro de tránsito Al-Rahma como en un polideportivo donde se les realiza un reconocimiento médico y se les vacuna. En Obock también se proporciona asistencia médica y los casos más graves son derivados al hospital. Se espera que los refugiados pronto puedan ser trasladados al nuevo campo de Markazi, donde ya se han instalado 80 tiendas de campaña, letrinas y las obras para la construcción de cocinas comenzarán pronto. Además, más de 5.000 personas de diferentes nacionalidades han llegado a Yibuti desde Yemen, aunque no están solicitando asilo en el país.

Somalia ha recibido a 1.598 personas que han huido de Yemen, las cuales han llegado tanto a Puntlandia (1.132) como a Somalilandia (466). De estas, 221 son yemeníes, 1.396 somalíes, 2 etíopes y 6 procedentes de Yibuti. Sólo una pequeña parte de los somalíes habían sido previamente registrados como refugiados por ACNUR en Yemen.