Los burundeses continúan huyendo del país, a un año del inicio de la crisis

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Un año después del inicio de la crisis de Burundi, casi 260.000 personas han huido a los países vecinos y miles más podrían unirse a ellos en lo que queda de año, a menos que se encuentre una solución y se interrumpa esta espiral descendiente hacia la guerra civil.

Continúan llegando personas a los países vecinos, aunque en menor cantidad en las últimas semanas, ya que el cruce de fronteras se ha hecho más difícil. Muchos solicitantes de asilo o recién llegados informan de violaciones de los derechos humanos en Burundi, incluidas torturas, violencia sexual, detenciones arbitrarias, intimidaciones, reclutamientos forzosos por parte de las milicias, asesinatos y extorsión. A día de hoy, 259.132 personas han huido del país, y estamos planificando nuestra respuesta humanitaria basándola en una cifra estimada de unos 330.000 refugiados hasta final de año.

Es necesario que continúe el apoyo internacional para ayudar a aliviar la tensión y estimular un diálogo inclusivo. Dada la situación actual, en la que no se esperan retornos masivos, el próximo año ACNUR pondrá más énfasis en la educación de los niños y jóvenes y animará a los refugiados a ser autosuficientes en un momento en que el déficit presupuestario está causando recortes en algunas ayudas.

ACNUR está intentando obtener casi 175,1 millones de dólares (USD) para sus operaciones de emergencia en Burundi este año, pero ha recibido solo 47,8 millones hasta ahora, lo que representa aproximadamente un 27% de los fondos necesarios. Esto significa que estamos teniendo dificultades para facilitar incluso la ayuda y los servicios más básicos, como el alojamiento, los utensilios domésticos y las letrinas. La provisión de servicios como asesoramiento especializado, cuidados para las personas con discapacidad y los adultos mayores, protección del medio ambiente e incluso asistencia sanitaria básica pueden también quedarse por el camino.

Mientras tanto, las condiciones económicas de Burundi, que están empeorando, podrían agravar la situación, provocando más desplazamientos y haciendo las condiciones para el retorno menos favorables. La mayoría de los refugiados y miles de desplazados internos probablemente no volverán a sus hogares bajo las condiciones actuales.

Asimismo, para los refugiados que están en Tanzania (135.941), Ruanda (76.404), la República Democrática del Congo (22.204) y Uganda (24.583), las condiciones en el exilio son duras y la llegada de otros refugiados complicaría aún más su situación.

Estos países continúan aceptando personas de manera generosa, a pesar de restricciones de espacio y problemas de capacidad. Pero necesitarán más ayuda internacional para acoger a más personas. Urgimos a los países de acogida a mantener sus puertas abiertas y a los donantes a continuar e incrementar su apoyo para dar respuesta a las necesidades de los refugiados.

En Burundi, la situación después de un año es tensa y está marcada por la violencia esporádica, que ha causado la muerte de más de 400 personas en el último año. La gente sigue cruzando a los países vecinos desde las provincias de Ruyigi, Muyinga, Kirundo, Rutana, Makamba, Rumonge, Bujumbura y Kibitoke, pero también hay pequeñas cantidades de personas que regresan espontáneamente. Al menos 25.000 personas han huido a zonas más seguras en Makamba, Rutana y Kirundo, pero la libertad de movimientos es cada vez más difícil.

TANZANIA

Tanzania, que acoge al mayor de número de refugiados burundeses, está recibiendo una media de 130 personas al día. La mayoría de los refugiados burundeses recién llegados (más de 71.000) vive en el superpoblado campamento de Nyarugusu, que es ahora uno de los campamentos más grandes del mundo, con 140.540 refugiados. Las condiciones de vida ahí son muy difíciles y ACNUR ha asumido como una prioridad la descongestión del campamento. El resto de los refugiados vive en los campamentos de Nduta y Mtendeli, que fueron reabiertos para aliviar la congestión del de Nyarugusu, pero el de Nduta ha alcanzado ya su capacidad máxima de 55.000 personas y desde la semana próxima las personas que lleguen serán trasladadas a Mtendeli.

La gestión del medio ambiente es un tema primordial en Tanzania, siendo la deforestación en los campamentos de refugiados y a sus alrededores un aspecto que preocupa al ACNUR. El Gobierno nos ha pedido que dejemos de utilizar postes de madera para levantar alojamientos y que distribuyamos cocinas eficientes en el uso de combustible.

RUANDA

En Ruanda, se siguen registrando nuevas llegadas a un ritmo de unas 130 por semana. Cada vez más refugiados que viven en zonas urbanas se dirigen a ACNUR para ser trasladados al campamento de refugiados de Mahama, en la Provincia Oriental, tras haber gastado sus últimos ahorros en mantenerse con vida. Este hecho se añade a la urgente necesidad de construir más alojamientos en el campamento, donde viven cerca de 48.500 refugiados, de los que casi la mitad son niños.

UGANDA

En Uganda, el ritmo de las nuevas llegadas se ha mantenido relativamente estable en las últimas semanas, con una media de entre 150 y 250 por semana (entre 25 y 35 al día) en abril. La semana pasada llegaron 167 refugiados burundeses al asentamiento de Nakivale, en la zona sudoeste del país. Los refugiados informan de dificultades a la hora de cruzar las fronteras, sobre todo los que no tienen documentos.

RDC

La cantidad de refugiados burundeses en la República Democrática del Congo (RDC) ha aumentado de manera constante. Unos 900 refugiados se registraron en cada uno de los tres primeros meses del año. Esta cifra incluye burundeses que acababan de llegar y los que ya llevaban un tiempo en el país.

La mayoría se encuentra en el campamento de Lusenda, que ahora acoge a más de 16.000 refugiados y tiene capacidad para 18.000. Otros refugiados viven con familias de acogida en condiciones precarias. Para mejorar esta situación, ACNUR ha construido este año más alojamientos e instalaciones sanitarias y ha puesto al día el sistema de agua. El apoyo a la coexistencia pacífica entre los refugiados y la comunidad de acogida es una prioridad.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.