Refugiados y solicitantes de asilo en Túnez enfrentan un futuro incierto

With the fighting in Libya intensifying, humanitarian workers believe there could be a fresh, large scale influx of migrants and refugees from sub-Saharan Africa, as well as a new exodus of Libyans. [for translation]

UNHCR and Tunisian Red Crescent staff distributing heaters to the residents of a hostel for asylum seekers and refugees, mostly from African countries, in the town of Medenine to try to make them as comfortable as possible during the winter months. Quilts and vouchers for warm clothing were also provided. [for translation]  © ACNUR/F.Markus

MEDENINE, Túnez, 26 de diciembre de 2014 (ACNUR) – Un sabroso olor se escabulle de la sencilla cocina, donde un estofado y una olla de frijoles se están cocinando sobre los hornillos de gas. Pero aquí, en el cuarto piso de este albergue que hospeda principalmente a refugiados y solicitantes de asilo africanos, a pesar de que las necesidades humanas básicas son atendidas, hay una sensación de que la vida se encuentra en un limbo.

"Me gustaría que mis hijos pudieran vivir seguros en un país occidental", expresa Yusuf*, originario de Somalia, quien es una de las aproximadamente 40 personas alojadas en el edificio. Él cuenta que huyó de Somalia porque pertenecer a una etnia minoritaria le estaba haciendo la vida cada vez más difícil.

Yusuf intentó llegar a Europa en barco desde la costa libia en tres oportunidades, mas cada tentativa terminó en fracaso y con muchas muertes en el camino. En su más reciente intento, unos meses atrás, él se encontraba en un grupo que fue rescatado por las autoridades tunecinas y entregado a la Media Luna Roja del país, que dirige el albergue en colaboración con el ACNUR.

No todos los refugiados y solicitantes de asilo han tratado de llegar a Europa en barco. Tesfa*, originario de Etiopía, contó que tenía la intención de subir a un barco en Libia, pero que no poseía dinero suficiente para pagar a los traficantes. Mientras tanto y, dado que comenzó a encontrarse cada vez más temeroso de los combates, llegó a Túnez por tierra. Él había cruzado la frontera con Sudán y, luego, había continuado en un desgarrador viaje de seis días a través del desierto hacia Libia. Luego se metió en problemas con la policía, cuando la bandera de un grupo separatista proscrito fue encontrada en el taxi que conducía. "Yo no la puse allí y no tenía nada que ver conmigo, sin embargo, no me creían", relata.

Tesfa manifiesta que no está seguro de si intentará volver a Libia para hacer la travesía – los puertos tunecinos están ahora estrechamente vigilados para dificultar la salida de los barcos. Muchos de los hombres son reacios a decirle a un extraño que tienen la intención de volver a intentarlo, pero los trabajadores humanitarios aseguran que en conversaciones ordinarias la mayoría de los residentes de los albergues cuentan que eso es lo que tienen en mente.

Varios residentes expresaron su esperanza en el reasentamiento en un tercer país. Sin embargo, la escasez de cupos hace que esta sea una probabilidad débil, disponible sólo para algunas de las personas más vulnerables.

"Muchos de los refugiados y solicitantes de asilo sufren de estrés e insomnio, dice Martine Saad, una doctora local que ofrece consultas semanales para los que necesitan ayuda médica. Su reciente visita coincidió con una distribución realizada por el ACNUR y la Media Luna Roja Tunecina de calentadores a gas, colchas y vales para ropa entregados con el objetivo de ayudar a que los residentes de los albergues se encuentren más cómodos durante el invierno.

Los trabajadores humanitarios consideran que, debido a la intensificación de los combates en Libia, podría haber una nueva afluencia masiva de inmigrantes y refugiados de África subsahariana, así como otro éxodo de libios, a quienes Túnez les permite permanecer sin visado durante varios meses y disfrutar de muchos de los mismos derechos de los que gozan los ciudadanos tunecinos. Se estima que ya hay más de un millón de libios permaneciendo en el país.

El ACNUR y la Media Luna Roja Tunecina han establecido una oficina de preinscripción en un contenedor, emplazado a unos cinco kilómetros de la frontera con Libia, para entrevistar a los que lleguen y determinar cuáles de ellos necesite protección internacional, como parte de los planes de contingencia para recibir hasta varias decenas de miles de nuevos arribos.

El ACNUR ha identificado, en conjunto con las autoridades tunecinas, una serie de sitios, que incluyen escuelas y edificios públicos, donde los recién llegados podrían ser acomodados. Naoufel Tounsi, Oficial a cargo de la oficina del ACNUR en Zarzis, manifiesta: "Hemos aprendido mucho de nuestra experiencia en 2011", cuando más de 200.000 personas cruzaron de repente la frontera cuando estalló el conflicto en Libia.

Sin embargo, atender a las necesidades de los refugiados y solicitantes de asilo es sólo una parte del desafío. Fomentar la comprensión pública y el cambio de actitudes a veces hostiles son también aspectos esenciales de la labor del ACNUR.

En una sala de conferencias de un hotel ubicado a una hora de carretera de la capital, Túnez, una docena de periodistas locales discuten acaloradamente acerca de qué intereses deberían ser tenidos en cuenta en primer lugar en el caso de un brote hipotético de enfermedades – aquellos de los refugiados o los de la población local.

"Para muchos tunecinos, incluso los periodistas, los conceptos de refugiado y solicitante de asilo y las diferencias entre ellos y los migrantes, permanecen todavía desconocidos, por lo que debemos continuar e intensificar nuestro trabajo para afrontar cualquier desafío que pueda presentarse", dice Abu Mazin Shanab, Representante de la oficina del ACNUR en Túnez, quien organizó el taller para los medios de comunicación.

*Los nombres han sido cambiados por razones de protección.

Por Francis Markus en Medenine, Túnez.

Gracias a la Voluntaria en Línea Adriana Laura Alemandi por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.