Cuerno de África: Se necesita ayuda urgente para hacer frente a la crisis humanitaria

The extra funding is needed to assist the growing exodus of Somalis fleeing conflict and drought into neighbouring countries, said UNHCR chief António Guterres in Ethiopia. [for translation]

El Alto Comisionado António Guterres se encuentra con los refugiados somalíes en Dollo Ado, Etiopía.  © ACNUR

DOLLO ADO, Etiopía, 8 de julio (ACNUR) – El ACNUR advirtió hoy que los esfuerzos para brindar ayuda a los refugiados de Somalia que día tras día llegan a los países vecinos corren el riesgo de no dar abasto sin una respuesta internacional más rápida y sólida para hacer frente a la crisis humanitaria causada por la sequía y el desplazamiento en el Cuerno de África.

La agencia de la ONU para los refugiados ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor 136,3 millones de dólares (USD) para prevenir una catástrofe humanitaria en la región. La financiación adicional ayudará a salvar las vidas de los miles de somalíes que están llegando diariamente a Etiopía, Kenia y Djibouti.

El Alto Comisionado António Guterres está en la región y visitó este jueves las zonas de tránsito y acogida de refugiados cerca de Dollo Ado, en el sudeste de Etiopía. Habló con madres que perdieron a sus hijos en el largo viaje desde Somalia central. Fue testigo del sufrimiento de quienes fueron obligados a abandonar a sus familiares enfermos. También habló con los trabajadores humanitarios que reciben a los refugiados recién llegados, pidiéndoles que se apuren para ayudar a los más necesitados.

Desde el inicio del año, ya han llegado 54.000 somalíes a esta zona de Etiopía. El ritmo de llegadas ha subido en las últimas semanas hasta 1.700 personas por día. Los niveles de desnutrición son preocupantemente altos entre los recién llegados. Al menos el 50 por ciento de los niños son parcialmente o gravemente desnutridos. Niveles similares se están registrando en Kenia.

Las agencias humanitarias y las entidades gubernamentales de ayuda a refugiados están al límite de su capacitad de atención. Actualmente, los refugiados que llegan a la zona de Dollo Ado son más de los que es posible registrar. Los sistemas para satisfacer las necesidades alimentarias y de salud están al borde del colapso. Además, escasea la electricidad para bombear el agua a los campamentos, ya que los paneles solares funcionan a ritmo reducido debido a condiciones atmosféricas desfavorables. Un nuevo campamento en la zona, en la localidad de Kobe, ha empezado a funcionar hace pocas semanas, sin embargo, ya está cerca de su capacidad máxima de 20.000 personas. Todos estos problemas pueden ser solucionados si se reciben los recursos adecuados.

En su visita de ayer, la delegación del Alto Comisionado vio un gran número de personas recién llegadas que esperaban ser registradas y recibir su tarjeta de racionamiento, en su mayoría procedentes de la región de Bay, al oeste de Mogadiscio. Según la información recibida, algunos han caminado hasta 30 días antes de alcanzar la seguridad en Dollo Ado.

La crisis por la sequía en el Cuerno de África está afectando a Etiopía, Kenia y el centro y sur de Somalia, sin embargo, es en Somalia que su impacto ha sido más pronunciado. En ese país la caída de la producción agrícola ha determinado un aumento de los precios. La situación de la población civil se ha visto aún más exacerbada debido a una ofensiva de las fuerzas gubernamentales empezada en febrero contra los insurgentes de Al-Shabaab, cerca de las fronteras con Etiopía y Kenia.

El Alto Comisionado Guterres ha declarado a los periodistas que se necesitan mayores esfuerzos de ayuda humanitaria dentro de Somalia para que las personas no tengan que dejar el país para recibir ayuda. Sin embargo, el conflicto impide que esto pase.

Asimismo, en Kenia, son aproximadamente 1.400 los somalíes que llegan diariamente al complejo de campamentos de Dadaab. El 80 por ciento de ellos son mujeres y niños.

La desnutrición y el hacinamiento son las prioridades principales en los campamentos. Se necesitan con urgencia personal médico y alimentos terapéuticos altamente energéticos y ricos en proteínas. El desafío principal es recibir y estabilizar rápidamente a los refugiados somalíes que llegan en condiciones de salud extremadamente difíciles. Los niveles de desnutrición entre los niños somalíes menores de 5 años que llegan a Dadaab son aproximadamente del 30 por ciento.

Los tres campamentos existentes – Dagahaley, Ifo y Pagadera – fueron inicialmente construidos para acoger a 90.000 refugiados, a principios de los '90. Hoy albergan a un número de personas cuatro veces mayor. Los últimos en llegar arman cobijos en las afueras de los campamentos. Los equipos del ACNUR en Dadaab estiman en cerca de 65.000 las personas que viven actualmente en estos asentamientos improvisados, donde la agencia ha brindado atención médica de emergencia, ha ayudado a armar carpas y proporcionado material de cobijo, enviado camiones con agua e instalado puntos de abastecimiento.

Según las estimaciones del ACNUR, ya un cuarto de los 7,5 millones de habitantes de Somalia es constituido por desplazados internos o refugiados que viven fuera del país y la violencia que azota el sur y centro del país agrava los efectos de la sequía.

Los refugiados somalíes en la región son ahora más de 750.000, la mayoría de los cuales vive en los vecinos Kenia (405.000), Yemen (187.000) y Etiopía (110.000). Las personas desplazadas internamente en Somalia son aproximadamente 1,46 millones.