Preguntas y respuestas: Construyendo letrinas para miles de desplazados cada año

UNHCR's senior water and sanitation officer visits refugees camps around the world to plan and build water and sanitation systems, including latrines. [for translation]

Dominique Porteaud, UNHCR's senior water and sanitation officer. [for translation]  © ACNUR/S.Hopper

GINEBRA, 19 de Noviembre (ACNUR) – Dominique Porteaud es un experto de ACNUR en materia de agua y saneamiento. Este ciudadano francés, licenciado en ciencias forestales e ingeniería de salud pública, visita los campamentos de refugiados y de desplazados internos en todo el mundo para planificar y construir sistemas de agua y saneamiento, incluidas letrinas. Con motivo del Día Mundial del Inodoro que se celebra hoy, ha concedido una entrevista a Leo Dobbs y Haude Morel, editores de la página web de ACNUR, para hablar de su trabajo. Fragmentos de la entrevista:

Su papel comienza durante una emergencia. Cuéntenos más.

En una situación de emergencia, es necesario establecer rápidamente un sistema de letrinas para evitar que la gente haga sus necesidades al aire libre y ello genere la propagación de enfermedades transmisibles. Se trata de letrinas temporales, colectivas, instaladas casi desde el primer día y que son utilizadas durante los tres a seis primeros meses. Por lo general se construyen con lonas de plástico y materiales locales sobre una plancha de plástico, o eventualmente sobre un trozo de madera cortado. Se cava un hoyo y se pone la madera por encima. Esto ayuda a garantizar que los desechos humanos no se extienden cuando la gente camina y que las fuentes de agua no se contaminan.

¿Qué sucede tras el periodo de emergencia?

Construimos algo más sólido. Uno de los problemas con las letrinas de emergencia es que requieren mantenimiento. Por ejemplo, un bloque de cinco letrinas puede ser utilizado diariamente por unas 500 personas, pero como son comunales, nadie las mantiene. Por eso tienes que contratar personal para hacerlo, lo que no es un trabajo apasionante y no es realmente sostenible a largo plazo.

La siguiente medida es pasar de estas letrinas comunitarias a letrinas familiares, en las que una o dos familias compartirían una letrina. De este modo, éstas pasan a ser propiedad de las familias y son ellos quienes deben limpiar sus propias letrinas. Pero esto no siempre sucede y es la razón por la que hacemos muchas actividades de promoción de la higiene, supervisamos el estado de las letrinas, asegurándonos de que estén limpias, de que haya una puerta para garantizar la privacidad de las mujeres.

¿Quién construye estas letrinas?

Al principio, es ACNUR junto a sus socios ejecutores. Ofrecemos un salario a la gente, un incentivo para que caven la fosa y construyan la infraestructura. Como se trata de una emergencia, todo el mundo se da prisa para poner en marcha el sistema. En el caso de las letrinas domésticas, son las familias las que cavan sus propias fosas y construyen sus propias infraestructuras, con arbustos, árboles, barro y con la supervisión técnica del socio ejecutor. En esa etapa, son los propios refugiados los que lo hacen.

¿Qué sucede si ustedes no las construyen?

La experiencia de Goma en 1994 es un buen ejemplo: un millón de personas cruzaron la frontera y creo que cerca 50.000 personas murieron porque no había sistemas de saneamiento y agua adecuados. Uno de los principales problemas en Goma se debió al hecho de que era imposible cavar letrinas porque el terreno (roca volcánica) era muy duro y todos los desechos se esparcieron y contaminaron el agua que la gente bebía. De este modo, el cólera se propagó por todas partes.

Usted forma parte de la unidad de salud de ACNUR. ¿Por qué?

La razón por la que el agua y el saneamiento forman parte de la salud pública es porque la salud pública y el agua y saneamiento están estrechamente ligados. En mi opinión, el agua y el saneamiento forman parte de la prevención. Nosotros evitamos que la gente contraiga diarrea u otras enfermedades. Las personas encargadas de salud pública se ocupan más del aspecto curativo.

Háblenos de los sistemas de distribución de agua, ¿por qué son tan importantes para el saneamiento en los campos?

Estos sistemas necesitan mejoras. Durante una emergencia, generalmente el dinero (de los donantes) aumenta y se pueden construir muchas tuberías, pozos, etc. Cuando la emergencia termina, al cabo de un año, dos años o incluso tres, ya no llega la misma cantidad de dinero. Entonces los sistemas se quedan obsoletos, la gente no tiene dinero para cambiar las tuberías o para realizar un mantenimiento adecuado. Kenia es un buen ejemplo: el sistema de agua abastece a unas 250.000 personas en los tres campos de Dadaab. Pero los pozos no han sido mantenidos de manera correcta, y ahora el sistema se ha quedado anticuado y tampoco ha recibido mantenimiento. Así que no podemos ofrecer suficiente agua a la población. He estado en Yibuti y la semana próxima iré a Etiopía, y creo que hay una tendencia similar.

¿Se están produciendo innovaciones en el diseño y tecnología de letrinas?

Sí, claro. Si nos fijamos en la situación de hace 15 años, uno cavaba un hoyo y eso era todo. Ahora, mucha gente está hablando del biogás (producido por la fermentación biológica de la materia orgánica en ausencia de oxígeno). Cada vez que una persona defeca, se desprende un gas metano. Este gas se utiliza para generar energía y cada vez más gente explora la posibilidad de reutilizar este gas como un combustible alternativo y respetuoso con el medio ambiente. También hay otra cosa llamada ecosan, en materia de saneamiento ecológico.

Y también hay diseños diferentes en distintos lugares, según lo que mejor se adapte a la gente. Si hace un recorrido por el mundo, verá letrinas cuadradas en algunos lugares, letrinas redondas en otros y otras fabricadas con ropa usada, lona plástica, bambú o piedra. Se pueden encontrar diferentes diseños e infraestructuras y eso es lo que lo convierte en divertido, porque uno tiene que usar la imaginación para estar seguro de que se tiene la estructura más adecuada a la cultura de la gente.

¿Cuántas letrinas construye ACNUR o sus socios ejecutores?

Es difícil de decir. Sobre la base de una letrina por cada 50 personas, actualmente hay de 80.000 a 100.0000 letrinas en los campos por todo el mundo. Nosotros instalamos y remplazamos posiblemente entre un 10 y un 15% cada año, lo que significa que construimos entre 10.000 y 15.000 letrinas cada año.

¿Existen consideraciones culturales?

Le daré un ejemplo que tuvo lugar en Indonesia tras el tsunami (en el océano Índico en 2004). El verde es el color de los musulmanes, algo que debe respetarse. Un grupo construyó letrinas y puso el suelo de color verde, lo que representaba una falta de respeto hacia los musulmanes. La posición de la letrina también es importante; uno no debe colocarse de espaldas a la Meca. Otro aspecto que debe tenerse en consideración es el respeto hacia las mujeres. Normalmente construimos letrinas separadas para hombres y mujeres.