Los refugiados malienses votan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

Miles de refugiados malienses votaron en el exilio en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebraron en su país con la esperanza de un retorno inminente a la paz.

Mohamed deposita su voto en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Mali en Timbuktu.  © ACNUR/H.Caux

DAKAR, Senegal, 12 de agosto 2013 (ACNUR) – Miles de refugiados malienses votaron en el exilio en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que se celebraron en su país con la esperanza de un retorno inminente a la paz y la estabilidad.

Mientras que la participación general en Malí disminuyó con respecto a la primera vuelta, el número de refugiados que participaron en la segunda vuelta se incrementó considerablemente gracias a la distribución adicional de tarjetas biométricas, llamadas tarjetas NINA, a los refugiados en los países vecinos, especialmente en Mauritania.

En la fase previa de la segunda vuelta, la fuerza de mantenimiento de la paz de MINUSMA transportó por vía aérea 2.084 tarjetas NINA suplementarias desde Timbuktu, en el norte de Malí, a Mauritania para facilitar que los refugiados malienses pudieran votar. Un total de 3.110 refugiados en el país depositaron su voto, frente a solo 811 en la primera vuelta de las elecciones, gracias al envío especial de las tarjetas NINA.

En Burkina Faso, el refugiado Ibrahim Ag Moussa, de 45 años, animado a votar, viajó al colegio electoral en que estaba registrado gracias a un autobús proporcionado por la embajada de Malí.

Me siento muy bien al haber votado, dice Moussa. "De alguna manera, me proporciona esperanza de que la paz está cercana". Moussa era uno de los 133 refugiados malienses en Burkina que querían votar, una cifra que superó a la de los 88 votantes de la primera vuelta.

Al igual que muchos refugiados, Moussa pensaba que las elecciones podrían representar la oportunidad de volver a sus casas en paz. "Si todo va bien, quiero estar en Malí antes de fin de año", añadió.

En el vecino Níger, 862 refugiados que viven en cuatro campamentos diferentes pudieron votar, lo que superó los 323 votantes de la primera vuelta.

En total, unos 4.000 refugiados en la región participaron en las elecciones. De ellos, 1.313 refugiados votaron en la primera vuelta. Las elecciones se consideran cruciales para la estabilidad del país por los refugiados y desplazados, así como que representan la posibilidad de permitir el retorno a sus zonas de origen.

Las elecciones presidenciales permitirán a Malí salir del periodo transitorio y centrarse en el desarrollo del país, dijo Mohamed, de 26 años, que votó el domingo en Timbuktu, después de pasar meses con su familia como refugiados en Mauritania.

Mohamed fue a pie a depositar su voto, desde su pueblo, Teshek, a siete kilómetros de Timbuktu.

Recogió su tarjeta NINA en Timbuktu a primeros de julio después de que las autoridades le llamasen personalmente para informarle que estaba lista. Mohamed, que es tuareg, se fue de su casa en abril de 2012, después de la llegada de grupos yihadistas a la región de Timbuktu.

"Salí con 15 miembros de mi familia, viajamos en camello a Mauritania, ya que no nos sentíamos seguros permaneciendo en Malí". Salieron del campamento Mbera, en Mauritania, para volver a su pueblo cerca de Timbuktu en febrero de 2013, después de la intervención militar de tropas francesas y africanas en el norte del país. "No hemos tenido ningún problema desde que hemos vuelto, todo el mundo se conoce y todo se sabe.

Muchos refugiados de las etnias tuareg y árabe en los países vecinos todavía recelan de volver a Malí por temor a represalias de otras comunidades o del ejercito maliense. Aunque el retorno de los refugiados de los campamentos en Burkina Faso, Mauritania y Níger todavía se encuentra en un nivel bajo, los movimientos de vuelta a Malí podrían producirse muy rápidamente.

"Todo depende de la estabilidad y seguridad que se espera genere el nuevo presidente", dice Baya, que volvió hace un mes a Timbuktu desde el campamento de Mbera en Mauritania. Baya se enteró por los medios, y por amistades que se habían quedado en Malí, que el norte era ahora más seguro y decidió volver a su pueblo natal para ocuparse de sus negocios.

"Esperaré a ver cómo se desarrollan las cosas después de las elecciones para decidir si traigo de vuelta a mi esposa y nuestros 11 hijos desde Mauritania". Baya, que pertenece a la comunidad árabe de Timbuktu, elogia a sus vecinos Songhai por haberse encargado de cuidar su tienda en su ausencia, después de la intervención de los ejércitos francés y africanos el pasado enero. Dijo que habían vuelto menos de 100 árabes a Timbuktu.

En total, siete millones de Malienses reunían las condiciones para votar en las dos vueltas de las elecciones, las primeras desde que el conflicto estallo en Malí en enero del año pasado entre las fuerzas estatales y varios grupos de rebeldes, lo que provocó la intervención militar de Francia.

Mientras que no se registraron incidentes de seguridad en los colegios electorales, las fuertes lluvias disuadieron a los malienses de ir a depositar su voto, y muchos refugiados en países vecinos se tropezaron con obstáculos administrativos que les impidieron participar. Al igual que en la primera vuelta de las elecciones, los refugiados necesitaban tener una tarjeta NINA para figurar en las listas electorales.

"Hoy estuve muy cerca de ejercer mi derecho como ciudadano, pero me percaté en el último momento que ello no sería posible", dice Youssouf Ag Mohammed, refugiado maliense de Timbuktu actualmente en Burkina Faso. Inicialmente, Youssouf se animó a buscar su nombre en la lista electoral, pero se desalentó al no poder obtener su tarjeta NINA en Timbktu antes del domingo.

"A medida que se acercaba el día de las elecciones, me sentía cada ver más frustrado al ver que no podía obtener mi tarjeta NINA".

Youssouf dijo que habría querido votar para tener el sentimiento de jugar un papel en el proceso de paz y reconstrucción de su país.

El papel de ACNUR fue estrictamente humanitario y no político. La agencia informó a los refugiados acerca del proceso electoral, facilitó su participación y ayudó a asegurar la naturaleza voluntaria del proceso electoral en un ambiente seguro.

Por Hélène Caux en Timbuktu (Malí) y Kathryn Mahoney en Dakar (Senegal). Amaria Belaskri en Níger y Hugo Reichenberger en Burkina Faso han contribuido a este artículo

Gracias al Voluntario en Línea Carlos Martínez de Baños por al apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.