Los civiles aún necesitan ayuda en Swat, un año después de desatado el conflicto

Casi un año después de comenzado el conflicto que forzó a cientos de miles de civiles a huir del Valle de Swat, ala mayoría de los desplazados ha retornado pero sus necesidades siguen siendo acuciantes.

Padre e hijo contemplan las ruinas de su casa después de retornar a su pueblo en el Valle de Swat.  © ACNUR/A. Rummery

VALLE DE SWAT, Pakistán (ACNUR) – Casi un año después de comenzado el conflicto que forzó a cientos de miles de civiles a huir del Valle de Swat, al norte de Paquistán, la mayoría de los desplazados ha retornado pero sus necesidades siguen siendo acuciantes.

Según los números oficiales, entre el 80% y 90% de las más de 2 millones de personas que debieron escapar del Valle de Swat tras las operaciones militares del gobierno contra las milicias de la zona ya han regresado a sus hogares. Hoy, si bien la capital de Swat, Mingora, es nuevamente una ciudad animada, los costos humanos del conflicto aún se sienten en el valle. ACNUR y sus socios están ayudando a algunos de los retornados más vulnerables con la construcción de más de 12 mil refugios para reemplazar los hogares que fueron dañados o destruidos, mientras que muchas familias perdieron a quienes generaban el sustento diario y a otros seres queridos.

A su vez, se han establecido 15 centros de asistencia social en Swat y Lower Dir donde grupos de psicólogos tratan a las personas con traumas. Desde noviembre, se atendieron a más de 30 mil personas en situación de vulnerabilidad, muchas de las cuales se enteran de la existencia de los centros en las reuniones comunitarias.

ACNUR enfrenta hoy en Pakistán una compleja situación humanitaria en varios frentes. Además de ayudar a que las personas reconstruyan sus vidas y hogares en las zonas de retorno, se suman los nuevos desplazados internos que necesitan ser registrados y asistidos con kits de emergencia. Sólo en abril, unas 85 mil personas de Kurram y Orakzai fueron registradas en Hangu, Kohat y Peshawar, pero el proceso debió detenerse debido a los continuos ataques a los centros de registro.