Play4Africa y ACNUR juntos en Pretoria para luchar contra la xenofobia

La iniciativa Play4Africa entregó este fin de semana 2.000 balones, 4.000 pares de zapatillas de fútbol y equipamientos deportivos al ACNUR.

Spain's Secretary of Sports Jaime Lissavetzky hands a footballer balls and boots donated by Play4Africa. [for translation]  © ACNUR/U.Reungsuwan

PRETORIA, Sudáfrica (ACNUR) – La iniciativa Play4Africa entregó este fin de semana 2.000 balones, 4.000 pares de zapatillas de fútbol y equipamientos deportivos al ACNUR en Pretoria, tras completar un viaje de cuatro meses desde España hasta Sudáfrica.

Con un convoy de ocho vehículos, Play4Africa salió del puerto de Almería el pasado 7 de Marzo, para comenzar un proyecto encaminado a sensibilizar sobre algunas de los problemas más acuciantes que afectan a millones de jóvenes africanos, como la pobreza, mortalidad infantil, el SIDA/VIH, la malaria y otras enfermedades de transmisión a través del agua y también para reforzar su "derecho a jugar".

Llegaron a Pretoria el pasado viernes a tiempo para descargar materiales y disfrutar de la crucial victoria 2-1 de España frente a Chile para la clasificación de octavos de final en la Copa del Mundo. La ayuda donada por Play4Africa se distribuirá entre los jóvenes refugiados que participan en las iniciativas apoyadas por ACNUR para combatir la xenofobia.

El sábado 26, el equipo de expedicionarios participó en una de estas iniciativas asistiendo al partido de fútbol de la "Peace Cup" (Copa de la Paz) en la ciudad de Attridgeville, a 10 kilómetros de Pretoria, en un campo polvoriento, alejado de las grandes instalaciones deportivas donde tienen lugar los encuentros de la Copa del Mundo. El evento fue organizado por el movimiento Javeriano con la financiación de Cáritas.

Los asistentes, entre los que se encontraba el Secretario de Estado para Deportes, Jaime Lissavetzky, el Embajador de España en Sudáfrica, Pablo de Benavides y el Representante de la Real Federación española de Fútbol, Jorge Carretero, recibieron la bienvenida del equipo del ACNUR y de un grupo de refugiados y sudafricanos que jugaban en el torneo que ha coincidido con el Mundial de Fútbol.

"La intención de la Peace Cup es unir a miembros de la comunidad local con los refugiados para promover la cohesión social" explicó Martín Mande, un refugiado congoleño que ha participado en la organización. "La Copa Mundial se celebra cada cuatro años pero la nuestra es anual".

Durante el descanso tras la primera mitad del encuentro, los 12 capitanes de los equipos participantes en este Mundial tan especial, que han elegido nombres como FC Barcelona, Real Brazil, Brazzaville United o Green Buffalos, agradecieron a Play4Africa y las autoridades españolas allí congregadas su presencia y la donación de materiales.

Attridgeville, una ciudad establecida en 1939 por régimen del apartheid para ubicar a gente de raza negra, es una de las localidades que se vieron más afectadas por la violenta ola de xenofobia que azotó el país en 2008, dejando docenas de muertos y forzando a miles de extranjeros, incluyendo refugiados y solicitantes de asilo, a huir de sus hogares.

Sanda Kimbimbi, el Representante regional de ACNUR en Sudáfrica dijo que la Agencia para los Refugiados apoyaba iniciativas como la Peace Cup en Attridgeville, "porque queremos fomentar la convivencia para que esas situaciones no se vuelvan a producir".

Por otro lado, Alvin Omari, quien huyó del conflicto en la República Democrática del Congo, dijo que participar en la Peace Cup les daba la oportunidad de reunirse con sus hermanas y hermanos sudafricanos "para que puedan ver que no somos ninguna amenaza y que queremos vivir en paz, como ellos".

Los zapatos, pelotas y otro equipamiento donado al ACNUR por Play4Africa serán distribuidos entre los participantes de la Peace Cup, así como en colegios y centros de acogida que proporcionan apoyo a los refugiados en todo el país. Play4Africa ha distribuido equipamientos deportivos, mosquiteras y otros materiales entre las poblaciones más vulnerables, incluyendo refugiados y desplazados internos en más de una docena de países.

Por Tina Ghelli, ACNUR Pretoria, Sudáfrica