ACNUR solicita 2.700 millones de dólares para la crisis de refugiados más grande de África, Sudán del Sur

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Estudiantes de la Escuela Primaria Integrada de Nyumanzi para nacionales de Uganda y refugiados de Sudán del Sur. En el asentamiento de Nyumanzi faltan escuelas secundarias oficiales, sólo hay una secundaria temporal. Las condiciones para convertirse en escuela secundaria incluyen disponer de tierras adjudicadas para ello por la comunidad de acogida (con lo que se cuenta) y también un determinado número de profesores familiarizados con el plan de estudio de Uganda (aún no hay suficientes). En Nyumanzi hay 37.000 refugiados, de los que el 50% son niños y el 65% mujeres.  © ACNUR/UNHCR/Jordi Matas

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha hecho pública hoy junto a ONG aliadas una petición de 2.700 millones de dólares para atender las necesidades humanitarias de emergencia de los refugiados sursudaneses en 2019 y 2020.

Después de cinco años de una brutal guerra civil, más de 2,2 millones de refugiados sursudaneses han buscado la seguridad en seis países vecinos (Uganda, Sudán, Etiopía, Kenia, República Democrática del Congo y República Centroafricana). Otros 1,9 millones de personas permanecen desplazadas internamente en Sudán del Sur.

ACNUR celebra la relativa reducción de la violencia en algunas partes del país tras la firma del renovado acuerdo de paz en septiembre de 2018. Llamamos a todas las partes a continuar respetando e implementando el acuerdo. Sin embargo, teniendo en cuenta los anteriores quebrantos de iniciativas de paz en el país, ACNUR no considera aún que la situación actual en Sudán del Sur sea propicia para el retorno seguro de los refugiados.

Elogiamos asimismo la continuada generosidad de los países de acogida manteniendo sus fronteras abiertas para los refugiados sursudaneses que buscan seguridad, especialmente por la inmensa presión que esto supone sobre los escasos recursos de los países de asilo.

Debido a la magnitud del desplazamiento [forzoso], los niveles de financiación han sido sobrepasados con creces por el aumento de las necesidades. Los refugiados sursudaneses tienen necesidad urgente de mayor solidaridad y apoyo internacionales.

En las escuelas faltan profesores, aulas y material educativo, dejando a la mitad de los niños y niñas refugiadas sin educación. Los centros de salud carecen de suficientes médicos, enfermeros y medicaciones. La baja financiación ha tenido como consecuencia la reducción de las raciones de comida en Etiopía. En Sudán, algunos refugiados y sus comunidades de acogida tienen que sobrevivir con cinco escasos litros de agua al día por persona, lo que inevitablemente genera tensiones. Las oportunidades económicas para que los refugiados generen sus propios ingresos continúan siendo limitadas.

Una prioridad fundamental para ACNUR es la promoción de programas de cohesión social entre los refugiados y sus comunidades de acogida, para garantizar una convivencia pacífica en armonía. En cualquiera situación que involucre a refugiados, resulta vital proporcionar apoyo a ambos grupos.

La violencia sexual y de género, y la protección a menores, continúan como problemas de primer orden, ya que  el 83% de las refugiadas son mujeres, niñas y niños. Muchas mujeres han denunciado violaciones y otras formas de violencia sexual y por razón de género, junto con el asesinato de sus maridos y el secuestro de menores durante la huida.

Los menores han experimentado también traumas y violencia extrema en muchas ocasiones, incluyendo la muerte de uno o ambos progenitores. Muchos de ellos han pasado a ser los cuidadores de hermanos y hermanas más jóvenes. Asimismo, otros miles de niños han sido reclutados forzosamente por grupos armados como niños soldado.

En 2018, ACNUR y sus socios recibieron tan solo el 38% de los 1.400 millones de dólares solicitados para apoyar a los refugiados sur sudaneses.