Las mujeres desplazadas de Sudán del Sur trabajan para detener las inundaciones

Armadas solo con cubetas y determinación, cientos de mujeres desplazadas trabajaron para despejar la carretera que es una línea de vida entre su campamento y la ciudad de Bentiu.

Mujeres de un asentamiento para personas desplazadas internas cerca de Bentiu limpian el agua de una carretera utilizada para llevar ayuda al campamento.

Mujeres de un asentamiento para personas desplazadas internas cerca de Bentiu limpian el agua de una carretera utilizada para llevar ayuda al campamento.  ©  ACNUR/Charlotte Hallqvist

Cuando se hizo evidente que una bomba no lograba contener las inundaciones que sumergían la única carretera del campamento de Bentiu para personas desplazadas internas en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, las mujeres del campamento y de la comunidad circundante decidieron tomar cartas en el asunto.

En la mañana del 18 de octubre, unas 500 personas, en su mayoría mujeres, se adentraron en el lodo armadas con cubetas y empezaron a sacar manualmente el agua de la carretera por encima de los diques de tierra situados a ambos lados.

“La situación ha limitado el acceso de la ayuda humanitaria, de la que dependemos, y nos ha forzado a movilizarnos... para sacar el agua de la carretera principal”, explicaba al día siguiente Nyekong Dak Pech, de 37 años. “Gracias a nuestros esfuerzos, los camiones del PMA [Programa Mundial de Alimentos de la ONU] han podido entregar hoy alimentos en nuestra localidad. Volveré a hacer lo mismo si es necesario”.

Dos tercios de Sudán del Sur están sufriendo inundaciones tras un cuarto año consecutivo de lluvias sin precedentes. En el estado de Unidad, muchos de los lugares que albergan a unas 460.000 personas desplazadas están por debajo del nivel actual del agua, protegidos de las inundaciones únicamente por montículos de tierra compactada – diques – que deben ser constantemente apuntalados para evitar que se derrumben.

“Vivimos con miedo por la noche debido a la amenaza de las inundaciones”, declaró Nyeluak Wal Gatkek, de 36 años, quien también ayudó a despejar la carretera. “Si los diques se rompen, muchas personas se verán desplazadas, y nadie nos ha dado indicaciones sobre dónde ir en caso de que eso ocurra”.

Cientos de mujeres desplazadas se reunieron el 18 de octubre para limpiar manualmente la carretera para que los camiones de ayuda pudieran acceder a su campamento.

Cientos de mujeres desplazadas se reunieron el 18 de octubre para limpiar manualmente la carretera para que los camiones de ayuda pudieran acceder a su campamento.  © ACNUR/Charlotte Hallqvist

Ambas mujeres dijeron que nunca habían experimentado una inundación como ésta, pero temen que lo peor esté por llegar.

“Con lo que está ocurriendo ahora, no sabemos si algunas de nosotras seguiremos en la zona el año que viene, o incluso vivas”, comentó Nyeluak. “No estamos seguros de si el agua se retirará antes de la temporada de lluvias de 2023, que creemos que será aún peor”.

El cambio climático está provocando que los fenómenos meteorológicos y climáticos sean más frecuentes e intensos en Sudán del Sur, un país ya frágil y agitado por los conflictos desde que se independizó de Sudán en 2011. Las inundaciones han sumergido grandes franjas de tierra de cultivo, empujando a más personas al hambre. A principios de esta semana, la ONU indicó que casi el 65 por ciento de la población – 7,74 millones de personas – se enfrentaba ya a una situación de hambre severa, con casi 3 millones “al borde de la hambruna”.

Un pueblo cerca de Bentiu rodeado por inundaciones.

Un pueblo cerca de Bentiu rodeado por inundaciones.  © ACNUR/Charlotte Hallqvist

Las más de 135.000 personas que viven en el emplazamiento de Bentiu dependen de la carretera que une el campamento con la capital del estado para que los camiones de ayuda les entreguen casi todo, desde alimentos hasta medicinas. También utilizan la carretera para viajar entre el campamento y Bentiu, donde intentan encontrar trabajo para complementar la ayuda humanitaria que reciben.

 

Si los diques se rompen, señaló Nyekong, “el único plan es huir a terrenos más altos, pero no conozco ninguno cercano al que podamos trasladarnos”.

Ver también: La población de Sudán del Sur lucha contra inundaciones sin precedentes en medio del rápido cambio climático