La actriz china Yao Chen comparte historias de refugiados con millones de fans

Desde un campamento de refugiados en Tailandia, la colaboradora honoraria de ACNUR para China, Yao Chen, usa las redes sociales para compartir su afecto por los refugiados.

La actriz china Yao Chen rompió a llorar después de escuchar a Naw Roza, una mujer de la etnia Karen de 39 años, contar cómo había sido perseguida en Myanmar desde que tenía cinco años.  © ACNUR/K.McKinsey

CAMPO DE REFUGIADOS DE MAE LA, Tailandia, 1 de abril (ACNUR) -- Una de las actrices chinas más populares, Yao Chen, asumió nuevas funciones esta semana en un campo de refugiados en el norte de Tailandia, cogiendo una azada para cavar un agujero en el campo de un granjero, y aprendiendo tai de un niño pequeño mientras ahondaba en las vidas de los refugiados de la etnia Karen del este de Myanmar.

"Me conmovió profundamente cómo los refugiados mantienen su dignidad", dijo Yao Chen, colaboradora de ACNUR en China, después de pasar dos días visitando a los refugiados en el campo de Mae La, hogar de cerca de 29.000 refugiados registrados y de unos aproximadamente 16.000 no registrados, todos ellos de Myanmar. "Los refugiados son gente maravillosa.Tienen dignidad y bondad, la pobreza no acaba con su amabilidad".

Yao Chen destacó dos detalles en particular que la emocionaron especialmente: el hecho de que una mujer de 58 años y muy culta, que hablaba un inglés perfecto y que era capaz de trabajar y de hacer una contribución a la sociedad, era ahora dependiente del apoyo de ACNUR y de otras agencias.

El segundo momento conmovedor lo vivió al final de una emotiva conversación de dos horas en una pequeña casa de paja construida sobre pilotes con una familia que le contó cómo habían tenido toda una vida de sufrimiento en Myanmar. Cuando el padre se levantó para despedirse, resultó que había estado sentado sobre un gran agujero en el suelo de bambú.

"No quería que sus invitados se sentaran en ese lugar, no quería que sus hijos se cayeran por ese agujero, y no quería que se viera en qué condiciones estaba su casa," dijo la actriz Yao Chen. "Estaba siendo hospitalario, protegiendo a sus invitados y a sus hijos, y mostrando una gran dignidad. Estaba muy emocionada."

A esta familia, que llegó de Myanmar a principios de marzo, se le permitió quedarse temporalmente en la casa vacía de otra familia refugiada, pero no tenían dinero para hacer reparaciones y no estaban todavía registrados para recibir las raciones de comida. Dijeron que vivían de las limosnas de otros refugiados.

Naw Roza, de 39 años, y su marido, Saw K'Lu de 36 años, contaron a Yao Chen y a ocho periodistas chinos que la acompañaban que nunca habían conocido una vida normal en Myanmar, tan sólo una vida de trabajo forzoso, abusos y confiscaciones. Naw Roza dijo que solo tenía cinco años cuando el ejército incendió su aldea y amenazó con matar a todos los adultos, forzando a todos a huir a la jungla y a reconstruir sus casas en otros lugares.

Saw K'Lu dijo que el ejército le obligó a trabajar como mozo transportando munición y que cuando un día se desplomó agotado, un soldado le apuñaló en el costado. Se subió la camisa para mostrar a Yao Chen la cicatriz.

Naw Roza rompió a llorar cuando relató cómo el ejército a menudo confiscaba las dos terceras partes de lo poco que su marido podía ganar al día por su trabajo, dejándola sin suficiente dinero para comprar ni siquiera arroz para sus ocho hijos, que tenían entre 18 meses y 14 años.

Las palizas, las amenazas y las abusivas demandas de dinero finalmente les llevaron a huir a mediados de febrero, dijo ella. Su familia tuvo que caminar durante tres semanas hasta llegar al campo. "No nos atrevemos a regresar", dijo Naw Roza. "Tenemos miedo de que nos maten."

En un proyecto de agricultura financiado por ACNUR mientras trabajaba con los granjeros refugiados, muchos de los cuales eran discapacitados, a Yao Chen le vinieron a la mente recuerdos agradables de su infancia. Cogiendo una azada, Yao Chen se encontró con un gusano -- como los que dijo que usaba para alimentar a los patos cuando era niña en los terrenos de su abuela en una zona rural de China.

En un aula donde ACNUR financia clases en lengua tai, Yao Chen divertía a los niños refugiados mientras se esforzaba en escribir la complicada caligrafía.

Según los informes publicados en marzo por los medios chinos, Yao Chen se encuentra entre los cinco microbloggers más importantes del mundo, situándose a la par con el presidente de Estados Unidos Barack Obama, con más de 7 millones de seguidores. Su microblog está alojado en Sina.com, el portal de internet especializado en información y entretenimiento más popular de China.

En esta primera visita a un campo de refugiados la actriz Yao Chen aprovechó para enviar noticias y fotografías directamente desde el interior del campo Mae La, el más grande de los nueve campamentos que se encuentran a lo largo de la frontera de Tailandia con Myanmar. La respuesta de sus fans mostró cómo la actriz ha logrado aumentar en China la comprensión hacia la situación de los refugiados.

Al final de su visita, Yao Chen observó que "cuando visitas a los refugiados en este campamento, todos se muestran cordiales y están deseando conocer cosas sobre el mundo exterior. Pero cuando hablas con ellos en profundidad, te das cuenta de cuánto han sufrido."

Cuando se marchaba, Naw Roza, una cristiana, estrechó la mano de Yao Chen y dijo: "Espero que Dios la traiga de nuevo con nosotros". Yao Chen respondió que ella tan sólo había comenzado a trabajar con los refugiados el año pasado, y "espero poder pasar cada año un tiempo con los refugiados."

Por Kitty McKinsey en el Campo de Refugiados Mae La,Tailandia