Irán: 120.000 personas refugiadas recibieron apoyo para integrarse al esquema de seguros de salud del país

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Abdulrahim Rostami, refugiado afgano de 66 años, sostiene el folleto informativo de su seguro de salud en Tehrán, Irán.

Abdulrahim Rostami, refugiado afgano de 66 años, sostiene el folleto informativo de su seguro de salud en Tehrán, Irán.  © ACNUR/Andrew McConnell

En vista de que la pandemia de COVID-19 sigue afectando a las poblaciones refugiadas y a las comunidades de acogida en la República Islámica de Irán, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, se esfuerza por garantizar que 20.000 personas refugiadas puedan ingresar al esquema nacional de seguros de salud; de esa forma, el número de personas beneficiadas ascendería a 120.000.

Con el seguro de salud se busca que las personas en mayor situación de vulnerabilidad – entre las 800.000 personas afganas refugiadas en el país (estimaciones del Gobierno de Irán) – reciban la atención médica que requieren con urgencia.

ACNUR ha cubierto los costos de las primas de seguro de cerca de 100.000 personas refugiadas en situación de vulnerabilidad que fueron inscritas en el Seguro Universal para la Salud Pública de Irán (SUSPI) el año pasado. Sin embargo, en vista de que se ha acrecentado la vulnerabilidad de las poblaciones refugiadas a raíz de la pandemia de COVID-19 y a raíz de la prevalente recesión económica en Irán, ACNUR ha convenido aumentar temporalmente el número de personas refugiadas que cubre el esquema.

Sin importar los retos, Irán continúa dando acceso a la educación y a los servicios de salud a las personas refugiadas. Irán es uno de los pocos países en el mundo que ofrece a las poblaciones refugiadas la opción de inscribirse en el seguro nacional de salud para recibir atención médica secundaria y terciaria en las mismas condiciones en que lo hace la ciudadanía iraní.

El esquema nacional de seguros cubre el tratamiento y la hospitalización por COVID-19. Además, entre otras cosas, subsidia el costo de cirugías, diálisis, estudios de radiología y laboratorio, y procedimientos ambulatorios.

No obstante, muchas personas refugiadas no pueden sufragar el costo de las primas. Además, el impacto que la pandemia ha tenido en los medios de vida ha sido especialmente grave para las poblaciones refugiadas, que suelen tener empleos precarios e inestables. Muchas de estas personas ya no pueden cubrir las necesidades más básicas; por tanto, les es imposible costear un seguro de salud, que se estima ocupa cerca del 40% de los gastos mensuales de una familia refugiada.

ACNUR teme que sean cada vez menos las personas refugiadas las que puedan costear un seguro médico a partir de 2021; de ser el caso, es poco probable que puedan buscar tratamiento para cubrir necesidades sanitarias urgentes, o bien, solicitarán dinero prestado o enviarán a hijas e hijos a trabajar para poder sufragar los costos de la atención médica. En consecuencia, aumentará la vulnerabilidad de las poblaciones refugiadas.

Al mismo tiempo, conforme aumentan las necesidades, se constriñen los fondos para la respuesta de ACNUR en Irán; por tanto, nos resulta cada vez más difícil responder a todas estas necesidades de manera adecuada. ACNUR solicitó 97 millones de dólares (USD) para el año 2021; sin embargo, tan solo cuenta con el siete por ciento de ese monto.

En diciembre de 2019, ACNUR y sus socios lanzaron una plataforma de apoyo dentro del marco de la Estrategia de Soluciones para Refugiados Afganos con el fin de dividir las cargas de manera más equitativa y con el propósito de plantear soluciones reales para las personas afganas desplazadas. Esta plataforma cubre las acciones en favor de las personas afganas refugiadas en Irán.

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