Cursos virtuales impulsan a jóvenes refugiados y ecuatorianos a alcanzar sus sueños durante la pandemia

En Chical, una remota comunidad en el extremo norte de Ecuador, un joven refugiado indígena está iniciando un camino que espera que le permita convertirse en abogado y así combatir las injusticias.

Juan*, indígena Awá de 22 años, huyó del conflicto armado colombiano y ahora vive en Ecuador, donde sueña con llegar a ser abogado para combatir las injusticias.
© ACNUR/Jaime Giménez

Juan*, un indígena Awá de 22 años que llegó a Ecuador huyendo del conflicto armado en Colombia junto a su familia cuando tenía seis años, es consciente de que será un camino largo. En la actualidad, trabaja con su papá cultivando naranjillas en un terreno arrendado por la familia a las afueras de Chical, un pueblito pegado a la frontera colombiana. Terminó el bachillerato en 2016, pero no logró ingresar a la universidad porque no tenía cómo pagar sus estudios.


Ahora, Juan está aprovechando la cuarentena para hacer varios cursos virtuales que espera le den las habilidades necesarias para conseguir un empleo y así poder ahorrar para estudiar derecho. Él es uno de los casi 200 jóvenes ecuatorianos y refugiados que participan en Conectados Ganamos, un programa de cursos en línea en competencias digitales que busca facilitar a los participantes las herramientas que necesitan para encontrar empleos de calidad o hacer sus propios emprendimientos.

“He aprendido a organizar mejor mi tiempo y a hacer mi currículum más llamativo, para que resalte”, dice, añadiendo que el hecho de ser un refugiado suele dificultar aún más el proceso de encontrar un empleo estable. “Hay veces que uno cuando va a presentar el currículum lo miran con desconfianza porque se dan cuenta de que uno está acá en situación de refugio”.

“Estos cursos nos enseñan a salir adelante y a ser mejores personas”

El proyecto – una iniciativa impulsada por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y su socio FUDELA, en alianza con Fundación Telefónica Movistar – ha permitido que Juan y los demás participantes virtuales aprovechen la cuarentena que se declaró en Ecuador a mediados de marzo para seguir formándose. Ecuador fue unos de los primeros países de Sudamérica en registrar un fuerte aumento de casos de COVID-19.

Desde que se decretó el confinamiento, Juan y su padre no han podido salir a trabajar a sus cultivos, y las consecuentes dificultades económicas han hecho que vea cada vez más lejos su sueño de encontrar un empleo que le permita reunir el dinero para pagar la universidad.

“En la agricultura no ganamos para ahorrar, porque nosotros no tenemos mucho. Es para subsistir no más”, dice, añadiendo que, “para nosotros, las personas de campo, que trabajamos al día y somos jornaleros, esta situación (del coronavirus) nos ha afectado mucho”.

  • Laura*, refugiada colombiana de 21 años, espera que los cursos en línea en los que está participando le ayuden a conseguir un empleo durante la pandemia Covid-19.
    Laura*, refugiada colombiana de 21 años, espera que los cursos en línea en los que está participando le ayuden a conseguir un empleo durante la pandemia Covid-19. © Luz Adriana Lozano Cruz
  • Juan*, refugiado indígena colombiano en Ecuador, participa en cursos en línea sobre acceso a empleo y competencias digitales durante la pandemia Covid-19.
    Juan*, refugiado indígena colombiano en Ecuador, participa en cursos en línea sobre acceso a empleo y competencias digitales durante la pandemia Covid-19. © ACNUR/Jaime Giménez

Durante las primeras semanas de la cuarentena – antes de descubrir las capacitaciones de Conectados Ganamos – Juan se aburría mucho en casa, sin poder salir siquiera para jugar al fútbol o al voleibol. Sin embargo, cuando comenzó a recibir cursos de formación en línea, una nueva puerta se abrió.

Los cursos brindan conocimientos sobre marketing digital y consejos sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo o la importancia de trabajar en equipo para obtener mejores resultados.

“Son conocimientos que uno va asimilando poco a poco”, dice Juan. “Estos talleres me han ayudado a despertar”.

Esa sensación la comparte Laura*, una refugiada colombiana de 21 años que hace nueve años huyó con su familia a Shushufindi, un enclave petrolero de la Amazonía ecuatoriana. Trabajaba como dependienta de una tienda de ropa, pero, como millones de personas en el mundo, perdió su empleo al principio de la cuarentena. Laura espera que lo aprendido en las capacitaciones, que tienen una duración total de 270 horas, le sirva para impulsar su vida laboral una vez la situación mejore.

“Quiero ser abogado porque desde pequeño he visto tantas injusticias”

Laura explica que el proyecto ya le está ayudando a conocerse mejor a sí misma. Tras asistir a la primera formación virtual, es más consciente de la importancia de la comunicación no verbal en una entrevista laboral.

“Nos enseñan a estar más motivados, a ser personas más comunicativas, con objetivos, a escuchar activamente cuando estamos en una reunión”, dice. “Estos cursos nos enseñan a salir adelante y a ser mejores personas, a trabajar siempre en compañerismo y eso es algo demasiado útil para el resto de nuestras vidas”.

El acceso al empleo es uno de los principales retos que afrontan los jóvenes refugiados en el mundo para completar su integración económica en sus países de acogida.

Conectados Ganamos les brinda la oportunidad de adquirir nuevas destrezas y conocimientos para trabajos en el área digital, cuya demanda crece en el contexto actual y seguirá creciendo posteriormente a la pandemia”, dice María Alicia Eguiguren, responsable del área de Medios de Vida de la oficina de ACNUR en Ecuador. “Este programa nos permite reducir la brecha de acceso a programas de capacitación y uso de nuevas tecnologías sin dejar a nadie atrás”.

En todo caso, el curso ha permitido que Juan, el joven agricultor Awá, se sienta más cerca de metas que antes le parecían casi inalcanzables.

“Quiero ser abogado porque desde pequeño he visto tantas injusticias, tantas cosas que a mí y a mi familia nos han pasado, que ahora quiero ayudar a otras personas defendiendo sus derechos”, afirma.

 

* Nombres cambiados por motivos de protección.