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4 ciudades que le dan la bienvenida a los refugiados... y muestran por qué la tuya también debería hacerlo

Historias

4 ciudades que le dan la bienvenida a los refugiados... y muestran por qué la tuya también debería hacerlo

En el Día Mundial de las Ciudades, celebramos la importancia de incluir a todos en la construcción de ciudades fuertes y vibrantes.
31 Octubre 2020
Sharmake Dubow, concejal de la ciudad de Victoria, en Canadá, frente a la sede del parlamento de la Columbia Británica. Sharmake huyó de la guerra en Somalia cuando tenía 8 años.

Muchas veces, cuando la gente piensa en los refugiados, se imaginan campos llenos de tiendas de campaña. ¿Sabe que la mayoría de las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares por la violencia o la persecución viven en ciudades? Más del 60% de los aproximadamente 26 millones de refugiados del mundo y más del 80% de los 46 millones que han huido de sus hogares, pero permanecen dentro de las fronteras de su país (personas desplazadas internamente), viven en centros urbanos.


Las personas que se ven obligadas a huir de la guerra o la persecución, así como las que carecen de nacionalidad – personas apátridas – suelen no tener acceso a educación, atención sanitaria y un empleo de calidad. En 2018, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, lanzó su campaña Ciudades #ConLosRefugiados, una iniciativa que invita a las ciudades a firmar una declaración para dar la bienvenida públicamente a las familias obligadas a huir. Muchas de estas ciudades también están incluyendo a los refugiados en las políticas y en la toma de decisiones. Más de 250 ciudades en 50 países se han comprometido con ofrecer su apoyo, hasta ahora.

“Mis experiencias como refugiado me han ayudado a ser un líder”.

La iniciativa nunca ha sido más importante. La pandemia de coronavirus ha exacerbado la desigualdad, devastado las economías e interrumpido la educación de cientos de millones de niños. Es fundamental incluir a los desplazados forzosos en las respuestas de atención de la salud, así como en los planes de recuperación social y económica.

También es una elección inteligente. Las ciudades que han abierto sus puertas a los recién llegados son más fuertes por ello. Los refugiados son maestros, dueños de tiendas, ingenieros, nuestros vecinos. Mientras la COVID-19 continúa avanzando, muchos están trabajado como enfermeros, médicos y socorristas. Reconociendo un enorme mercado sin explotar, varios países, y algunos estados de los EE.UU., incluso han facilitado a los trabajadores de salud refugiados la convalidación de sus títulos, un proceso a menudo largo y costoso para los que se formaron en el extranjero. 

A continuación, vemos cómo cinco ciudades se han asegurado de que los que vinieron en busca de protección también encontraran un hogar - y cómo todos se han beneficiado.

Milán, Italia

Armani Zreba y su compañera sentimental María Teresa Araya en su apartamento de Milán. Perseguida por su orientación sexual, Armani se vio obligada a huir de Libia. Ahora ella dirige una organización en Milán que ayuda a solicitantes de asilo lesbianas.

Milán ha sido durante mucho tiempo un ejemplo para el resto de Italia, Europa y el mundo con políticas y prácticas que ayudan a integrar a las personas refugiadas en el tejido de esta capital de la moda. En 2018, cuando una ley nacional impuso más restricciones a los solicitantes de asilo, Milán se aseguró de que pudieran seguir teniendo acceso a los empleos, las escuelas y el sistema de salud pública. Desde entonces, la ley nacional se ha inclinado más hacia la integración de los refugiados, pero Milán sigue destacándose.

El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, pertenece al Consejo de Alcaldes para la Migración, que aboga por políticas más inclusivas para las personas refugiadas y migrantes. En respuesta a la pandemia de coronavirus, él y otros miembros del consejo hicieron un llamamiento a los gobiernos locales y nacionales para que permitan a todas las personas el acceso igualitario a la atención de la salud y a las ayudas económicas, independientemente de su situación migratoria. También instaron a los funcionarios públicos a que incluyeran a las personas refugiadas y migrantes en la elaboración e implementación de las respuestas a la pandemia y a que “combatieran la desinformación, el racismo y la xenofobia”.

“Queremos construir una respuesta inclusiva para la niñez refugiada y migrante”, declaró el alcalde. “La movilidad humana es uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo y requiere una respuesta compartida y pragmática, más que ideológica”.

São Paulo, Brasil

Una niña siria refugiada juega fuera de su apartamento en São Paulo, Brasil.

Brasil alberga a unas 364.000 personas refugiadas y desplazadas, casi la mitad de las cuales se vio obligada a huir de la violencia y la inestabilidad en la vecina Venezuela. Durante décadas, São Paulo ha liderado el camino para incluir a las personas refugiadas, migrantes y apátridas en sus políticas y prácticas. La ciudad incluye a los migrantes y refugiados en su respuesta a la COVID-19, asegurando que la información se difunda en múltiples idiomas. La ciudad también proporciona ayuda en efectivo, alimentos, atención médica y vivienda a las personas afectadas por la pandemia, incluidos los refugiados y migrantes. En colaboración con ACNUR, la ciudad creó un programa especial para migrantes y refugiados transexuales para garantizar que no se les discrimine en la respuesta a la COVID-19.

