A medida que aumenta el desplazamiento en Kasaï, el final del sufrimiento de los civiles parece lejano

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Rose Haller, madre congoleña desplazada de 37 años, lee su biblia en un cuarto en la Antigua clínica del pueblo de Idiofa, RDC. Huyó del pueblo de Banda, en la provincia de Kasaï, con su hijo de dos años, Chadai, y caminó durante tres días en busca de lugar seguro después de que su marido fuera asesinado por milicias.  © ACNUR/John Wessels

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está sumamente alarmado por la violencia y el continuo desplazamiento a los que se enfrentan los civiles de Kasaï, una región de la República Democrática del Congo que ha sido afectada por el conflicto desde finales de 2016. Actualmente, el número estimado de personas desplazadas en Kasaï es de 1,3 millones.

Durante recientes misiones a Kwilu y Lualaba, provincias que colindan con la principal región en conflicto, el equipo de ACNUR conoció a algunos recién llegados extremadamente vulnerables. Muchos dijeron haber pasado semanas huyendo a través del denso bosque sin comida, agua potable, medicinas o ropa, y reportaron haber visto a personas morir en el camino, incluyendo mujeres y niños.

Otros casos vulnerables incluyen a civiles heridos o mutilados por machetes o con heridas de balas. Muchos de los recién llegados muestran signos severos de trauma como resultado de haber experimentado o presenciado atrocidades, en una situación en la que el apoyo psicosocial no se encuentra disponible.

El riesgo de abuso y explotación sexual hace que la situación sea particularmente preocupante. Muchos niños, niñas y mujeres huyen por su cuenta. Algunos menores no acompañados no cuentan con acuerdos apropiados para su cuidado temporal.

La mayoría de las personas desplazadas están siendo alojadas por las comunidades locales, a pesar de que cuentan con recursos limitados. Muchas de ellas también viven en edificios, clínicas, escuelas o mezquitas abandonadas. Así mismo, muchos han expresado preocupación debido a que sus hijos no están asistiendo a la escuela.

En vista de un continuo desplazamiento y con el crecimiento de las necesidades, ACNUR está fortaleciendo su respuesta en el terreno a través de su liderazgo en materia de protección y sus intervenciones operativas. Estamos trabajando de cerca con socios nacionales en cinco provincias afectadas por el desplazamiento (Kasaï, Kasaï Central, Kwango, Kwilu y Lualaba), con más de 267.000 comidas calientes distribuidas a diario. En los próximos días también se iniciará una primera distribución de artículos esenciales para el hogar a cerca de 20.000 personas vulnerables en Lualaba.

La prestación de asistencia y protección a las personas desplazadas internas representa un gran desafío debido al tamaño del área impactada, ya que la Región de Kasaï es casi del tamaño de Alemania, pero las condiciones de las carreteras son difíciles y la seguridad es deficiente.

El conflicto en la Región de Kasaï inició a finales de 2016 entre un líder tradicional local, el Kamuina Nsapu, y las autoridades estatales, y continúa expandiéndose con el surgimiento de nuevos grupos armados que cometen graves abusos a los derechos humanos de la población civil.