Después de un mes de limbo en aeropuertos, palestino tiene un final feliz

El refugiado se vio obligado a pasar semanas trasladándose entre las terminales de Moscú, Jartum, Dubai y La Habana después de que una serie de países se negaran a admitirlo.

Wissam, de 27 años, refugiado palestino sirio, después de reunirse con su esposa, Waed, en Austria.
© Cortesía de Wissam

El ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha ayudado a reunir a un refugiado palestino con su esposa en Austria después de pasar más de un mes trasladando se entre países que se negaban a admitirlo.


En una historia que recuerda a la película de 2004 Tom Hanks "La Terminal", Wissam, de 27 años, se vio obligado a pasar horas en el limbo en los aeropuertos, mientras trataba, sin éxito, de ingresar en una serie de países.

"No creí que volvería a ver a mis padres", dijo un Wissam lleno de lágrimas. "Pensé que pasaría el resto de mi vida siendo deportado de aeropuerto a aeropuerto, o que terminaría olvidado en un centro de detención".

"Pensé que pasaría el resto de mi vida siendo deportado de aeropuerto a aeropuerto"

Nacido en la ciudad siria de Dara'a en una familia de refugiados palestinos, no tiene pasaporte y sólo tiene documentos de viaje sirios, lo que significa que ningún país lo admitirá sin una visa de entrada emitida por adelantado.

En 2008, abandonó Siria para estudiar ingeniería eléctrica en Bielorrusia. Durante una visita a casa en 2010 para ver a su familia, Wissam conoció a su futura esposa, Waed. Pero su historia de amor tendría que esperar. Regresó a Bielorrusia para terminar sus estudios, y un año más tarde, estalló la guerra en Siria.

Mientras la lucha se intensificaba, Waed y su familia huyeron de su casa en Damasco, junto con otros 110.000 refugiados palestinos. Después de llegar a Turquía, cruzaron el Mediterráneo hasta Grecia y finalmente llegaron a Austria.

La visa de estudiante de Wissam expiró y él estaba interesado en reunirse con su esposa. Cruzó la frontera con Rusia en 2015 en busca de empleo. Sin embargo, fue detenido por la policía y acusado de vivir ilegalmente en el país.

Fue detenido durante tres meses y luego deportado a Sudán. Sin embargo, a su llegada a Jartum, se le negó la entrada, y voló de regreso a Dubai en el mismo avión.

Él estaba cada vez más desesperado por el permiso para entrar en un país, en cualquier país.

"Me sentí como si todo el mundo estuviera cerrándose delante mío", dijo.

Mientras esperaba en el aeropuerto de Dubai, su padre, que vive en los Emiratos Árabes Unidos, obtuvo una visa para Wissam para ir a Cuba. Inmediatamente compró un tiquete a La Habana, pero nuevamente se le negó la entrada debido a su condición y fue deportado de nuevo a Dubai vía Moscú.

Una vez más sentado en el aeropuerto de Dubai, no parecía tener ninguna esperanza de obtener asilo en cualquier país. Parecía que su única opción era volver a una Siria devastada por la guerra, donde su vida podría estar en peligro.

En principio, Wissam está bajo el mandato del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas, que atiende a más de cinco millones de refugiados palestinos en Siria, Jordania, Líbano, Cisjordania y Gaza. Sin embargo, dado que se encontraba fuera de esos países y necesitaba protección internacional, se encuentra bajo el mandato del ACNUR como "guardián" de la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados.

"Finalmente estamos juntos. Siento que he nacido de nuevo"

Cuando los oficiales del ACNUR se enteraron de la historia de Wissam, pidieron a las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos que le permitieran permanecer bajo el cuidado de su padre, mientras se buscaba una solución. La agencia pidió a la embajada austríaca en Abu Dabi que le concediera una visa para unirse a su esposa.

"Los Emiratos Árabes Unidos desempeñaron un papel humanitario importante, y permitieron que Wissam y el ACNUR respirasen para encontrar una solución que pusiera fin al calvario de Wissam", dijo Toby Harward, jefe de la oficina del ACNUR en Abu Dabi,

Ahora con seguridad en Austria, Wissam puede comenzar su nueva vida con su esposa y después de tres años podrá convertirse en un ciudadano austriaco.

"Finalmente estamos juntos. Siento que he nacido de nuevo", dijo. "No puedo esperar a recibir mi nuevo pasaporte. Mi sueño ahora es viajar sin ser detenido en ningún aeropuerto".