Un antiguo guarda de seguridad romaní regresa a Kosovo para reconstruir su vida y su futuro

The Toplica family waited a long time before deciding it was safe enough to return to their old neighbourhood in Kosovo. Now, they are back and thriving. [for translation]

Ukshin with his family at their home. His new vehicle is in the background. [for translation]  © ACNUR/C.Pineda

PRISTINA, Kosovo, 16 de noviembre (ACNUR) – Ukshin Toplica no se sintió de vuelta a casa hasta que terminó por completo la reforma de la casa que hace una década se vio obligado a abandonar en Pristina, la capital de Kosovo.

"Ahora que mi casa ya está acabada, nunca me he sentido mejor", declaró orgulloso Ukshin, de 49 años, a sus visitantes. "No hay un lugar igual a tu propia casa". También está de buen humor porque gracias a un préstamo de ACNUR ha conseguido montar un pequeño negocio que le permite mantener a los 11 miembros de su familia este estos tiempos difíciles.

Durante muchos años Ukshin pensó que nunca podría regresar a Kosovo tras su exilio en la vecina ex República Yugoslava de Macedonia. "Siempre quise traer a mi familia de vuelta, pero nos dijeron que los albaneses habían ocupado todas las casas de nuestro antiguo vecindario, y pensábamos que no era seguro regresar".

Pero no siempre fue así. Durante años, Ukshin y su familia, romaníes cuyo primer idioma es el albanés (también conocidos como ashkalíes), vivían felices al lado de otras personas de etnia albanesa en el distrito de Vranjevc de Pristina, la capital de Kosovo. Ukshin trabajaba como guardia de seguridad. "Mi salario me permitía mantener a mi familia y, antes del conflicto, vivíamos holgadamente", afirmó.

Pero la vida de la familia Toplica se sumió en el caos cuando la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) intervino militarmente a finales de marzo de 1999 tras haber exigido la retirada de Kosovo de las fuerzas de seguridad Serbias y el cese de la discriminación a los albaneses de Kosovo.

"Todo el mundo se marchó de sus hogares cuando comenzaron los bombardeos en Kosovo", recuerda Ukshin, añadiendo que su familia huyó a Macedonia siguiendo a sus vecinos albaneses. "No tuvimos otra opción", recalcó. En cambio, la mayor parte de los romaníes de habla no albanesa huyeron al extranjero tras el fin del conflicto.

En torno a un millón de personas encontraron refugio en Macedonia y en otros países durante el conflicto, que acabó en junio de 1999 con la retirada de las fuerzas serbias y el envío de tropas de la OTAN al territorio. El regreso de los albaneses ha provocado un éxodo de unos 200.000 serbios, romaníes, ashkalíes, egipcios y otras minorías.

"Todos nosotros teníamos mucho miedo", ha declarado Ukshin refiriéndose a la huida de su familia a Macedonia. En el tumulto se vieron separados y llegaron a diferentes zonas del norte de Macedonia, "Tres días después, me reuní con mi familia en Skopje. Daba mucho miedo y era deprimente porque nunca sabíamos que era lo que iba a suceder a continuación".

Ukshin y su espora Hatixhe tuvieron que luchar para poder conseguir ropa y comida para sus siete hijos en Skopje. Dos niños más nacieron en la capital macedonia. Con una dotación mensual en concepto de alojamiento de 210 por parte de ACNUR, alquilaron una casa en las afueras de Skopje. "Me fue muy difícil conseguir trabajo. A veces limpiaba las calles por poco dinero. Dependíamos de la ayuda de ACNUR", confesó.

En el transcurso de los años, unos 16.000 serbios y romaníes regresaron a Kosovo, pero los Toplicas estaban preocupados por la situación y aguardaron hasta noviembre de 2008 para regresar. "Fui a la oficina de ACNUR en Skopje e inscribí a mi familia para el retorno y ACNUR nos ha traído de vuelta aquí. El día que regresamos a Kosovo fue realmente emocionante, mi mujer y los niños no podían creerse que estábamos de vuelta a nuestra casa", declaró Ukshin.

La familia se reinstaló en su casa reformada en su antiguo vecindario. El personal de ACNUR en Pristina visita regularmente a la familia para hacer un seguimiento de su reintegración. Ha sido un año difícil. En un contexto de recesión mundial, han hecho frente a las dificultades económicas en una región en la que cerca de la mitad de la población adulta está desempleada. No obstante, ellos se han beneficiado de un paquete de ayuda de ACNUR y sus contrapartes, que incluye comida para seis meses y productos no alimenticios.

Ukshin también ha participado en un proyecto de generación de ingresos financiado por ACNUR, que tiene como objetivo ayudar a los retornados a adquirir nuevas competencias y a ser autosuficientes. Ukshin ha comprado un semi-remolque para recoger plásticos y chatarra que vende a una empresa de reciclaje. También utiliza el vehículo para ofrecer servicios de transporte en su vecindario. "Tengo mi propio negocio", dice Ukshin, y añade: "podemos vivir de nuestro propio dinero y de nuestro trabajo".

Los miembros de la familia Toplica se sienten totalmente integrados en su comunidad. Como en el caso de otros retornados a Kosovo, el principal reto es mejorar sus condiciones de vida y garantizarles una forma de ganarse le vida. ACNUR continúa ofreciéndoles asistencia y asesoramiento.

Por Cesar Pineda en Pristina, Kosovo.