ACNUR cierra su oficina en Timor Oriental después de 12 años de actividad

President José Ramos-Horta says the country has emerged from the trauma of its birth and UNHCR's departure is good news. [for translation]

José Ramos-Horta, presidente de Timor Oriental, con el coordinador regional del ACNUR para el sureste de Asia, James Lynch, durante la ceremonia de cierre de la oficina del ACNUR en Dili.  © ACNUR/K.McKinsey

DILI, Timor Oriental, 12 de enero (ACNUR) – En una ceremonia repleta de recuerdos personales, el presidente de Timor Oriental, José Ramos-Horta, agradeció al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) este jueves por haber apoyado el país durante las crisis humanitarias ocurridas en los primeros años de independencia.

"Siempre estamos preparados para asumir nuestras responsabilidades", dijo. "Esta es la mejor forma de agradecerle al ACNUR y a todos los países que asistieron a nuestros refugiados en todos estos años".

El presidente, quien vivió más de dos décadas como refugiado en los Estados Unidos y Australia, entre 1975 y 1999, dijo que el cierre de la oficina del ACNUR después de 12 años es señal de que Timor Oriental ya superó los problemas humanitarios enfrentados en sus primeros años. "Es una excelente noticia", dijo.

El ACNUR abrió su oficina en el país en mayo de 1999, poco antes de que el violento referendo para la independencia de Indonesia, ocurrido en agosto, obligara a casi 250.000 personas a huir hacia Timor occidental. Después, el ACNUR ayudó a más de 220.000 refugiados a retornar a sus casas y trabajó para facilitar la reconciliación, mientras Timor Oriental se encaminaba hacia la independencia. En mayo de 2002 Timor Oriental se convirtió en el primer nuevo país del siglo XXI y 191º Estado miembro de la ONU.

James Lynch, coordinador regional del ACNUR para el sureste de Asia, elogió el país por sus "increíbles conquistas", mencionando que Timor Oriental es uno de los pocos países de la región que firmó la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. "Aunque prácticamente no haya refugiados ni solicitantes de asilo aquí, el país cuenta con una legislación eficaz para tramitar las solicitudes", dijo durante la ceremonia.

En una emergencia sucesiva, en 2006, el ACNUR prestó ayuda urgente a 150.000 personas desplazadoas dentro del inestable país, debido la violencia de pandillas, saqueos e incendios.

Tanto Ramos-Horta como Lynch rindieron homenaje a tres funcionarios del ACNUR – Samson Aregahegn, Carlos Cáceres y Pero Simundza – asesinados en Atambua, en Timor Oriental, en septiembre de 2000.

"Siempre recordaremos el sacrificio que ellos y otros funcionarios del ACNUR hicieron para ayudar a los refugiados de Timor Oriental a retornar a sus casas", dijo Lynch. "Creo que el vínculo de la agencia para los refugiados con la población civil salió fortalecido de aquella tragedia".

Con el cierre de la oficina del ACNUR en Dili, la oficina regional en Bangkok seguirá trabajando con el Gobierno y la sociedad civil de Timor Oriental para proteger a los refugiados y solicitantes de asilo en el país.

Dirigiéndose a Lynch y después de haber hecho hincapié en las cálidas relaciones entre Timor Oriental y el ACNUR, Ramos-Horta dijo: "Esperemos que ustedes no tengan que volver al país a raíz de emergencias".

Por Kitty McKinsey, en Dili, Timor Oriental