Centenares de muertos por ataques armados y 40.000 civiles desplazados al noreste de la República Democrática del Congo

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Una familia congoleña desplazada interna encuentra cobijo en una escuela en Oicha, en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo. Foto de archivo, julio de 2018.

Una familia congoleña desplazada interna encuentra cobijo en una escuela en Oicha, en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo. Foto de archivo, julio de 2018.  © ACNUR/UNHCR/Natalia Micevic

La Agencia de la ONU para los Refugiados alerta de un incremento alarmante en el número de ataques contra la población civil por parte de un grupo armado en diversas zonas del noreste de la República Democrática del Congo (RDC).

Desde enero, los ataques atribuidos al grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF por sus siglas en francés) han asesinado a casi 200 personas, dejando decenas de heridos y desplazando a unas 40.000 personas en Beni Territory, en la provincia de Kivu Norte, así como en pueblos vecinos de la provincia de Ituri.

En menos de tres meses, la ADF aparentemente ha realizado redadas en 25 pueblos, incendiado decenas de casas y secuestrado a más de 70 personas. A esto se suma el asesinato de 465 congoleños atribuidos al grupo ADF en 2020.

Los ataques y las violaciones de derechos humanos generalizadas continúan también en otras regiones de la provincia de Kivu Norte.

La principal motivación de estos ataques, según la información recibida, son las represalias a manos de los grupos contra las operaciones militares, la búsqueda de comida y medicinas y las acusaciones que hacen contra las comunidades de compartir información sobre la localización del grupo ADF.

Este mes, las personas desplazadas forzosas han huido hacia las ciudades de Oicha, Beni y Butembo en Beni Territory, muchos trasladándose en motocicletas. La mayoría son mujeres, niños y niñas, mientras que los hombres se quedan protegiendo las propiedades y exponiéndose al riesgo de ataques.

La población desplazada se encuentra viviendo en condiciones dramáticas sin cobijo, comida, agua o atención médico. En el contexto actual con el ébola y la COVID-19, la falta de acceso a lavabos, a agua potable, jabón o productos higiénicos para la menstruación es muy preocupante. Además, las familias no tienen suficientes materiales esenciales como mantas, sacos de dormir o cacerolas para cocinar.

Con anterioridad a los últimos desplazamientos masivos, se calcula que había ya unas 100.000 personas desplazadas internas que necesitaban protección y asistencia con materiales de refugio en Beni. La falta de financiación ha limitado la capacidad de ACNUR de responder con asistencia humanitaria, incluso en el ámbito del cobijo.

En 2020 ACNUR pudo construir más de 43.000 refugios familiares en el este de la RDC. En 2021, con la financiación actual, sólo 4.400 familias podrán recibir asistencia entre los cientos de miles que necesitan ayuda. Hace falta además más financiación para poder retomar el programa de prestaciones económicas para mujeres desplazadas en situación de riesgo, que también hubo que cortar.

ACNUR necesita con urgencia 2 millones de dólares americanos para poder reforzar su respuesta humanitaria de asistencia y protección en Beni, en Kivu Norte y en Irumu Territory, en Ituri. Actualmente, de los 33 millones de dólares que se requieren para la respuesta en todo el este de RDC, sólo se ha recibido el 5,5%.

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