Iraquí huye por segunda vez tras bombardeo de su hogar de adopción en Yemen

Nora (eight years old, in blue dress) is the youngest of the three daughters of Husam and Nemah. In the background, sitting on a mattress, left to right: daughter Kholod (11 years old), mother Nemah and Asmaa (14 years old). Father Husam is sitting on the right. [for translation]  © ACNUR/P.Wiggers

ADDIS ABEBA, Etiopía, 22 de octubre de 2015 (ACNUR) – Cuando Husam y su esposa Nemah decidieron dejar su hogar en Shar Khawlan Nuqum, en Yemen, en junio pasado, no lo dudaron ni un momento.

El país era una zona de guerra. Las bombas caían del cielo como una lluvia de fuego. Sabían que si querían que sus tres hermosas hijas siguieran vivas, tenían que huir.

"Vivíamos con miedo cada minuto y no podíamos dormir", relata Nemah desde la seguridad de la capital de Etiopía, Addis Abeba.

Para Husam, esta no era la primera vez. Como iraquí, había sido testigo del conflicto en su país y sabía por experiencia que a menudo eran los inocentes, como sus hijas, los que perecen.

Él mismo había huido a Yemen 14 años antes y ya estaba inscrito como refugiado. Ahora, y siendo la madre de Nemah etíope, la familia decidió dirigirse a Etiopía.

La situación en Yemen ha empeorado rápidamente desde marzo de 2015. Hasta mayo, el conflicto había causado la muerte de 646 personas y herido a otras 1.300. Por desgracia, a fecha de 22 de octubre, se han contabilizado más de 2.000 muertes de civiles así como más de 4.000 heridos.

Pero fue al llegar los ataques aéreos a las montañas de Nuqum, cerca de su casa, cuando la pareja se dio cuenta de lo seria que era la situación.

"Temíamos por nuestras vidas", dice Husam. "Mis hijas tenían miedo y la más pequeña empezó a desmayarse por el pánico. No había ni agua ni electricidad. Aunque durante la guerra teníamos provisión de alimentos en casa, tuvimos que dejarlo todo".

El viaje desde Sana'a estuvo plagado de peligros. Por el camino salieron a su encuentro militantes que les amenazaron con hacerlos prisioneros. Husam les dijo que él también era musulmán chiita, así es que les dejaron marchar.

"Retuvieron a mi esposa y dijeron que como es yemení, no podía abandonar Yemen", explica. "Tuve que convencerlos de que soy iraquí y que ella es mi esposa".

La familia se trasladó de un sitio a otro hasta que llegaron a Al Mokha. Entonces, tras un peligroso viaje de 24 horas para atravesar el Golfo de Adén, llegaron a Yibuti y utilizaron sus ahorros para comprar sus billetes de avión a Addis Abeba.

A Nora (de ocho años, en el centro) le gusta sentarse con su padre Husam, a la derecha. En el extremo izquierdo, la hermana de Nora, Asmaa, de 14 años.  © ACNUR/P.Wiggers

"Llegamos con 7.000 dólares estadounidenses y tuvimos dificultades para obtener un visado en Yibuti, hasta que una amable señora que trabajaba en la Embajada de Etiopía allí se dio cuenta de nuestra situación – y de que a mí me dolía mucho una pierna porque estaba inflamada – y nos consiguió los visados para poder salir del país", añade Husam.

Fue una larga huida, pero Husam y su familia llegaron finalmente a Etiopía el 24 de junio. Desde entonces, el Gobierno etíope los ha inscrito como refugiados urbanos y reciben de ACNUR un subsidio mensual de subsistencia. Pero la vida aún es difícil, pues este monto apenas alcanza para cubrir el alquiler, los alimentos y otros gastos.

"Se nos han acabado los ahorros", dice Husam. "Yo estoy enfermo y mi hija también, nuestras medicinas se nos están acabando y todo es muy caro. Comemos pero nunca nos saciamos".

ACNUR ha solicitado 6 millones de dólares estadounidenses para asistir a los refugiados yemeníes hasta finales de año, pero a fecha 22 de octubre, esos fondos están al 0%. "Esto nos ha obligado a desviar recursos del presupuesto urbano para Addis Abeba (asimismo insuficientemente financiado)", explica Milagros Leynes, Representante Adjunta de ACNUR para la Protección.

"No quiero quejarme", dice Nemah, que extraña la tienda de ropa que regentaba en Yemen. "El hecho de que pudiéramos marcharnos de Yemen con nuestras hijas ya es una gran cosa. Lo principal era salir de allí. Ni siquiera sabemos qué pasó con nuestra casa o con mi tienda".

Aún sueña con volver a casa tan pronto como se acabe la guerra. "Amo a mi país y no me hubiera ido de él si no me hubieran obligado".

El conflicto en Yemen ha empujado a miles de personas como Husam y su familia a hacer peligrosos viajes a través del Golfo de Adén en unas condiciones extremadamente difíciles. En lo que llevamos de año, 3.570 personas han llegado a Etiopía buscando protección internacional.

"La política de puertas abiertas de Etiopía, su proximidad geográfica y sus estrechos lazos históricos con Yemen hacen de este país un destino preferido para los que huyen del conflicto que se desarrolla en Yemen", añade Leynes. "En consideración a los tradicionales vínculos históricos entre ambos países, el Gobierno de Etiopía garantiza la concesión automática del estatus de refugiado a todas las personas que llegan con pasaporte yemení o documentos de identidad de ese país".

Por Hiba Mohamed desde Addis Abeba, Etiopía.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.