De apátrida a concejal: Un marfileño ayuda a otros a obtener la nacionalidad

Cómo un fantasma viviente se convirtió en ciudadano y oficial electo en su nativa Costa de Marfil, que recientemente se adhirió a las dos convenciones internacionales sobre apatridia.

Muchos niños en Costa de Marfil no poseen certificados de nacimiento debido a los disturbios de las elecciones de 2010. Esto podría cambiar pronto, gracias a la adopción de medidas para resolver el problema de la apatridia.  © ACNUR/K.Mahoney

YAMOUSSOUKRO, Costa de Marfil, 23 de diciembre (ACNUR) – Durante casi toda su vida, el funcionario electo, Bere Tassoumane tuvo problemas para probar su existencia. En su Costa de Marfil natal, su nombre no figuraba en los registros civiles y no podía acceder a ningún documento de identidad. Como consecuencia no podía inscribirse en la escuela, comprar tierras o aplicar a un trabajo. Por casi 30 años fue un hombre sin la protección de ningún país. Era un fantasma viviente.

No fue hasta su adolescencia que Bere reconoció la gravedad de su problema. Luego de haber sido objeto de burlas en la escuela por no ser "marfileño", descubrió que no podía matricularse en el colegio debido a la falta de la documentación necesaria para tomar los exámenes de admisión.

Fue a probar suerte en la vecina Burkina Faso, la tierra de sus antepasados. "Fui a la escuela en Burkina Faso porque no podía inscribirme en mi país, Costa de Marfil", explicó Bere. "Pagué 10.000 francos (U$D 20) para inscribirme, porque fui considerado extranjero. Los nacionales pagan la mitad de ese monto".

Bere esperaba sentirse bienvenido en la tierra de sus abuelos, pero este no fue el caso. "En un dialecto de Burkina Faso la palabra 'Paweogo' significa "alguien que no tiene raíces", dijo Bere. Así me llamaban. Se burlaban de mí. Uno no se siente bien en su propia piel, uno se siente como don nadie".

Bere nació en un pueblo cerca de Bouafflé, una ciudad en el interior de Costa de Marfil. También ahí nacieron sus padres. Hace unos 70 años sus abuelos se unieron a una ola masiva de migrantes desde Alto Volta – actual Burkina Faso – quienes fueron a trabajar en las plantaciones de cacao y café. Es en ese entonces, antes que las ocho colonias francesas en África Occidental consiguieran su independencia en los años 60s, tanto Costa de Marfil como Alto Volta eran consideradas un solo territorio bajo administración francesa.

Para los abuelos de Bere, el traslado a Bouafflé era simplemente un traslado interno, dentro de un gran territorio colonial. Siete años antes del nacimiento de Bere, Costa de Marfil celebró su propia independencia, en 1960. En los inicios de su independencia, los fundadores de la Nación bosquejaron el primer código legislativo en materia de nacionalidad, que proveía una definición vaga sobre quienes serían considerados ciudadanos de Costa de Marfil. No garantizaba la nacionalidad marfileña a niños cuyo único vínculo era el nacimiento en el territorio marfileño. Consecuentemente, una gran porción de la población quedó desprovista de una nacionalidad determinada y cientos de miles de migrantes, como los antepasados de Bere, se convirtieron en apátridas.

Este limbo legal duró por varias generaciones. Las cosas sólo comenzaron a cambiar en 1996 cuando el Gobierno expidió un decreto con un listado de nombres de miles de personas, para asegurar que aquellos en el limbo, fueran finalmente reconocidos como ciudadanos de Costa de Marfil. Para Bere, fue un nuevo comienzo. Su nombre estaba en la página 152 del decreto.

Tras haber obtenido la ciudadanía a sus treinta años, Bere comenzó a ejercer los derechos que su nuevo status legal le daba. Obtuvo su documento de identidad y votó por primera vez. Pero el cambio no pasó de la noche a la mañana; y a pesar de su nacionalidad, el aún encontró desafíos. "Me acusaban de haber obtenido mi documento de identidad de manera fraudulenta", dijo, refiriéndose a otros marfileños que sospechaban de sus raíces burkinesas. "Fui arrestado y entregado a la policía por fraude".

En los años luego del decreto, los antiguos apátridas como Bere eran tratados con sospecha y sufrían discriminación. Viajaban dentro de Costa de Marfil con una copia en papel del voluminoso decreto.

Inspirado por sus nuevos derechos, Bere no se detuvo. Se postuló para un cargo público y ganó. Fue democráticamente elegido por el pueblo de Costa de Marfil para representarlos como concejal en la Municipalidad de Bouafflé. Cinco amigos de Bere, anteriormente apátridas, también ganaron elecciones locales. Uno de ellos es periodista en la televisión. Bere no ve ninguna razón por la que alguno de ellos no pueda ser alcalde algún día.

En el poco tiempo libre que le queda, Bere trabaja como voluntario, viajando por diferentes partes y ayudando a personas a hacer los trámites administrativos necesarios para ser documentados y asegurarse que cuentan con la protección del Estado.

"Le decimos a nuestra gente que vayan a las oficinas del Estado y se declaren", dice Bere. "Estamos trabajando para el bienestar de nuestra comunidad, por amor, porque nosotros mismos hemos sido marginados".

En octubre de 2013 Costa de Marfil se adhirió a las dos convenciones internacionales sobre la apatridia – la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961. Estas adhesiones son parte de un conjunto de medidas tomadas por el Gobierno marfileño para abordar la situación de apatridia masiva en el país. Otras medidas incluyen una reforma reciente en la Ley de Nacionalidad y la revisión de los casos de personas cuya nacionalidad no está claramente definida.

Para la jurista Marie-Josée Baba, una cosa es promulgar una ley, y otra es aplicarla. "Tenemos mucho trabajo por hacer cuando se trata de cambiar la manera de pensar de la gente" dice Baba, quien ha estado trabajando en un proyecto conjunto sobre apatridia con el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Libertades Públicas para ayudar a personas como Bere a resolver sus problemas de documentación y nacionalidad, y para asegurar que las autoridades locales estén implementando la ley.

El ACNUR ha estado trabajando junto a sus socios gubernamentales en Costa de Marfil para asegurar que la nación cumpla con sus obligaciones para prevenir la apatridia. Durante los últimos años, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados ha trabajado fuertemente para la adhesión a las convenciones sobre la apatridia.

"Costa de Marfil es un país que tiene la voluntad de proteger a las personas apátridas dentro de sus fronteras y ha hecho un progreso notable a lo largo de los años", dijo Ann Encontre, representante del ACNUR en Costa de Marfil. "El país juega un rol central en la región y esperamos que otros países vecinos también sigan el ejemplo y firmen las convenciones sobre la apatridia".

Encontre reconoce que queda mucho trabajo por hacer para reducir a cero el número de apátridas en Costa de Marfil. Sin embargo, gracias a personas como Bere, anteriormente apátridas y ahora representantes del Estado, la situación está mejorando.

"No queremos que esta generación tenga los problemas que nosotros tuvimos", dijo Bere, "queremos que la gente participe en todos los niveles sociales, económicos, sociales y políticos, de modo que todos podamos beneficiarnos de la evolución del país".

Por Kathryn Mahoney en Yamoussoukro, Costa de Marfil

Gracias a la Voluntaria en Línea Natalia Pérez por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.