Certificados de nacimiento abren las puertas de la escuela en Costa de Marfil

Cuando comienza un nuevo año escolar en Costa de Marfil, algunos padres descubren que un certificado de nacimiento es más que una hoja de papel. Es crucial para una educación.

Orgullosos padres en Goya, Costa de Marfil occidental, sostienen los certificados de nacimiento que permitirán a sus hijos empezar la escuela.  © ACNUR/L.Palmisano

GOYA, Costa de Marfil, 26 de setiembre (ACNUR) – La semana pasada cientos de miles de niños volvieron a la escuela en toda Costa de Marfil cuando comenzó el nuevo año académico. Como la mayoría de los padres marfilenses, Simon Konan Kouassé quiere que sus cinco hijos consigan una buena educación.

Pero hasta hace poco, esto parecía casi imposible para su hija más joven, Agath, de tres años de edad, que fue obligada a desplazarse junto con su familia por el conflicto que desgarró este país de África occidental tras las elecciones presidenciales de 2010.

"Quería que mi hija pudiera ir a la escuela, pero nació 10 días antes de la guerra", dice Simon, explicando que el nacimiento de Agath nunca se registró porque la familia huyó de su aldea, Goya, en Costa de Marfil occidental.

Para Agath, esto la dejó en el limbo: sin un documento de identificación o prueba de nacionalidad la niña no podía inscribirse en preescolar o acceder a muchos otros derechos básicos. Como ella, muchos niños en Costa de Marfil desplazados por la violencia nunca han sido registrados al nacer, mientras que otros perdieron sus certificados de nacimiento porque tuvieron que huir para salvar sus vidas.

Durante las dos décadas pasadas, las raíces profundas de la devastadora y ruinosa guerra civil de la una vez próspera Costa de Marfil han estado unidas a la cuestión de la identidad: el conflicto sobre quien es un "auténtico" ciudadano del país. La documentación, como los certificados de nacimiento y las tarjetas de identidad han sido por tanto vitales para demostrar quien "pertenece a".

Pero mientras la paz y la estabilidad vuelven a Costa de Marfil y miles de personas siguen volviendo a sus casas, el gobierno está abordando activamente este tema. Para ayudar a gente como Agath y sus padres, el ACNUR y su socio gubernamental de protección a refugiados, SAARA (Servicio de Ayuda y de Asistencia a los Refugiados y Apátridas) han estado trabajando para asegurar que gente sin documentación no sólo entienda la importancia de tener una identificación adecuada, si no de cómo conseguirla.

"Hemos estado realizando reuniones en comunidades y mostrándoles una película para despertar la conciencia de la importancia de la documentación", dice Joseph Djitro, un trabajador en el terreno del ACNUR. "Explicamos que los niños necesitan papeles para inscribirse en la escuela y registrarse para los exámenes. También les decimos que incluso los adultos necesitan identificación para obtener un permiso de conducir o para abrir una cuenta bancaria".

Afortunadamente, Simon participó en estas sesiones y realizó los pasos necesarios para registrar a Agath. Y un mes más tarde tuvo su certificado de nacimiento en la mano.

Ella es uno de los 88 niños que han recibido certificado de nacimiento este año en Goya, lo que significa que ya están yendo a la escuela. Sin embargo, unas 700 personas en las aldeas vecinas están todavía esperando que se tramiten sus solicitudes – un procedimiento que puede durar más de un mes, debido en gran parte al insuficiente número de funcionarios públicos en estas remotas zonas.

Hoy en día en Costa de Marfil se estima que existen 700.000 personas indocumentadas, apátridas o en proceso de que se verifique su nacionalidad. Muchas descienden de trabajadores agrícolas que emigraron a Costa de Marfil desde otras partes de África occidental durante la época colonial o poco después de la independencia del país en 1960. Muchos niños y adultos no han adquirido la nacionalidad marfileña, ni tampoco poseen la nacionalidad de algún otro Estado.

Costa de Marfil se ha adherido recientemente a las dos convenciones de la ONU sobre apatridia – la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961. También ha reformado su legislación en materia de nacionalidad para facilitar la naturalización de las personas que tengan derecho a ello.

Estos pasos no solo beneficiarán a cientos de miles de personas indocumentadas en Costa de Marfil, si no que también ayudarán a resolver cuestiones de identidad, lo que facilitará finalmente la reconciliación y la cohesión social.

Mientras tanto, Simon tiene un niño más que llevar a la escuela. Está a la espera de la respuesta un día de estos del tribunal local sobre su petición de un certificado de nacimiento para su último niño indocumentado. Si la respuesta es positiva, como espera, los cinco hijos de Simon estarán en posesión de la identificación adecuada, lo que les abrirá la puerta de la escuela.

"Un certificado de nacimiento es crucial para la educación", dice Simon. Para él este documento es mucho más que un trozo de papel. Es un medio para asegurar el futuro de su hijo.

Por Kathryn Mahoney en Goya, Costa de Marfil

Gracias al Voluntario en Línea José Carlos López por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.