ACNUR afirma que se encuentra "al límite de sus capacidades" por el creciente número de refugiados

El Alto Comisionado António Guterres dice que el ACNUR ha mejorado su capacidad para proteger a los refugiados, pero este año más de 1,5 millones de refugiados han dejado Siria.

Imagen hoy de la apertura oficial de la 64ª reunión anual del Comité Ejecutivo de ACNUR en Ginebra.  © ACNUR/J-M.Ferré

GINEBRA, Suiza, 1 de octubre de 2013 (ACNUR) – En la actualidad hay más personas se han visto obligadas a huir de sus hogares que en cualquier otro momento durante las últimas dos décadas, lo que ha llevado al límite los recursos de ACNUR, según ha afirmado hoy el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres.

António Guterres declaró en la sesión inaugural de la reunión anual del Comité Ejecutivo que mientras ACNUR y sus socios siguen prestando ayuda en los grandes desplazamientos de años anteriores, en 2013 se han producido nuevos flujos masivos de refugiados.

"Sólo este año, más de 1,5 millones de refugiados han abandonado Siria y cientos de miles han huido de sus países en África: desde la República Centroafricana hasta la República Democrática del Congo, Sudán, Malí y Somalia", declaró el máximo responsable de ACNUR.

"Mientras me dirijo hoy a ustedes, hay más personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares que en ningún otro momento desde el genocidio de Ruanda (en 1992). Si los refugiados y las personas desplazadas internas fueran un país, éste sería uno de los 30 más grandes del mundo" dijo António Guterres.

El Alto Comisionado inauguró la sesión del Comité Ejecutivo, donde se definen los programas y presupuestos para el próximo año, tras acabar una reunión previa de dos días con los miembros del Comité centrada en la crisis de refugiados creada por la guerra en Siria. Ya hay 2,1 millones de refugiados sirios fuera del país y más de 4 millones de desplazados dentro de Siria.

"ACNUR y sus socios están haciendo todo lo posible para dar respuesta, pero estamos al límite de nuestra capacidad por esta combinación de una emergencia sin precedentes en el pasado reciente, y la persistencia de otras crisis en el mundo", declaró el Alto Comisionado.

Aunque "año tras año están aumentando las dificultades en nuestra capacidad de ayuda", Guterres aseguró que la organización estaba ofreciendo protección y asistencia al creciente número de refugiados. Si bien reconoció las deficiencias, el Alto Comisionado citó varios factores que influyen en la capacidad del ACNUR a la hora de desempeñar sus responsabilidades.

Guterres señaló que el factor más importante ha sido la generosidad de los países y comunidades que han acogido a refugiados. Sin embargo, advirtió de que la comunidad internacional debe compartir esta responsabilidad, subrayando que el 80% de los refugiados que hay actualmente están siendo acogidos por países en vías de desarrollo, mientras que hace una década este porcentaje era del 70%.

"El segundo factor que nos ha permitido responder ha sido el gran apoyo económico de los donantes. Aunque todavía hay un considerable déficit, la financiación ha alcanzado niveles sin precedentes tanto el año pasado como éste. En 2012, ACNUR recibió 2.300 millones de dólares en de contribuciones voluntarias, un récord que se superará en 2013. El apoyo del sector privado también está aumentando gradualmente, de 21,7 millones de dólares en 2006 a los 170 millones que se esperan este año", declaró.

Guterres explicó que la organización ha hecho frente al reto de garantizar que los fondos destinados a los refugiados sirios no llegaran a expensas de otras crisis. Si bien elogió el hecho de que los países que hubieran aumentado su asistencia general para cubrir las necesidades de los refugiados sirios, Guterres también señaló que la financiación para las actividades de ACNUR en muchas regiones, sobre todo en África, había caído.

El responsable de la Agencia de la ONU para los Refugiados dijo que recaudar fondos para ayudar a las personas desplazadas internas –que a diferencia de los refugiados no han abandonado su país de origen-, se estaba volviendo más difícil ,ya que el interés de la comunidad internacional por su sufrimiento está disminuyendo.