El próximo año, São Paulo pondrá en marcha su primer Plan Municipal de Políticas Públicas para Personas Refugiadas y Migrantes para garantizar que la política pública satisfaga las necesidades de las personas desplazadas por la fuerza que viven en la ciudad. El Consejo Municipal de Inmigración, organismo que representa a personas refugiadas y migrantes, desempeñó un papel central en el desarrollo del Plan. Uno de los miembros del consejo, Jean Katumba, es un ingeniero que huyó de la persecución política en la República Democrática del Congo. Cuando llegó a Brasil en 2013, vivió en un albergue público con otros refugiados. Ahora es un líder comunitario y fundó una ONG para ayudar a otros refugiados a integrarse mejor en el país. Habló con ACNUR sobre la importancia de que los refugiados desempeñen un papel activo en la formulación de políticas. “Nadie puede ser consciente de los deseos de otra persona, excepto las personas involucradas”, dijo Jean. “Las percepciones que tenemos, las ideas que pretendemos implementar y la voluntad de hacerlas posibles es lo que me inspira”.

Victoria, Columbia Británica, Canadá

Aproximadamente una quinta parte de los que viven en Victoria son personas refugiadas y migrantes, según el censo de 2016. Victoria se enorgullece de ser una ciudad que trabaja con todos los sectores de la sociedad para crear un entorno inclusivo y acogedor para los recién llegados. Incluso dedica 50.000 dólares (USD) de su presupuesto a inversiones en proyectos que faciliten la vida de los recién llegados, un plan desarrollado en parte por el concejal Sharmarke Dubow.

Dubow ha desempeñado un papel fundamental para convertir a Victoria en una “Ciudad Acogedora”, que forma parte de una red comprometida con la inclusión de las personas refugiadas y migrantes en sus políticas y prácticas. Sharmarke huyó de la guerra civil en Somalia en 1992, cuando sólo tenía ocho años. Vivió en un campamento de refugiados en Kenia y luego en Etiopía y Egipto antes de llegar finalmente al Canadá en 2012 con la ayuda de ACNUR. Trabajó con la Sociedad del Centro de Inmigrantes y Refugiados de Victoria y la Asociación Intercultural de Victoria antes de ser elegido para el consejo municipal en 2018 (se convirtió en ciudadano canadiense en 2017). Además del proyecto de inversión, se esforzó por ofrecer libre tránsito a los jóvenes (menores de 18 años) y a los refugiados recién llegados (durante un año, independientemente de su edad). También ha trabajado con el organismo de ayuda internacional KhalsaAid Canadá para llevar despensas y alimentos a las familias indocumentadas y refugiadas durante la pandemia de coronavirus.

“La pandemia de COVID-19 ha traído mucha tensión e incertidumbre a nuestras comunidades”, dijo Sharmarke al ACNUR. “Mis experiencias como refugiado y el haber vivido durante más de 20 años en una incertidumbre precaria... me han ayudado a ser un líder”.

Viena, Austria

Con la ayuda de las autoridades municipales de Viena, una refugiada siria enseña árabe a un grupo de niños refugiados, para que no descuiden su idioma materno mientras aprenden rápidamente alemán.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Viena ha acogido a refugiados en varias ocasiones – aquellos que huyeron de Hungría después de la revolución de 1956, de las secuelas de la Primavera de Praga de 1968 y de la guerra en la ex Yugoslavia en la década de 1990. Pero es realmente en la última década que la ciudad se destacó por ser un modelo de integración. Ahora, la ciudad sigue un modelo de “integración desde el primer día”, incluso cuando el país adopta una línea más dura con los solicitantes de asilo y los migrantes.

En 2016, después de la llegada de decenas de miles de refugiados, en el año anterior, se lanzó un programa llamado CORE, por ejemplo. La iniciativa invitaba a los refugiados a trabajar con las instituciones públicas y de la sociedad civil para desarrollar programas que les ayudaran a reiniciar con sus vidas. El equipo de CORE celebró su éxito el pasado octubre y terminó el programa, pero los proyectos que impulsó siguen vivos. En el marco de un programa llamado Start Viena, la ciudad también ha adaptado eventos en diferentes idiomas para los refugiados, proporcionando información sobre vivienda, educación, mercado laboral y más para ayudar a los recién llegados. Jürgen Czernohorszky, concejal ejecutivo de educación, integración y juventud de la ciudad, dijo una vez al ACNUR: “Ha habido un gran compromiso de la sociedad civil... Para ser honesto, no lo habríamos logrado sin los voluntarios. Esto es lo que nosotros necesitamos, abrimos los corazones de las personas que viven en la ciudad”.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, es una organización internacional dedicada a salvar vidas, proteger los derechos y construir un futuro mejor para las personas refugiadas, las comunidades desplazadas por la fuerza y las personas apátridas.

Este artículo se publicó en su versión original en inglés en Medium.