Voluntarios que salvaron vidas en Lesbos nominados al Nobel de la Paz

Dos voluntarios que pasaron 2015 ayudando a refugiados y migrantes en la isla griega de Lesbos honrados con nominación al Premio Nobel de la Paz.

Stratis Valamios, pescador de la isla griega de Lesbos.  © ACNUR/Roland Schönbauer

LESBOS, Grecia, 7 de octubre de 2016 (ACNUR) – El pueblo de Skala Sikamnias es un lugar pintoresco en la zona norte de Lesbos, a solo cinco millas de distancia de la costa de Turquía. Fue aquí donde Stratis Valamios y Aimilia Kamvisi se ganaron su nominación al Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para salvar a miles de refugiados y migrantes que arribaron a sus costas en 2015.

Unas 800.000 personas alcanzaron las islas griegas en 2015, la mayoría de ellos llegaron a Lesbos. Miles de voluntarios acudieron a ayudar, entre ellos Valamios, que rescataba a los exhaustos recién llegados en el mar y Kamvisi, que cocinaba para ellos en tierra.

"Sabíamos que les dábamos ánimos a los refugiados y ellos así lo entendían", dice Kamvisi. "Los abrazábamos y los besábamos. Me siento como si hubiera ayudado a un hermano o a una hermana".

"Siento como si hubiera ayudado a un hermano o a una hermana"

Ambos fueron nominados, junto con la actriz Susan Sarandon, por varios académicos griegos y por el presidente del Comité Olímpico Heleno. La actriz fue uno de los voluntarios extranjeros más famosos durante la crisis del año pasado.

"En los rostros de estas tres personas se reflejan los esfuerzos del gobierno griego, de las organizaciones humanitarias y de los voluntarios, la gente invisible que contribuye en la lucha por la dignidad", dice la nominación. "Este 'rostro de Grecia' es lo que recomendamos para el Premio Nobel de la Paz".

Valamios relata muchos días en los que era imposible pescar. "El año pasado, la plaza no estaba nunca seca, tanta era la gente que salía del agua. Mientras la gente se está ahogando, ¿usted saldría a pescar? Si vuelve a pasar, volvería a hacer lo mismo".

"Los restaurantes se convirtieron aquí en hospitales, sobre estas mesas traíamos a la gente de vuelta a la vida".  © ACNUR/Roland Schönbauer

Unos 800 hombres, mujeres y niños murieron el año pasado en el Mediterráneo oriental. En lo que llevamos de año, más de 400 han sido declarados muertos o desaparecidos en la misma zona y el Mediterráneo sufrirá su año más mortal desde que se tiene noticia.

"A veces, los bebés morían en mis brazos de hipotermia", dice Valamios, suspirando. "Los restaurantes se convirtieron aquí en hospitales, sobre estas mesas traíamos a la gente de vuelta a la vida".

"Una noche oímos voces en la oscuridad, pero no podíamos ver nada", relata. "Así es que me puse la linterna de cabeza y salté al agua, y entonces los encontré: 66 personas, todas con neumáticos de coche pero sin embarcación. Se había hundido. Tuvieron que aferrarse a mi barco para llegar al puerto".

Una de sus experiencias más inolvidables ocurrió en 2009. Un bote hinchable con 20 personas se estrelló contra las rocas cercanas al faro porque el traficante de personas no sabía maniobrar. Lanzamos inmediatamente nuestras redes y yo me zambullí para rescatarlos. Todo pasó muy rápidamente. Cuando saqué a uno a la orilla otro ya se había ahogado. Salvé a diez, los otros diez murieron. Entre estos había varios bebés".

"Siempre estaba cuidando a la gente, así es cómo le conocí"

"Estoy muy orgullosa de él", dice su esposa, Stratoula Mavrapide. "Siempre estaba cuidando a la gente, así es cómo le conocí. Pero no siempre fue fácil, a veces el ambiente en casa era muy pesado después de todo lo que habíamos visto. Tuvimos algunas dificultades para dormir".

Valamios ha vuelto al mar a pescar de nuevo, pero está siempre preocupado por el futuro.

"A lo que realmente temo es a la gente que transforma a otros en refugiados", dice. "También nos podría pasar a nosotros. Nadie debería estar seguro de lo que nos depara el futuro".

El viernes 7 de octubre se anunció el ganador del Premio Nobel de la Paz, el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Pero Valamios y Kamvisi ya habían recibido su premio.

"Cuando se sienten a salvo, cuando te dan las gracias, se crea un ambiente muy gratificante", dice Valamios con una sonrisa.

Por Roland Schönbauer.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.