Sin embargo, según explicó, ACNUR se ha visto fortalecido mediante el refuerzo de sus alianzas dentro y fuera de Naciones Unidas. Las reformas dentro de ACNUR, sobre todo en lo que respecta a una reducción en los costes de su sede, que ha pasado del 14% al 8% de gasto en los últimos años, también han garantizado que hubiera más fondos disponibles para ayudar a los refugiados.

"Desde 2006 nuestras operaciones se han duplicado con creces en tamaño, mientras nuestro personal en todo el mundo sólo ha experimentado un aumento del 13% y en Ginebra, incluso se ha reducido en un 32%", dijo Guterres. "Mediante esta clara reducción en costes estructurales relativos, ahora podemos destinar significativamente más recursos a la protección, la asistencia y las soluciones para la gente de nuestro interés". Guterres dijo que ACNUR ahora podía ofrecer ayuda de emergencia para 600.000 personas en 72 horas.

El Alto Comisionado también se mostró particularmente preocupado por encontrar soluciones para las "poblaciones globalizadas de refugiados", es decir, los casos de personas que han huido de un mismo país, como afganos y somalíes, y ahora están acogidos en varios Estados. "Muchos de ellos han estado desplazados durante dos décadas o más. En algunas familias, sólo los abuelos han visto su país de origen. No obstante, para muchos de estos refugiados, el retorno a casa sigue siendo un sueño que esperan cumplir algún día, una vez que sea seguro", dijo.

"A pesar que unos 5,7 millones de refugiados afganos han regresado a su país desde 2002, todavía había más de 2,6 millones diseminados por 82 países a finales del año pasado", declaró António Guterres. "La segunda población mundial de refugiados, los somalíes, se reparten por una extensión geográfica aún mayor que los afganos. Más de 1,1 millones de refugiados somalíes están registrados actualmente en 109 países".

El Alto Comisionado de ACNUR también mostró su preocupación por los peligros a los que se enfrentan los refugiados y solicitantes de asilo que viajan en flujos migratorios mixtos. "Estas personas a menudo se ven obligadas a recurrir a los servicios de redes de tráfico de personas, exponiéndose al acoso, explotación, palizas, riesgo de trata o incluso la muerte".

"Estos flujos, como por ejemplo el solicitantes de asilo e inmigrantes de África del Este o el de aquellos que emprenden peligrosas travesías marítimas en la región Asia-Pacífico, ponen de relieve la necesidad de adoptar nuevos enfoques mediante respuestas regionales coordinadas", dijo Guterres en el encuentro.

El Alto Comisionado advirtió de que la institución del asilo, garantizada por acuerdos internacionales, está sometida a una presión cada vez mayor, también en algunos países del mundo desarrollado. Los refugiados y los solicitantes de asilo a menudo encuentran las fronteras cerradas o se enfrentan a un trato deficiente si son admitidos.

"Los sistemas de recepción por debajo de los estándares de calidad, el uso desproporcionado de la detención, incluso como elemento de disuasión para futuras llegadas, y la falta de acuerdos adecuados sobre responsabilidades compartidas entre los Estados son nuestras principales preocupaciones", señaló.

"Además, no todos los Estados están haciendo lo suficiente para combatir la intolerancia, el racismo y la violencia por motivos raciales, lo cual plantea un serio peligro para la seguridad de los refugiados y otros extranjeros".

Guterres también pidió que más países firmaran las dos convenciones de Naciones Unidas para combatir la apatridia, una situación en la que la falta de nacionalidad puede dejar a las personas en una situación precaria. El Alto Comisionado se refirió a los apátridas rohingya de Myanmar, que realizan peligrosos viajes en barco hacia otros países para huir de la violencia. "La erradicación de la apatridia en una década es un objetivo ambicioso. Pero es una meta que creo que debemos ser capaces de alcanzar juntos", dijo.

"La búsqueda de soluciones duraderas para los refugiados y las personas desplazadas sigue siendo la meta final del trabajo de ACNUR, y también su mayor reto", afirmó Guterres. "El año pasado, el número de nuevos refugiados de nuevo superó a de personas que pudieron poner fin a su desplazamiento. Esto no hace sino subrayar la urgencia de revitalizar la forma en que vemos las soluciones".