La población civil corre peligro por la intensificación de los combates en Marib, Yemen

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Mariam y sus nietos en su casa en Marib, Yemen. Tuvieron que huir a la ciudad en enero escapando de los combates en Raima.

Mariam y sus nietos en su casa en Marib, Yemen. Tuvieron que huir a la ciudad en enero escapando de los combates en Raima.   © ACNUR

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está profundamente preocupada por la seguridad de los civiles a medida que se intensifica el conflicto en la gobernación de Marib, en Yemen. Los combates afectan cada vez más a zonas de la ciudad de Marib y sus alrededores, donde se refugia un gran número de personas ya desplazadas por el conflicto en curso.

En el primer trimestre del año, al menos 70 incidentes de violencia armada, entre ellos bombardeos, fuego cruzado y ataques aéreos, provocaron lesiones o muertes de civiles en Marib, según los socios de protección de ACNUR. Sólo en marzo se produjeron 40 víctimas civiles, 13 de ellas en asentamientos improvisados para familias desplazadas. Esta es la cifra más alta en un mes desde 2018 en Marib.

Los ataques aéreos, los bombardeos y el fuego cruzado también han dañado gravemente las infraestructuras y la propiedad civiles, incluidos los campamentos informales que acogen a los desplazados, los depósitos de agua y los refugios. El ganado también ha sido asesinado, privando a las comunidades, ya empobrecidas, de sus medios de subsistencia. 

Desde principios de 2021, la escalada de las hostilidades ha provocado el desplazamiento de más de 13.600 personas (2.272 familias) en Marib, región que acoge a una cuarta parte de los 4 millones de desplazados internos de Yemen.

ACNUR renueva su llamamiento a todas las partes del conflicto para que adopten medidas de protección de la población civil, así como de las infraestructuras civiles, incluidos los lugares de acogida de las personas desplazadas. ACNUR pide que los civiles puedan salir de las zonas de conflicto en condiciones de seguridad, que se respete su decisión de trasladarse a zonas más seguras y que se siga protegiendo a los que decidan quedarse. Debe mantenerse el carácter civil de los lugares que acogen a los desplazados para evitar que se conviertan en posibles objetivos militares.  

Los nuevos desplazamientos suponen una gran presión para los servicios públicos y los socios humanitarios en un momento de escasez de fondos. La mayoría de las familias están buscando refugio en lugares de acogida desatendidos y superpoblados en la ciudad de Marib y en zonas cercanas que carecen de electricidad o acceso al agua. El personal de ACNUR sobre el terreno informa de que las familias no tienen más remedio que compartir sus refugios con hasta tres familias más.  

Una reciente evaluación de la protección llevada a cabo por ACNUR reveló que las mujeres y los niños representan casi el 80% de la población desplazada en Marib. Aproximadamente una cuarta parte de los niños no van a la escuela. La mayoría de las familias desplazadas (90%) viven en la pobreza extrema, con menos de 1,40 dólares al día.

Una de cada cuatro familias no tiene acceso a retretes, duchas o instalaciones para lavarse las manos cerca de sus refugios. Con una segunda oleada de COVID-19 que golpea a Yemen, y con sólo la mitad de las instalaciones sanitarias del país en funcionamiento, la falta de instalaciones sanitarias está haciendo que la situación sea aún más grave.

A pesar de la escasez de fondos y de la inestabilidad de la situación de seguridad, ACNUR está proporcionando ayuda en efectivo a miles de familias desplazadas en Marib para cubrir sus necesidades de alimentos, ropa y atención médica, entre otras. También se han distribuido tiendas de campaña y artículos básicos de socorro a las familias que lo perdieron todo al huir de los combates.

Se necesita el apoyo urgente de la comunidad internacional para aliviar la desesperada situación de los yemeníes desplazados que han soportado un enorme sufrimiento y trauma durante los últimos seis años. Hasta ahora solo se ha recibido la financiación del 27% de lo solicitado por ACNUR para la respuesta en Yemen.

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