ACNUR urge a Grecia que acelere las medidas de emergencia para mejorar las condiciones en Samos y Lesbos

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Familias de refugiados en el centro de recepción de Vathys, en la isla griega de Samos.  © ACNUR/UNHCR/Markel Redondo

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, reiteró hoy su llamamiento a las autoridades griegas para que tomen medidas urgentes de cara a atajar la situación humanitaria de unos 11.000 solicitantes de asilo en las islas de Samos y Lesbos. Las condiciones de los Centros de Recepción e Identificación (CRI) en ambas islas son espeluznantes. Con el invierno acercándose y teniendo en cuenta que siguen produciéndose llegadas, la rapidez de actuación es fundamental; es necesario adoptar medidas de urgencia.

Se deben priorizar las acciones destinadas a mejorar de forma sustancial las condiciones de los dos centros de recepción y reducir el severo hacinamiento, por parte de todas las autoridades gubernamentales que participan en la respuesta humanitaria. Es urgente trasladar a las personas a alojamientos en mejores condiciones, y acelerar el traslado a la península de las más de 4.000 personas elegibles para ello.

ACNUR recibe de buen grado el anuncio de los planes del gobierno para crear 6.000 plazas adicionales de alojamiento en la península y la transferencia, liderada por el Gobierno, de más de 6.500 personas desde las islas hasta la península desde agosto a la fecha. Sin embargo, más de 11.000 personas han llegado a las islas en los últimos tres meses, sobrepasando la cifra de salidas. Estamos particularmente consternados por el hecho de que las transferencias se han ralentizado recientemente, mientras que los nuevos alojamientos en la península escasean.

Es necesario contemplar la situación en los centros de recepción para comprenderla adecuadamente. En el CRI de Vathy en Samos, la situación ha ido empeorado. A pesar de tener una capacidad para 650 personas, el centro y sus alrededores alojan actualmente a cerca de 4.000 personas – seis veces su capacidad. Desde cualquier punto de vista, es una situación crítica.

Las nuevas llegadas se ven obligadas a comprar frágiles tiendas de campaña de negocios locales, que colocan sobre una empinada pendiente en terrenos adyacentes, alojamientos que ofrecen poca protección del frío y que no dispone de electricidad, agua corriente o aseos. Hay serpientes en la zona, y las ratas proliferan entre la basura sin recoger.

Muchos de los solicitantes de asilo que llegan a Grecia lo hacen en situación de vulnerabilidad, pero incluso aquellos que llegan al CRI en buenas condiciones pronto comienzan a sufrir problemas de salud. Tan solo hay un médico por turno de trabajo para toda la población del centro y a menudo solo los casos más urgentes son atendidos. Los médicos del hospital local están desbordados también.

Muchos de los aseos y duchas están rotos, lo que provoca el vertido de aguas residuales cerca de las tiendas donde vive la población. Hay asimismo personas que usan los arbustos cercanos a su tienda como aseo.

Los solicitantes de asilo en situación de vulnerabilidad – incluyendo unos 200 menores no acompañados, más de 60 mujeres embarazadas, personas con discapacidad y supervivientes de violencia sexual –  quedan abandonados a su riesgo en el CRI, ya que los alojamientos alternativos en la isla están ocupados. Un contenedor con ventanas y puertas rotas aloja a menores no acompañados, tres veces por encima de su capacidad para seis.

El CRI de Moria, en Lesbos, aloja aún en torno a 6.500 personas, más de tres veces su capacidad. Todo ello a pesar de los recientes traslados a la península; la situación ha derivado en que casi 2.000 solicitantes de asilo busquen refugio en un olivar cercano. Pero, cuando el clima empeore, deberán buscar refugio dentro de los límites formales del CRI. Debido a la escasez de espacio, es probable que esto agrave más una situación ya de por sí complicada.

La frustración y la tensión van en aumento, particularmente por las demoras administrativas. El CRI de Moria se ha convertido en un polvorín, donde futuras demoras o el empeoramiento de las condiciones supondrían una grave amenaza para la seguridad de aquellos que viven y trabajan allí.

En las otras islas, las condiciones solo son marginalmente mejores, con los CRI de Chios y Kos cerca del doble de su capacidad. Solo el CRI de Lepida, en la Isla de Leros, donde hay poco más de 600 personas alojadas, opera dentro de su capacidad prevista.

A la luz de las crecientes necesidades en las islas, ACNUR continuará proporcionando apoyo a las transferencias al continente hasta finales de 2018. Desde principios de septiembre, la Agencia de la ONU para los Refugiados ha ayudado a 5.300 solicitantes de asilo autorizados por el gobierno a trasladarse a la península. ACNUR también ha facilitado 400 contenedores prefabricados para aumentar la capacidad de alojamiento de Grecia en asentamientos peninsulares y ha distribuido unos 19.000 artículos de emergencia en las islas, como kits de invierno, sacos de dormir, ropa de invierno y artículos de aseo. Además, ACNUR expandirá sus alojamientos en apartamentos de 25.500 en septiembre hasta 27.000 a finales de noviembre.

Además de apelar a las autoridades griegas, ACNUR también llama a la Comisión Europea y a los Estados Miembro a que continúen con los preparativos en materia de ayuda de emergencia y medidas de reubicación a petición del gobierno griego.

ACNUR está preparado para continuar apoyando a las autoridades, mediante la transferencia de personas autorizadas a la península y mejorando su capacidad para solucionar las necesidades de los solicitantes de asilo y refugiados en Grecia.