ACNUR busca una respuesta regional integral ante el aumento de las travesías mortales por mar en el sudeste asiático

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Una embarcación que transportaba personas refugiadas rohingyas a través del mar de Andamán permanece anclada mar adentro después de que los refugiados desembarcaran en una playa de Aceh, Indonesia, el 8 de enero de 2023.

Una embarcación que transportaba personas refugiadas rohingyas a través del mar de Andamán permanece anclada mar adentro después de que los refugiados desembarcaran en una playa de Aceh, Indonesia, el 8 de enero de 2023.  © ACNUR/Kenzie Eagan

De acuerdo con los últimos datos de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, en 2022 más de 3.500 personas rohingyas desesperadas intentaron travesías marítimas mortales en 39 embarcaciones por el mar de Andamán y el golfo de Bengala. Esto representa un aumento del 360 por ciento respecto al año anterior, cuando unas 700 personas realizaron travesías similares.

A falta de una respuesta regional integral para hacer frente a estos peligrosos desplazamientos marítimos, ACNUR advierte que cada vez morirán más personas en alta mar, bajo la vigilancia de muchos Estados costeros.

ACNUR ha registrado un alarmante aumento del número de víctimas mortales. Al menos 348 personas murieron o desaparecieron en el mar en 2022, lo que lo convierte en uno de los años más mortíferos desde 2014.

Unas 3.040 personas que emprendieron la travesía por mar desembarcaron en 2022, principalmente en Myanmar, Malasia, Indonesia y Bangladesh. Casi el 45 por ciento de quienes desembarcaron eran mujeres, niñas y niños.

En los últimos dos meses de 2022, cuatro embarcaciones con más de 450 rohingyas desembarcaron en Aceh, Indonesia. Una embarcación con más de 100 rohingyas desembarcó en Sri Lanka. Se teme que una embarcación se hundiera a principios de diciembre con unas 180 personas a bordo. Varias embarcaciones que zarparon en diciembre seguían en el mar a finales de año.

Los llamamientos de ACNUR a las autoridades marítimas de la región para que rescataran y desembarcaran a las personas en peligro han sido ignorados, y muchas embarcaciones llevan semanas a la deriva.

La mayoría de las embarcaciones partieron de Myanmar y Bangladesh, lo que pone de manifiesto la creciente desesperación de la población rohingya en esos dos países. Quienes han desembarcado informan de que emprendieron estos peligrosos viajes por mar en un esfuerzo por encontrar protección, seguridad, reunificación familiar y medios de vida en otros países. Entre ellos hay víctimas de trata, menores no acompañados y separados de sus familias, y supervivientes de violencia sexual y de género.

La crisis actual en el golfo de Bengala y el mar de Andamán es una crisis de solidaridad. El Proceso de Bali, foro para el diálogo político, el intercambio de información y la cooperación para hacer frente al tráfico de personas, la trata de seres humanos y la delincuencia transnacional conexa, celebrará su octava reunión ministerial en febrero. ACNUR reitera su llamamiento para que se proceda con prontitud a la búsqueda y rescate y al desembarco oportuno en un lugar seguro, y para que se preste apoyo a los países en los que se desembarca a personas refugiadas rohingyas. Instamos a los países a redoblar sus esfuerzos para prevenir el tráfico y la trata de personas.

También es necesario que la responsabilidad humanitaria se distribuya de forma más equitativa entre los países de la región para garantizar que las respuestas de protección sean predecibles, equitativas y sostenibles.

La región y la comunidad internacional deben apoyar los esfuerzos para abordar las causas profundas del desplazamiento en Myanmar. Hasta que no se resuelvan, las personas refugiadas seguirán emprendiendo peligrosos viajes en busca de seguridad.

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