Hacer la diferencia en las vidas de los refugiados a través de la educación

Struggle of an Afghan youngster for a brighter future through DAFI scholarship. [for translation]

Abdul Khalil, un refugiado de 30 años de Afganistán, vive al límite de sus fuerzas, trabajando a diario entre 18 a 19 horas.  © Foto cortesía de Abdul Khalil

ISLAMABAD, 5 de octubre de 2015, Pakistán (ACNUR) – La vida pone a prueba los límites del estudiante Abdul Khalil, un refugiado de Afganistán de 30 años de edad. Él trabaja diariamente de 18 a 19 horas.

Su rutina comienza a las 8:00 de la mañana estudiando en la universidad y termina a las 3:00 de la mañana trabajando en una fábrica de láminas para pisos.

La familia de Khalil huyó de su natal Kunduz, en Afganistán, en 1986, cuando tenía un año de edad, y se refugió en la provincia de Baluchistán, en Pakistán. La familia se trasladó luego a Quetta, la capital provincial, después de pasar tres años en un campo de refugiados.

En Quetta, Khalil fue inscrito en una escuela privada, pero debido a los escasos recursos de su padre, lo reingresaron en una escuela pública inmediatamente.

Su padre enfermo de 74 años de edad no podía mantener solo una familia de siete. Él aún trabaja como obrero en un mercado local en Quetta, pero su jornada laboral no es estable.

Khalil, el único miembro de su familia que sabe leer y escribir, también tiene que trabajar porque desea continuar sus estudios, para lo cual ha necesitado recursos adicionales.

Gracias a una beca DAFI, con el apoyo de ACNUR, Khalil pudo inscribirse en un diplomado en informática (BSCS, por sus siglas en inglés) en una universidad local en 2012.

Se graduará en octubre en el presente año y quiere realizar un curso de máster.

"Estaba muy deprimido cuando terminé la escuela secundaria porque no podía ver alguna manera de continuar con mis estudios e ingresar en la universidad, hasta que un amigo me habló de la beca DAFI de ACNUR", él dijo.

DAFI, la Iniciativa Académica Alemana Albert Einstein para Refugiados es un programa de becas para los refugiados financiado por el Gobierno alemán e implementado a nivel mundial por la Agencia de la ONU para los Refugiados. Las becas para estudios a nivel superior en universidades e instituciones politécnicas ofrecen una esperanza a muchos refugiados sin recursos.

El objetivo del programa DAFI es facilitar la autosuficiencia en los refugiados como Khalil, al brindarles capacitación profesional para su futuro laboral.

En Pakistán, desde 1992 hasta hoy, las becas DAFI han apoyado a aproximadamente 1.200 estudiantes afganos. Dichas becas ayudan a los estudiantes a ir más allá de la educación primaria, a través del acceso a la educación secundaria y universitaria.

Indrika Ratwatte, representante de ACNUR en Pakistán señaló: "Invertir en la educación de los jóvenes refugiados es una inversión en su futuro y en las generaciones venideras. La educación le da significado a la vida de los jóvenes y esperanza para el futuro. Los refugiados educados pueden liderar y desarrollar las habilidades vitales necesarias para reconstruir sus vidas y comunidades".

Khalil quiere dedicar su vida a la educación. "Quiero que todos los niños afganos sean matriculados en una escuela, porque esa es la única manera con la cual podremos traer prosperidad a nuestro país, Afganistán, devastado por la guerra".

Khalil también es profesor en una escuela local para niños afganos refugiados en las tardes y luego trabaja en una fábrica en la noche hasta temprano por la mañana. Con sus dos trabajos gana Rs.19.000 (US $182) por mes, lo que cubre apenas los gastos diarios de su familia.

"Nunca desearía que un niño pase las mismas dificultades que yo he tenido en mi vida. La pobreza no debe ser un motivo para privar a los niños del acceso a la educación. Pero a las familias afganas pobres no les dejan otra opción que enviar a sus hijos a trabajar en lugar de estudiar, para mantener económicamente a las familias", Khalil agregó.

La situación de refugiados de Afganistán es la de más larga data del mundo. Pakistán ha acogido a refugiados afganos desde hace más de 35 años. Los 1,5 millones de refugiados afganos registrados en el país representan el 14 por ciento de la población total de refugiados en el mundo y la operación del ACNUR en Pakistán es una de las más grandes y antiguas a nivel global.

Uno de cada cinco refugiados en todo el mundo proviene de Afganistán y más del 50 por ciento de refugiados afganos son niños.

En el futuro, Khalil desea construir una escuela para los niños afganos huérfanos refugiados en Quetta, que son forzados al trabajo infantil porque nadie más puede ocuparse de sus familias.

Ratwatte resalta el rol importante de la educación en la reconstrucción de países que salen de un conflicto y destaca que empoderar a la juventud afgana con la educación y el desarrollo de habilidades es construir el capital humano del futuro Afganistán. Ayudar a los afganos a retornar a su país y capacitarlos para reconstruir sus vidas y comunidades es clave para la estabilidad en Afganistán y la región entera.

Khalil comenta que se siente feliz al ver los esfuerzos que hace el Gobierno de Unidad Nacional de Afganistán para aliviar los sufrimientos de los afganos. Sin embargo, piensa que hay un largo camino para ver a Afganistán a la par con otros países en vías de desarrollo.

"Afganistán está luchando actualmente contra los señores de la guerra, la corrupción, el desempleo y las divisiones étnicas", dijo y agregó: "Nosotros podemos deshacernos de esos males sólo a través de una educación de calidad, accesible por igual a todos los afganos, por lo que la comunidad internacional debería invertir más en educación; construir más escuelas, colegios y universidades para que Afganistán salga adelante".

Por Duniya Aslam Khan, Islamabad, Paquistán.

Gracias a la Voluntaria en Línea Belinda González por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.