Vecinos de un barrio en Santiago, Chile, comparten sus recetas favoritas para celebrar la diversidad

La iniciativa "La Mesa Latina" promovió el encuentro de culturas y ayudó a crear nuevos lazos de amistad entre vecinos chilenos y extranjeros.

Yani Chinchilla (50) y Carolina Araya (44) son dos vecinas del Barrio La Palma, en Santiago. Ambas participaron en la organización de "La Mesa Latina", cocinando platos típicos de sus países. Yani, de nacionalidad venezolana, deleitó con una torta melosa y Carolina, vecina chilena del sector, cocinó un pastel de choclo de temporada.  © ACNUR

SANTIAGO, Chile - Carolina Araya y Jani Chinchilla tienen mucho más en común de lo que se imaginan: ambas son madres, emprendedoras y vecinas del barrio “La Palma”, un sector de clase media ubicado en el este la capital chilena, Santiago. Sin embargo, a pesar de vivir cerca la una de la otra y de caminar a diario por las mismas calles, las dos mujeres nunca se habían conocido, ni mucho menos conversado.

Pero ahora Carolina, una chilena quien vive hace más de 28 años en el barrio, y Jani, quien llegó hace dos años de su Venezuela nativa, pudieron conocerse gracias a una fiesta comunitaria que se llevó a cabo en su barrio. Las dos participaron en la organización de “La Mesa Latina”, una iniciativa de la Fundación Ciudad Emergente y Open Society, con el apoyo de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, para promover el encuentro de las diversas culturas que están presentes en Chile. La idea era crear, a través de la gastronomía, lazos de amistad entre personas de diferentes partes del mundo. Para eso, se les pidió a algunos de los participantes que trajeran un plato típico de su país de origen.

“El objetivo es hacer más actividades que puedan canalizar esas ganas que tiene la gente de encontrarse”.

Jani, preparó una “torta melosa,” un postre típico hecho de queso blanco, leche, huevo y harina de maíz tostado. “Es un postre venezolano de origen colonial muy conocido por ser el preferido de nuestro libertador, Simón Bolívar”, cuenta Jani, de 50 años, originaria de la ciudad de Valencia, en Venezuela, quien debió dejar su país a raíz de la compleja situación social y económica que se vivía allí.

Por su parte, Carolina, trajo un “pastel de choclo”, un plato tradicional chileno hecho de maíz dulce molido, albahaca, carne, cebolla, huevo cocido, pasas y aceitunas. “Es un plato tradicional de la temporada de verano porque el choclo (maíz) solo se cosecha en esta época”, explica la emprendedora de 44 años quien fabrica artesanías en telar.

Como ellas, decenas de vecinos y vecinas brindaron platos típicos de sus países de origen, y la fiesta, que se celebró en el día 18 de enero, contó con platos tales como el “ceviche” peruano, la “hallaca” venezolana y el “arroz con lalo” haitiano.

  • La fiesta, que se celebró en el día 18 de enero, contó con platos tales como el "ceviche" peruano, la "hallaca" venezolana y el "arroz con lalo" haitiano.
    La fiesta, que se celebró en el día 18 de enero, contó con platos tales como el "ceviche" peruano, la "hallaca" venezolana y el "arroz con lalo" haitiano. © ACNUR
  • "La Mesa Latina", llevada a cabo por la Fundación Ciudad Emergente y Open Society, con el apoyo de ACNUR, busca promover el encuentro de las diversas culturas que están presentes en Chile, a través de la gastronomía y la apropiación del espacio público por parte de los vecinos y vecinas de los barrios.
    "La Mesa Latina", llevada a cabo por la Fundación Ciudad Emergente y Open Society, con el apoyo de ACNUR, busca promover el encuentro de las diversas culturas que están presentes en Chile, a través de la gastronomía y la apropiación del espacio público por parte de los vecinos y vecinas de los barrios. © ACNUR
  • El evento también contó con la participación de cocineros profesionales, quienes fusionaron ingredientes latinoamericanos dando vida a nuevos platos, por ejemplo, la "Arepa con Cochayuyo", que mezcló la arepa venezolana con el "Cochayuyo", un alga comestible de los mares de Chile.
    El evento también contó con la participación de cocineros profesionales, quienes fusionaron ingredientes latinoamericanos dando vida a nuevos platos, por ejemplo, la "Arepa con Cochayuyo", que mezcló la arepa venezolana con el "Cochayuyo", un alga comestible de los mares de Chile. © ACNUR

En los últimos años, Chile se ha convertido en un destino de acogida para las personas refugiadas y solicitantes de asilo en busca de un nuevo hogar para recomenzar sus vidas. Hoy en día, Chile abriga unos 400.000 venezolanos y venezolanas, que han sido forzados a salir de su país natal debido a la escasez de alimentos y medicamentos, la falta de electricidad y el deterioro de los servicios básicos. Además, Chile ha reconocido más de doce mil personas refugiadas y solicitantes de asilo, provenientes de países tan diversos como Colombia, Siria y República Democrática del Congo, además de Venezuela.

“Hemos realizado encuestas y uno de los datos que nos ha llamado la atención es que gran parte de las personas sí están dispuestas a integrarse con los otros, pero no tienen los espacios necesarios para hacerlo”, señala Javier Vergara, cofundador y director ejecutivo de la Fundación Ciudad Emergente. “El objetivo es hacer más actividades que puedan canalizar esas ganas que tiene la gente de encontrarse. Si uno no se toma los espacios públicos, difícilmente van a generarse instancias como ésta”.

“Como ACNUR nos sentimos plenamente agradecidos y complacidos de poder participar en este espacio intercultural para promover respeto, tolerancia y coexistencia entre la comunidad local y las comunidades migrantes y refugiadas”, agrega Juan Carlos Murillo, Representante de la Oficina Regional de ACNUR para el Sur de América Latina.