ACNUR condena el atentado más mortífero de los últimos años en Burkina Faso

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Desplazados internos en el norte de Burkina Faso en noviembre de 2020.

Desplazados internos en el norte de Burkina Faso en noviembre de 2020.  © ACNUR/Anne Mimault

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, condena enérgicamente el último ataque de grupos armados que ha dejado al menos 138 civiles muertos en Burkina Faso, el ataque más mortífero desde 2015.

El 5 de junio, hombres armados atacaron la aldea de Solhan, en la región nororiental del Sahel de Burkina Faso, cerca de la frontera con Níger. Los asaltantes irrumpieron en el pueblo en plena noche y ejecutaron a 138 hombres, mujeres y niños. Las casas y el mercado fueron incendiados. Cerca de 40 personas resultaron gravemente heridas y fueron trasladadas a hospitales de la región y de la capital, Uagadugú.

Temiendo por sus vidas, más de 3.300 personas huyeron a los pueblos cercanos de Sebba y Sampelga, entre ellos más de 2.000 niños y más de 500 mujeres. Llegaron con pocas o ninguna pertenencia. La mayoría fueron acogidos generosamente por familias locales que están compartiendo lo poco que tienen.

Los recién llegados necesitan urgentemente agua y saneamiento, alojamiento, artículos de primera necesidad y atención médica. Las autoridades han entregado casi 400 toneladas de alimentos y miles de artículos de ayuda, mientras que los socios de ACNUR están proporcionando atención médica y apoyo psicosocial.

En estrecha colaboración con las autoridades, nuestros equipos y socios están construyendo 200 refugios y ayudando a los nuevos desplazados y a otros civiles afectados por el ataque. Se necesitan más recursos para ampliar la respuesta.

Esta violencia extrema se produce apenas unas semanas después de que unos hombres armados dispararan contra vehículos de ACNUR y de sus socios en la carretera entre la ciudad de Dori y el campamento de Goudoubo, donde residen unos 12.200 refugiados y solicitantes de asilo malienses. Nadie resultó herido, pero la creciente inseguridad y la presencia de grupos armados en varias regiones de Burkina Faso dificultan cada vez más el suministro de ayuda y la protección a aquellos que la necesitan.

ACNUR se solidariza con las familias de las víctimas, la población y el gobierno de Burkina Faso. Pide una acción concertada para reforzar la protección de los civiles y recuerda a todas las partes que las organizaciones humanitarias llevan a cabo intervenciones para salvar vidas de forma independiente e imparcial.

Desde 2019, la violencia en el país ha obligado a más de 1,2 millones de burkineses a abandonar sus hogares. En lo que lleva de año, unas 150.000 personas han sido desplazadas internamente, de las cuales el 84% son mujeres, que se enfrentan a un alto riesgo de violencia de género, o niños, la mitad de los cuales, al parecer, han sido objeto de violencia física y abusos. Además de los desplazados internos, Burkina Faso sigue acogiendo generosamente a más de 22.000 refugiados y solicitantes de asilo, en su mayoría procedentes de Malí.

En la región del Sahel Central, los países vecinos, Malí y Níger, también han experimentado un fuerte aumento de la violencia y los desplazamientos. Malí acoge a 372.000 desplazados internos, lo que supone un aumento del 7% desde principios de año.

En total, 237.000 refugiados y 300.000 desplazados internos viven en Níger, con un aumento de 4.000 refugiados y 2.000 desplazados internos desde principios de año tras el incremento de los ataques en las regiones de Tillabéri y Tahoua. En total, unos 300 civiles han muerto desde principios de año en tres grandes ataques. Entre las víctimas se encuentran numerosos desplazados internos y algunos refugiados malienses.

Se necesitan urgentemente más recursos para hacer frente a las crecientes necesidades humanitarias, ya que la financiación para la respuesta de ACNUR sigue siendo críticamente baja. Las necesidades de financiación del ACNUR para los países del Sahel Central (Burkina, Malí y Níger) en 2021 son de 259,3 millones de dólares. Hasta ahora solo se ha recibido una cuarta parte de los fondos solicitados.

 

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