Cayendo entre las grietas de la apatridia en el sur de África

How someone can flee Zimbabwe, seek asylum in South Africa, become a migrant worker and wake up stateless one day with no country to his name. [for translation]

Rosalind Elphick, abogada que colabora con el proyecto de apatridia del ACNUR en Musina, Sudáfrica, asesora a Luwizhi en relación con su caso.  © ACNUR/P.Rulashe

MUSINA, Sudáfrica, 6 de octubre (ACNUR) – Luwizhi se ha pasado los últimos cuatro años buscando papeles, y no precisamente como un estudiante de enseñanza superior, sino tratando de conseguir documentos ostentando alternativamente la condición de solicitante de asilo, trabajador migrante y persona apátrida.

Luwizhi nació en 1975 de padre zambiano y madre malawiana, los cuales se habían conocido y habían contraído matrimonio en Zimbabwe como trabajadores migrantes hace varios decenios. Creció en Zimbabwe y tuvo una tarjeta de identidad zimbabuense en la que figuraba la palabra "ciudadano". Durante un tiempo trabajó en una mina en la provincia de Mashonaland Oriental, donde fue el cabecilla del comité de trabajadores.

Orador carismático, dos partidos políticos trataron de captarlo para lograr una mayor adhesión de los ciudadanos con vistas a las elecciones del año 2008. No obstante, esta atención pronto derivó en una situación desagradable y uno de los partidos empezó a seguirlo y a visitarlo a horas intempestivas.

A mediados de 2007 huyó a la aldea de su madre, sita al sur de Harare, capital de Zimbabwe. A su llegada, ella le contó que un grupo de hombres habían venido a la casa en su busca. Una breve descripción confirmó que éstos eran los mismos hombres que lo habían ido a buscar la noche anterior a su lugar de trabajo. Entonces escapó a Musina, la ciudad más septentrional de Sudáfrica en la frontera con Zimbabwe, tras cruzar dicha frontera ilegalmente amparado en la oscuridad de la noche.

En su calidad de solicitante de asilo Luwizhi trabajó como jardinero en Sudáfrica. En 2010, el Gobierno sudafricano puso en marcha el Proyecto de Documentación de Zimbabwe con el fin de regularizar la condición de miles de migrantes zimbabuenses cualificados. El proyecto permitió también a los solicitantes de asilo cambiar su situación y obtener permisos de trabajo o de estudios o permisos para emprender un negocio válidos para un período de cuatro años.

El empleador de Luwizhi insistía en que todos sus empleados debían cambiar su condición de refugiados y obtener permisos de trabajo. Luwizhi no se opuso a ello, dado que le parecía una oportunidad para buscar nuevas oportunidades de trabajo en las minas situadas en los alrededores de Musina y al poco tiempo decidió solicitar un pasaporte a las autoridades de Zimbabwe en Sudáfrica.

"Me llevé la mayor sorpresa de mi vida cuando me dijeron que había dejado de ser ciudadano zimbabuense en 2002, año en el que se promulgó la Ley por la que se modifica la Ley de ciudadanía de Zimbabwe," dice sin dar crédito a esta información. La ley prohíbe la doble ciudadanía en este país y exige a las personas que posean una ciudadanía extranjera – aunque ni siquiera lo sepan – que renuncian a ella para poder mantener su condición de ciudadanos de Zimbabwe.

"La Ley de ciudadanía de Zimbabwe es cada vez más restrictiva," dice Rosalind Elphick, abogada que trabaja en Musina para Abogados pro Derechos Humanos, organismo asociado al ACNUR, en el proyecto sobre la apatridia que lleva a cabo el organismo a nivel regional. "Lo único que puede alegar Luwizhi es que nació en el territorio, pero en Zimbabwe no tiene derecho a la ciudadanía, dado que la Constitución exige que tenga al menos un pariente consanguíneo natural de Zimbabwe, – por ejemplo, el padre o el abuelo – y él no tiene ninguno."

Luwizhi se lamenta de su situación, "¿Quién soy yo? ¿A qué país pertenezco, puesto que Zimbabwe siempre ha sido para mí mi único país? Alegar que mis padres eran naturales de otros países no tiene ningún sentido porque yo no tengo ningún familiar en Zambia ni en Malawi."

Por entonces, también había renunciado a su solicitud de asilo, lo que lo convertía en una persona indocumentada y apátrida en Sudáfrica. Podría haber sido detenido por infringir las leyes de inmigración, pero, afortunadamente, obtuvo de nuevo la condición de solicitante de asilo después de que Abogados pro Derechos Humanos apelara al Servicio de Acogida de Refugiados en Musina.

Aunque Sudáfrica no es parte en la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 ni en la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, al parecer, el Departamento de Relaciones Internacionales y Cooperación se ha interesado por este caso.

"Han permitido a Abogados pro Derechos Humanos exponer el caso y se han mostrado dispuestos a colaborar y a escuchar los casos que defendemos y se han interesado por nuestras estadísticas," dice Elphick. "Por otra parte, hemos descubierto la existencia de varios grupos de personas apátridas o en riesgo de convertirse en apátridas en este país."

Abogados pro Derechos Humanos está trabajando duramente para presentar sus averiguaciones al Departamento del Interior, encargado de los asuntos relativos a la inmigración, los refugiados y los solicitantes de asilo.

Mientras tanto, Luwizhi está agradecido a Abogados pro Derechos Humanos por el asesoramiento que le han proporcionado. "Se han tomado un gran interés por mi situación y confío plenamente en que en algún punto del camino me ayudarán a solucionar este problema," dice.

Por Pumla Rulashe en Musina, Sudáfrica