Buscando la seguridad y una vida mejor en "la jungla" de Calais

Refugees talk about their flight from Sudan, their hazardous way to Europe and Calais, and their plans and hopes for the future. [for translation]

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CALAIS, Francia, 9 de agosto de 2015 (ACNUR) – Es casi medianoche y Farad*, Yacine* y una docena más de refugiados están sentados alrededor de una hoguera, bebiendo té en un refugio improvisado en la llamada "jungla" de Calais. Hablan de su huida de Sudán, su peligroso viaje hacia Europa y Calais, y sus planes y esperanzas para el futuro.

Es la última noche de Yacine* en "la jungla" y todos sus amigos se han reunido para celebrar su partida. Mañana a las 6 de la mañana, dejará Calais en un tren hacia París y, desde allí, a Metz, donde se le ha adjudicado una habitación en un centro de alojamiento para solicitantes de asilo.

Yacine llegó a Calais hace seis meses tras huir de Sudán y llegar a Europa a través de Libia. El trayecto le llevó seis meses, y viajó en camión, barco y tren hasta llegar a Calais, donde solicitó asilo. Acaba de tener su primera entrevista con la Oficina Francesa de Protección de Refugiados y Apátridas (OFPRA) y le ha sido adjudicada una habitación en un centro de alojamiento. Uno de sus amigos, que ya ha estado en París, le explica cómo puede ir de la Gare du Nord a la Gare de l'Est en París, donde tendrá que coger el tren hacia Metz a la mañana siguiente.

"Estoy triste y feliz al mismo tiempo. Esta noche estoy triste por dejar a mis amigos en "la jungla", pero mañana estaré feliz cuando llegue a mi alojamiento en Metz", explica Yacine* con una gran sonrisa.

No todos los amigos que están con él para celebrar su marcha tienen tanta suerte como él. Todos dicen que han huido de la violencia y los conflictos y explican historias de miedo y huida pero no tienen soluciones para su futuro. Afirman que su necesidad fundamental es la protección.

Ibrahim*, de 30 años, llegó a Calais en noviembre de 2014. Es originario de Darfur, en Sudán. Huyó de su país tras ser arrestado y torturado y llegó a Europa, a través de Libia hasta Italia antes de llegar a Calais. Le tomaron las huellas dactilares en Italia pero no quiso quedarse allí. Su plan era ir a Gran Bretaña donde lo tendría más fácil por el idioma.

"Cuando llegué a Calais, me escondí. La gente me dijo que si voy a GB, me mandarán de vuelta a Italia e Italia me mandará de vuelta a Sudán. Una persona en Calais me dijo que solicitara asilo aquí. Conocí a Faustine y le expliqué mi historia. Ella me informó sobre el procedimiento a seguir en Francia y me ayudó a concertar una visita con un abogado", dice Ibrahim.

Faustine es una trabajadora social de la ONG francesa France Terre d'Asile, que tiene un programa en Calais parcialmente financiado por ACNUR. Faustine trabaja en Calais y camina cada día por la llamada "jungla" (o lande) para informar a los migrantes y refugiados del procedimiento para solicitar asilo en Francia. También los ayuda durante las gestiones y les hace un seguimiento por si tienen alguna pregunta o dificultad.

Desde principios de 2015 se han presentado en Calais casi 1.000 solicitudes de asilo.

"Muchas de las personas que permanecen en la lande en Calais son refugiados. Huyeron de los conflictos, la violencia o la persecución en Sudán, Eritrea, Somalia y Siria y necesitan protección internacional. Son parte de las 225.000 personas que han llegado, en lo que va de año, a Europa cruzando el Mediterráneo, entrando sobre todo por Grecia o Italia", explica Philippe Leclerc, Representante de ACNUR en Francia.

Pero los retrasos en la tramitación de las solicitudes de asilo en Francia y para acceder a un alojamiento digno se pueden alargar durante meses. Durante este tiempo, personas como Ibrahim duermen en refugios improvisados en "la jungla" de Calais. Dado que entró a Europa por Italia pero no quería solicitar asilo en ese país, tuvo que esperar seis meses para poder solicitarlo en Francia. Ese periodo, que responde al Reglamento de Dublín, acaba de expirar e Ibrahim ha empezado el proceso para solicitar asilo en Francia.

"Fui a la Prefectura a solicitar asilo en junio. Me dieron cita para siete días después. Entonces me dijeron que tenía que esperar para hacer una entrevista con la OFPRA. Aún espero. Quizás mañana o la semana que viene me llegará una carta con la cita. La vida aquí es muy difícil", dice Ibrahim.

Ibrahim lleva casi un año viviendo en un refugio improvisado, primero escondido y después en "la selva". Tiene la esperanza de poder conseguir pronto una entrevista con la OFPRA y una habitación en un centro de alojamiento.

"La administración francesa ha aumentado la plantilla dedicada a las cuestiones de asilo desde octubre de 2014 y la OFPRA examina las solicitudes de las 1.000 personas que han solicitado asilo en Calais en 2015.

El asilo en Francia debería convertirse en la principal alternativa a la travesía irregular del Canal [de la Mancha] para las personas que necesitan protección. Si estas personas tienen una conexión estrecha con otro país miembro de la UE, la primera entrevista del Reglamento de Dublín que hace la subprefectura debería permitir la identificación de ese país y que las autoridades francesas tramiten una transferencia de responsabilidad a ese Estado. Se deben acortar los retrasos en la tramitación de las solicitudes de asilo y los solicitantes deberían tener un rápido acceso a un alojamiento digno, durante el proceso", añade Philippe Leclerc.

Otros no tienen paciencia para esperar durante meses para solicitar asilo en Francia y prefieren probar suerte cruzando al Reino Unido.

Farad*, de 26 años, también huyó de la violencia en Sudán. Es uno de los amigos de Yacine en Calais. Está contento porque Yacine ya tiene una habitación en un centro de alojamiento pero me explica que eso no es para él, porque los retrasos para pedir asilo en Francia son demasiado largos y las posibilidades de obtenerlo demasiado bajas. Prefiere probar suerte en Gran Bretaña. Tiene familia allí y habla inglés, pero no francés.

"Llegué a Calais en mayo. Desde entonces he permanecido aquí. Lo difícil es seguir en movimiento. Necesito protección y quiero solicitar asilo en el Reino Unido. No [lo] solicité en Francia porque veo la situación aquí. Es muy largo y rechazan a mucha gente", dice Farad.

"Tengo formación como ingeniero civil y quiero acabar mis estudios. Me resulta muy difícil estudiar o trabajar aquí [en Francia]. Necesito hablar con la gente para trabajar pero no hablo francés y no conozco a nadie. En Gran Bretaña tengo familia y hablo el idioma. Necesito hacer un máster y después quiero hacer un doctorado. Soy muy ambicioso. Busco algo bueno", concluye Farad.

*Nombres cambiados por motivos de protección.

Por Céline Schmitt, desde Calais, Francia.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.