Miles de personas huyen de la violencia en la República Centroafricana

A medida que la situación humanitaria se deteriora en la República Centroafricana, miles de personas traumatizadas y asustadas han huido a ciudades y pueblos en el sur de Chad.

Niñas refugiadas de la República Centroafricana recién llegadas a Chad.  © ACNUR/F.Farman

BEKONINGA, Chad, 17 de febrero (ACNUR) – A medida que la situación humanitaria se deteriora en la República Centroafricana, miles de personas traumatizadas y asustadas han huido a ciudades y pueblos en el sur de Chad.

En el paso fronterizo de Bekoninga, una multitud de personas, en su mayoría mujeres y niños, se juntó bajo los árboles de mango: los últimos en llegar de unas 6.000 personas que entraron al sur de Chad en varios puntos de paso, entre ellos Sido, en el este, y Bitoye, cerca de la frontera con Camerún.

Equipos móviles de ACNUR, que trabajan con las autoridades locales, visitan regularmente estos puntos de entrada fronterizos para monitorear las llegadas, hacer el preregistro y organizar el traslado de los refugiados a los campamentos. El grupo que se encuentra en Bekoninga será trasladado al campamento de Dosseye, a unos 30 km de distancia, donde los refugiados recibirán documentación, alojamiento, alimentos, agua potable y atención médica.

El paso fronterizo, abierto solo al paso de peatones, los recién llegados se veían angustiados y cansados; incluso los niños parecían afligidos. Ellos estaban entre decenas de miles de personas que habían huido de ataques cada vez más brutales, perpetrados contra los civiles a raíz de su identidad religiosa.

"Hombres armados y con máscaras vinieron con machetes y mataron a todos en nuestro pueblo, hombres, mujeres y niños", dijo Adija*, una mujer de unos sesenta años de la ciudad de Paoua, en el oeste de la República Centroafricana. "No sabemos por qué" agregó.

Algunos de los refugiados pasaron semanas caminando hacia un lugar seguro y varios de ellos se separaron de sus familias en la huida caótica para escapar de los grupos armados. "No sé dónde están mi hermana y sus hijos, nos separamos al adentrarnos en el monte" dijo Halima*, quien huyó de Paoua con sus tres hijos. "Podrían estar en Camerún".

Mahamat*, de 25 años, había recorrido el largo camino desde la capital de la República Centroafricana, Bangui. Le llevó más de un mes realizar el peligroso viaje luego de escapar por poco la muerte a manos de los miembros de la antigua coalición rebelde Seleka. Pero la pérdida del estudiante universitario fue grande.

Dijo que cuando estalló la última ola de violencia a principios de diciembre, los Seleka entraron a su casa, una noche, asesinaron a sus padres e incendiaron la casa. Mahamat logró saltar la cerca y se quedó con su vecino varios días antes de dirigirse hacia el norte a pie.

"Intenté evitar las calles principales. Realmente no creía que llegaría a Chad", dijo. "Una vez en Chad, quería seguir hasta alcanzar Gore [cerca del paso de Bekoninga], pero las autoridades me dijeron que ACNUR iba a venir aquí", agregó. Estaba esperando al próximo convoy hacia el campamento de Dosseye, donde espera encontrar un poco de estabilidad. "Al menos podré comer", dijo con una sonrisa.

Más de 13.000 personas huyeron de la República Centroafricana hacia el sur de Chad el año pasado. Desde el comienzo de diciembre, unas 5.700 han cruzado la frontera, con unos 5.000 transferidos a los campamentos de refugiados de Dosseye (4.000) y Belom. ACNUR está anticipando la llegada de varios refugiados más en las próximas semanas.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados António Guterres visitó Bangui la semana pasada y describió lo que vio allí como "una catástrofe humanitaria de proporciones indescriptibles". Dijo que la "limpieza étnico-religiosa masiva" continuaba y solicitó que más soldados y policías extranjeros fueran enviados al país para intentar restablecer la paz y terminar con los asesinatos.

En 2013, ACNUR registró unos 15.000 nuevos refugiados procedentes de la República Centroafricana, con lo cual la población total de refugiados centroafricanos en Chad ha subido a más de 80.000 personas.

*Los nombres fueron cambiados por motivos de protección.

Por M. Farman-Farmaian en Bekoninga, Chad

Gracias a la Voluntaria en Línea Lucía Valerga por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.