ACNUR pide 32 millones de dólares para las operaciones de emergencia en Libia

The bulk of the supplementary funding will be used for protection needs, an evacuation programme and to purchase life-saving aid supplies. [for translation]

Trabajadores inmigrantes esperan en la tierra de nadie entre Libia y el puesto fronterizo egipcio en Sallum.  © ACNUR/F.Noy

GINEBRA, 8 de marzo (ACNUR) – La Agencia de la ONU para los Refugiados hizo un llamamiento a los donantes para que aporten los 32 millones de dólares necesarios para seguir financiando las operaciones de emergencia que se están desplegando ante la crisis de Libia. Estos fondos adicionales serán destinados a cubrir necesidades de protección, a apoyar la continua evacuación humanitaria de miles de personas atrapadas en Túnez y Egipto, y para comprar material de ayuda de emergencia.

"Necesitamos con urgencia esta financiación", apuntó Panos Moumtzis, director de relaciones con donantes de ACNUR. La financiación solicitada por ACNUR es parte de un llamamiento global de Naciones Unidos que asciende a 160 millones de dólares.

A su vez, el Alto Comisionado António Guterres elogió el esfuerzo internacional que se ha llevado a cabo para evacuar y repatriar a miles de trabajadores extranjeros a través de la frontera de Libia con Túnez, pero advirtió de la posibilidad de que resurja el problema del desplazamiento, ya que una multitud de personas permanecen en las fronteras.

Recordó que cerca de 15.000 bangladesíes están aún atrapados en las fronteras egipcia y tunecina tras huir de la violencia desatada entre fuerzas pro – y antigubernamentales en Libia a mediados de febrero. Decenas de miles de personas, en su mayoría trabajadores egipcios, han sido ya repatriados gracias al programa de evacuación coordinado por ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

"Prevemos que la situación puede empeorar en un futuro cercano, y que podamos estar de nuevo ante huida masiva de personas hacia ambos países", advirtió Guterres en una rueda de prensa conjunta en Ginebra con la Coordinadora de Asistencia de Emergencia de la ONU, Valerie Amos y el Director General de la OIM William Lacy Swing. "(Las fronteras) se han descongestionado, pero debemos permanecer alerta", señalo Swing.

Guterres también apreció la "extraordinaria generosidad" de la población y gobiernos de Túnez y Egipto al permitir el ingreso en su territorio de cerca de 200.000 personas tras huir de Libia en las últimas tres semanas.

"En un tiempo en que tenemos tantas fronteras cerradas, tantos retornos forzados y expulsiones, estos dos países han dado un ejemplo extraordinario", dijo, haciendo hincapié en el hecho de que "todas las personas a las que ayudamos no quieren emigrar a países desarrollados. Sólo desean volver a su hogar".

El flujo de personas que entraban en Túnez desde Libia continuó el lunes, aunque en mucha menor medida que lo observado en la última semana. Eran en su mayoría trabajadores inmigrantes, incluidos un gran número de bangladesíes y algunos libios. A día de hoy, más de 110.000 personas han huido a Túnez desde Libia.

Particularmente deseosos de llegar a casa estaban los ganeses, nigerianos, y otros ciudadanos del África subsahariana. ACNUR confía en que se puedan fletar vuelos en los próximos días en el marco del programa de evacuación de emergencia coordinado con la OIM.

El Alto Comisario reiteró la gran preocupación que tiene ACNUR ante la situación que sufre la comunidad de África subsahariana en Libia. "Creemos que muchos tienen miedo de desplazarse", dijo Guterres. "Llamo a que se realice un gesto generoso de solidaridad a este colectivo que se encuentra en una situación muy desfavorecida".

Abdul Khedir, un somalí de 21 años entrevistado en la frontera tunecina el pasado lunes, afirmó haber huido de Trípoli después de que su mujer y su hijo murieran en un fuego cruzado. Dijo que varios testigos habían visto cómo cinco subsaharianos eran asesinados en la capital Libia. "Nos atacaron a todos – pensaron que trabajábamos para (el líder libio Muammar) Gaddafi", explicó.

Mientras tanto, en Egipto el número de llegados desde Libia desde mediados de febrero ya supera la cifra de 100.000, incluidos casi 70.000 egipcios y más de 6.000 libios. Muchos ciudadanos de terceros países, la mayor parte de Bangladesh y Sudán, son trabajadores inmigrantes que están esperando poder regresar a casa ayudados por sus embajadas o por la OIM.

En la zona este de Libia, un convoy organizado por la Cruz Roja Egipcia repartió el domingo 25 toneladas de material medico y ayuda alimenticia financiados por ACNUR a la ciudad costera de Tobruk, tras cruzar la frontera en Sallum.

El material había sido solicitado por la Media Luna Roja libia, que los solicitó con carácter de urgencia. Un segundo convoy en ese mismo día llevó 28 toneladas de material no alimentario de ACNUR, como mantas, colchones, y artículos de higiene, a Sallum, donde fueron repartidos a miles de personas que se encuentran atrapadas en la frontera.

"Las noches son increíblemente frías, y muchas personas se ven obligadas a dormir a la intemperie", dijo el trabajador de ACNUR Samer Haddadin en la frontera. "Mantas, colchones de plástico y comida son lo mínimo que podemos darles mientras esperan para continuar su viaje. "ACNUR y la OIM, con otros colaboradores, han provisto de agua potable y comida a aquellos que esperan en la frontera, que son distribuidas por la Media Luna Roja Egipcia.

Mientras tanto, un hombre en la frontera se enfrenta al dilema de si volver a su país, Costa de Marfil, que también ha entrado en conflicto. "¿Dónde debería ir? El país donde nací está en llamas," dijo el hombre, que ha pasado varios años trabajando en Libia y reclama que le deben el salario de cinco meses. "¿Me he convertido en un refugiado? ACNUR trabaja en colaboración con el gobierno egipcio para ofrecer un lugar seguro a los refugiados que se encuentran en la frontera.