Angelina Jolie expresa su apoyo a los refugiados de Myanmar en los campamentos del norte de Tailandia

Angelina Jolie, Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, insta al gobierno tailandés a conceder una mayor libertad de movimiento a los refugiados de Myanmar en el norte de Tailandia, tras pasar un día escuchando los relatos de los refugiados acerca de las dificultades que han afrontado durante las dos décadas que han estado viviendo en campos cerrados.

Angelina Jolie, Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, con niños y niñas refugiados de la etnia karenni en el campamento de Ban Mai Nai Soi.

Angelina Jolie, Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, con niños y niñas refugiados de la etnia karenni en el campamento de Ban Mai Nai Soi.  © ACNUR/UNHCR/K.McKinsey

Campo de refugiados de Ban Mai Nai Soi, Tailandia, 5 de febrero de 2009 (ACNUR) – La Embajadora de Buena Voluntad de ACNUR, Angelina Jolie, ha hecho un llamamiento al Gobierno tailandés para que conceda a los refugiados de Myanmar en el norte de Tailandia una mayor libertad de movimiento, tras pasar un día escuchando los relatos de los refugiados acerca de las dificultades que han afrontado durante las dos décadas que han estado viviendo en campos cerrados.

"Me entristecí al conocer a una joven de 21 años que ha nacido en un campo de refugiados, que nunca ha podido salir del mismo y que ahora está criando a su propio hijo en un campo", contó Jolie tras su visita del pasado miércoles al campo de Ban Mai Nai Soi, hogar para 18.111 personas, en su mayoría refugiados de etnia Karenni, y situado a tan sólo tres kilómetros de la frontera de Myanmar, cerca de Mae Hon Son.

"Al no tener en el futuro inmediato la posibilidad de que estos refugiados puedan regresar a Burma (Myanmar), debemos buscar alguna forma de ayudarles a trabajar y ser autosuficientes", afirmó Angelina Jolie.

Los 111.000 refugiados registrados que viven en nueve campos en el norte de Tailandia, situados a lo largo de la frontera entre Tailandia y Myanmar, no pueden salir de los campos para trabajar o recibir educación superior.

En una casa de paja construida sobre pilares, Angelina Jolie se sentó en el suelo y conversó con la refugiada Ma Pai, una mujer de 44 años de la etnia minoritaria Kayan que ha solicitado el reasentamiento en los Estados Unidos.

En un internado para huérfanos y menores separados de sus padres, Jolie escuchó atentamente a dos adolescentes, que fueron enviadas por sus padres a cruzar la frontera del campo para que pudieran recibir una educación. Éstas le relataron su temor ante la posibilidad de tener que regresar a Myanmar cuando terminen sus estudios.

"Espero que podamos trabajar con las autoridades tailandesas para acelerar el proceso de admisiones del gobierno y que no tengáis que regresar a la fuerza a Burma si continúa el peligro", dijo Jolie.

El equipo de Admisiones Provinciales del gobierno, el único cuerpo que puede otorgar el estatuto de refugiado a las personas que huyen de los combates o de las persecuciones en Myanmar, tiene aún que tramitar los casos de 5.000 personas que llegaron a la provincia de Mae Hong Son en 2006 y 2007, cuando se registraron los últimos combates significativos en el estado de Kayah, situado justo al otro lado de la frontera. Durante el pasado año siguieron entrando refugiados en Ban Mai Nai Soi y en otros tres campos de la provincia, la mayoría huyendo de los trabajos forzados y otros abusos de los derechos humanos.

Una mujer de 26 años, Pan Sein, contó a Angelina Jolie que huyó de su pueblo en el estado de Kayah el pasado mes de noviembre y que emprendió un largo y peligroso viaje a pie que finalmente la condujo hasta el campo a comienzos del mes de enero.

"¿No tuviste miedo de dejar a tus padres y venir sola?", le preguntó Jolie. "Sí, tuve miedo", replicó Pan Sein. "Era peligroso huir, pero era aún más peligroso quedarse en mi pueblo".

La visita de Jolie llega en un momento en el que la atención mundial se dirige hacia el amplio número de personas de etnia rohinga que huyen del estado de Rakhine, en el norte de Myanmar, en precarias barcazas, y justo después de que ACNUR consiguiera acceder a 78 inmigrantes rohingas detenidos en Ranong, en el sur de Tailandia.

"La visita a Ban Mai Nai Soi y el hecho de ver lo hospitalario que ha sido Tailandia durante años con 111.000 refugiados, mayoritariamente de las etnias Karen y Karenni, me hace mantener la esperanza en que Tailandia sea igual de generoso con los refugiados rohingas que están llegando ahora a sus costas", manifestó Jolie.

"También espero que la situación de los rohingas se estabilice y que sus condiciones de vida en Myanmar mejoren para que no tengan la necesidad de huir, especialmente considerando lo peligroso que se ha vuelto su viaje", añadió. "Como todo el mundo, ellos merecen que sus derechos humanos sean respetados".

Por Kitty McKinsey, en el campo de refugiados de Ban Mai Nai Soi