Alto Comisionado exhorta a no ignorar las crisis humanitarias de África

The head of the UN Refugee agency issues a stark warning against overlooking humanitarian crises in Africa, as a high level meeting on refugees in Africa gets underway, at UNHCR's ExCom. [for translation]

António Guterres, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, inaugura el Segmento de Alto Nivel sobre África.  © ACNUR/J.-M.Ferré

GINEBRA, Suiza, 29 de septiembre de 2014 (ACNUR) – El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, resaltó hoy los riesgos que correría comunidad internacional si perdiera de vista las crisis humanitarias de África e invitó a aunar esfuerzos para prevenir los conflictos y poner fin a los desplazamientos prolongados.

"Con más de 3 millones de refugiados, 12,5 millones de desplazados internos y unos 700.000 apátridas, África representa para ACNUR el mayor desafio en términos de capacidad y de necesidades financieras", afirmó el Alto Comisionado António Guterres al inaugurar la reunión de alto nivel dedicada a África que abrió la sesión anual del Comité Ejecutivo de ACNUR.

Solamente en los primeros seis meses de 2014 una serie de nuevos conflictos en República Centroafricana, Nigeria septentrional, Libia y Sudán del Sur han desplazado a más de dos millones y medio de personas. "La superposición de nuevas emergencias en gran escala con conflictos y situaciones de desplazamiento crónicos suponen un estrés enorme para los gobiernos y las comunidades de acogida", explicó. "Como el grueso de las capacidades de respuesta internacionales es absorbido por el incremento acelerado de los desplazamientos forzosos en distintas partes del mundo y la atención de los medios se centra en otras regiones, África sufre proporcionalmente mucho más".

António Guterres elogió la solidaridad demostrada por distintas comunidades de África hacia los vecinos desarraigados por los conflictos. Todos los países que recientemente han debido enfrentarse a grandes movimientos de refugiados mantuvieron sus fronteras abiertas y acogieron y ofrecieron seguridad a quienes huían de las guerras. Pero el reconocimiento del enorme respeto por el derecho de asilo que se respira en África no le impidió citar algunos desafíos. Antes que nada la seguridad, que afecta tanto a los desplazados como a las comunidades de acogida y representa un obstáculo cada vez más grande para los operativos de ayuda. Un reto no menos importante es la protección de los refugiados dentro de movimientos migratorios mixtos como los que en los primeros nueve meses del año han llevado a Europa por el Mediterráneo, a bordo de embarcaciones sobrecargadas e inadecuadas para la travesía, a más de 150.000 personas, muchas de las cuales huían de guerras y persecuciones en sus países de origen.

Guterres recordó a la platea que buscar soluciones duraderas para los refugiados es la finalidad última de ACNUR y que mientras en todo el mundo escasean las soluciones, en África se están haciendo notables progresos, tales como la conclusión de las situaciones de desplazamiento crónico de angoleños y ruandeses.

Por otra parte exhortó a un mayor compromiso para prevenir los conflictos y los desplazamientos forzosos. Reconoció que los esfuerzos regionales de mediación y estabilización necesitan un apoyo más enérgico. "Una cosa está clara", dijo el Alto Comisionado, "sin la visión y la voluntad política de proceder a una efectiva prevención, lo único que puede hacer la comunidad internacional es reaccionar ante cada nueva crisis lamentando los sufrimientos que ocasiona y tratar de aportar sumas de dinero cada vez más grandes para cubrir los costos".

Además de prevenir los desplazamientos forzosos hay que buscar soluciones para los afectados. Guterres deploró la falta de apoyo a aquellas iniciativas que apuntan a la autosuficiencia de los refugiados. A la hora de diseñar soluciones duraderas, elaborar programas de subsistencia basados en las comunidades de origen o de acogida es crucial. Cuando los presupuestos humanitarios son insuficientes se tiende a priorizar el salvataje de vidas a corto plazo por encima de la inversión en soluciones a futuro. Para terminar con este estado de cosas el Alto Comisionado instó a los agentes de desarrollo a comprometerse con las crisis humanitarias desde las fases iniciales para poder intervenir en el diseño de programas a largo plazo.

Guterres propuso un nuevo pacto de solidaridad. Para que los países africanos puedan mantener abiertas las fronteras y sigan ofreciendo asilo, "la comunidad internacional debe asumir su corresponsabilidad y proporcionar más apoyo de manera sistemática no solamente a los refugiados sino también a los países huéspedes y a las comunidades locales".

Como conclusión, el Alto Comisionado evocó con severidad los riesgos de descuidar las crisis humanitarias africanas y lamentó "el doble patrón con el que se miden las crisis humanitarias en el mundo actual. La atención mediática y el debate político se limitan a Ucraína y Oriente Medio y casi no se ocupan de la actuación internacional en África".

Tanto desinterés es un signo de imprudencia. "Hay un nexo evidente entre lo que sucede en Mali, Nigeria, Libia y Somalia y las crisis de Siria, Irak, Yemen o Afganistán. Si el mundo insiste en ignorarlo, las amenazas para la seguridad terminarán tocando a las puertas de todos. No es una simple cuestión de solidaridad internacional y compromiso compartido. Están en juego la paz y la seguridad globales y los intereses legítimos de todos".

Enlace al discurso del Alto Comisionado (en inglés).

Gracias a la Voluntaria en Línea Delia Tasso por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.